El Clásico llega con la infelicidad de Cristiano y el tapado del Barcelona

El partido se presenta con el Madrid eufórico y el Barça en horas bajas. La estrella de los blancos sigue su amor con el gol, pero no se siente querido. Allegri puede ser la respuesta al banquillo azulgrana

Foto: Cristiano se lleva el balón tras el 'hat-trick' ante el Bayern. (EFE)
Cristiano se lleva el balón tras el 'hat-trick' ante el Bayern. (EFE)

De manera bien diferente, aparecen juntos en escena para medirse y ajusticiar la Liga. El Real Madrid alcanzó las semifinales de Champions con sufrimiento, pero habita en el bombo. El FC Barcelona no se acogió al segundo milagro, ni siquiera hizo temblar al adversario. Pero como bien indica Luis Enrique, no hay mejor estímulo para un culé que enfrentarse al eterno rival. Se entiende que para un converso como él, se fortalece aún más con la visita al templo enemigo. Pero el partido encuentra más fondo: es la última oportunidad del Barça antes de dar por perdido un segundo título en cuatro escasos días. Lo anecdótico es que el técnico también se despide, abandonará el banquillo tras un buen ciclo. Y lo que parecía un relevo natural en su ayudante, ha saltado por los aires con la eliminación europea. En Madrid, mientras, la euforia es pasajera con el objetivo de sentenciar el campeonato. Gran culpa del golpe tendrá la eficacia de su mejor jugador, quien demostró infelicidad tras anotar cinco goles al Bayern en 210 minutos.

Sí, Cristiano Ronaldo vuelve a sentirse triste. Se soltó la lengua en los micrófonos de Atresmedia. La pregunta era elogiosa tras el triplete goleador anotado. Sin embargo, la respuesta resultó un ruego. Era el triunfador de la noche. Todo eran alabanzas, pero los enésimos pitos, en una relación de amor-odio que perdura, no evitaron el desencanto del jugador. El portugués se refugió, antes de celebrar y sincerarse, en los brazos de Carlo Ancelotti. El goleador buscó al técnico, con quien se fundió en un fraternal abrazo. El ‘7’ nunca entendió la marcha del italiano y quiso reconfortar a quien había caído. Tras mostrar al pueblo la buena relación que aún mantienen, Ronaldo dio paso al mensaje de la noche. Te tienen que poner una calle ya, le cuestionaron con cortejo. Y así lanzó una solicitud de gracia: “Yo solo pido que no me silben aquí, es lo único que pido, calles y eso no, jamás. Lo único que pido es que no me silben porque yo doy siempre lo mejor y cuando no hago goles, intento trabajar y ayudar al Real Madrid”.

Desde que aterrizó en el Santiago Bernabéu en junio de 2009, el 'crack' luso ha recibido muchos días cálidos de su afición, pero también alguna reprimenda que otra. La afición madridista, exigente y severa, ha reconocido siempre la enorme valía del futbolista, pero igualmente ha censurado algunos comportamientos de su estrella. Esta es la parte que nunca llegará a entender Cristiano Ronaldo. Él considera que con todo lo que ha entregado a la entidad —trofeos individuales y colectivos, goles, rendimiento, esfuerzo— no puede recibir ese trato tan irrespetuoso que en ocasiones entiende como ruin para su persona. Por eso, los episodios de desencuentro han sido más comunes de lo deseado por la dirigencia. Desde el ático de Concha Espina se han redoblado esfuerzos para que la comunión entre la estrella y la afición sea indisoluble. Pero las escenas se repiten y son demasiadas las decepciones. Los gestos de desaprobación, disgusto o cabreo del portugués sobre la hierba son ya otro clásico en Chamartín.

Uno de los motivos que impulsaron a Cristiano a abandonar el Real Madrid en septiembre de 2012 fue el escaso reconocimiento que le transmitía la grada. Aquella tarde ante el Granada, después de ganar y marcar, se sinceró: “Estoy triste, no me siento querido”. Más tarde, acabaría renovando. Pero no celebrar un gol o acabar el partido y marcharse directo al vestuario quejándose a regañadientes, cabizbajo, serio y ausente son episodios que se repiten y que exasperan al protagonista. Hasta Ancelotti o Zidane se han tenido que expresar sobre los pitos que recibe el portugués. El italiano lo llegó a calificar de “incomprensible”; el francés les restó trascendencia recordando que él también los sufrió. Algo hace mal la propaganda presidencial cuando al más grande delantero de la era contemporánea se le resiste el fervor popular. El carácter del chico, la personalidad demostrada en el terreno de juego, los excesos ególatras que lo acompañan, la vida que muestra al margen del fútbol… Algo no convence a la masa blanca que cada poco ajusticia a su estrella ante la irritación del jugador y del presidente.

Massimiliano Allegri. (Reuters)
Massimiliano Allegri. (Reuters)

Las dudas en el banquillo del Barça

El FC Barcelona se asoma al clásico con la intención de no despedirse de la Liga. En la junta directiva siguen pesando dos problemas: la renovación de Messi y la elección de entrenador para el próximo curso. En lo primero, la dirigencia se muestra optimista y segura de la continuidad del astro. En lo segundo, se manifiestan indecisos y sin elegir camino porque se debaten entre tres alternativas: el paso de Unzué a primer espada —como admite y asume el vestuario pero al que casi ha fulminado la eliminación de Champions—; el fichaje de Valverde —contratar a un técnico con experiencia que conoce bien la casa pero con un perfil más neutro—, o un ‘echarse al monte’ y firmar a un tapado —un entrenador cualificado para partir de cero, desligándose de alguna manera de la filosofía del club—. Por aquí aparecen los directivos que pretendían a Sampaoli, a quienes desmontaron con el solo recuerdo del ‘Tata’ Martino.

Hace pocas fechas, la entidad que maneja Bartomeu encomendó a Ariedo Braida, asesor personal del presidente y empleado del club, el contacto con Massimiliano Allegri. El runrún del fútbol cuenta que el técnico de la Juventus mantiene la idea de abandonar Turín, pese a contar con un año más de contrato. Las relaciones con la dirigencia y con la plantilla no parecen atravesar por el mejor momento y Allegri da su tiempo por amortizado. Los caprichos del bombo enlazaron a las dos instituciones y el partido de ida fortaleció la idea de contar con un técnico de prestigio internacional, con personalidad y capaz de domar a las figuras.

Esta es una de las razones que cuentan con más apoyo por parte de la dirigencia: se precisa alguien que sepa meter en cintura a las estrellas… aunque son conscientes del excesivo riesgo que esto conlleva. En este momento, todo sigue abierto en el Camp Nou. Veremos si hay o no tapado, sea Allegri u otro que aparezca, o si este Barça se debe conformar en el mes de abril con esperar a mayo para poder levantar un título. Un infeliz Cristiano Ronaldo puede enterrar las pocas esperanzas que le quedan al grupo de encontrarse con Unzué durante el próximo curso.

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