Neymar, el fichaje en diferido con el que Florentino se frota las manos

el Real Madrid no va a mover ni un músculo para adquirir al brasileño. No se fía del todo de su entorno. Debe ser él quien desgaste y quien fuerce la salida del París Saint-Germain

Foto: Neymar lleva 15 goles en 16 partidos con el PSG esta temporada. (EFE)
Neymar lleva 15 goles en 16 partidos con el PSG esta temporada. (EFE)

Anunciar un fichaje a años vista es algo poco usual en el fútbol. Sin embargo, desde hace semanas, se viene especulando con la llegada de Neymar al Real Madrid. La propaganda oficial del madridismo no se cansa de articular lo mal que el brasileño lo está pasando en París, sus diferencias con el entrenador, su distancia con buena parte de los compañeros, su añoranza de la Liga… Con todo, el tiempo pasa y el futbolista recorre una nueva etapa de su carrera deportiva consciente de que ya no tiene a Messi para refugiarse bajo su ala y que su partida al Real Madrid es a día de hoy quimérica. Los más de 200 millones de euros que desembolsó el imperio catarí para firmar al chico lo amarran a la capital francesa durante un tiempo de amortización. Más allá de la realidad, Florentino Pérez sí hace bien en dejarse querer, más por incordiar al eterno rival que por la certeza de verlo vestido de blanco. Si bien, la seducción siempre es un buen movimiento en el ajedrez y el dirigente blanco es un experto en conseguir lo que se propone.

Hace algo más de una década, Neymar pisó los terrenos de la nueva ciudad deportiva del noreste de Madrid. Un lustro después, el Real Madrid repitió intento. Se trataba de adquirir al jugador más prometedor de los siguientes años. Sin embargo, Florentino no quiso aceptar determinadas condiciones salariales y económicas que se imponían para la contratación, lo que llevó al chico, pese a que pasó el reconocimiento médico en Brasil como futurible blanco, al FC Barcelona. El fichaje, años después, ha levantado las alfombras judiciales y aún estamos a la espera de la resolución del caso. Una circunstancia, que con Sandro Rosell en prisión, asustó al progenitor del futbolista, que decidió que su hijo pusiera tierra de distancia. Un año después de lo previsto, Neymar decidió aceptar la propuesta de París para abandonar el Barça ante la perplejidad de los dirigentes blaugranas. Esta vez sí vino el lobo frente a la incredulidad de Bartomeu y los suyos. Nadie daba crédito, pero el futbolista emigraba a Francia con dolor, pero con firmeza en forma de petrodólares.

Cavani, Mbappé y Neymar, el tridente del PSG. (Reuters)
Cavani, Mbappé y Neymar, el tridente del PSG. (Reuters)

Los primeros meses de Neymar en París no están siendo como él esperaba. Convertido por decreto en la estrella del plantel, el recelo imperó en el camerino. El asunto del lanzador de penaltis creó la primera polémica pública. Cavani reivindicó la veteranía para mantenerse como el elegido. El recién llegado consideró que su rol de estrella era más que suficiente para no ser contestado. Unai Emery, el técnico, se movió entre la concesión al brasileño y la alteración del grupo. La propiedad despejó las dudas y se decidió por el brasileño. Ney era el designado frente al desafío general. Pero tampoco vive cómodo en el césped. Considera que no puede repetir posición en la banda, que debe centrarse y jugar con libertad, sin el corsé que lo retiene en la banda. Pero Emery, para equilibrar a todos, lo sitúa en la misma posición que en Barcelona, acompañando a Cavani y Mbappé. No le convence. Él añora jugar de ‘10’.

Neymar rubricó un contrato por cinco temporadas. Por tanto, hasta 2022 mantiene el vínculo con el París Saint-Germain. Más allá de que no se sienta dichoso, es consciente de que los galos no van a facilitar la salida inmediata. Por eso se habla de cumplir al menos dos cursos en Francia. La cuestión es si esperará Florentino. Todo apunta a que si el chico se pone en el mercado, la adquisición se intentará. Para el presidente del Real Madrid, nada mejor que arrebatar una estrella internacional al PSG, además de firmar a un viejo anhelo. Si en su momento se vio obligado a renunciar a él, la salida de alguna de las actuales figuras le abriría las puertas del Real Madrid de par en par. Incluso se considera un acierto esperar porque con 27 o 28 años recibirían a un Neymar mucho más maduro, que penetra en la etapa clave de su carrera deportiva. La cuestión es que el Real Madrid no va a mover ni un músculo para adquirir al brasileño. No se fía del todo de su entorno. Debe ser él quien desgaste y quien fuerce la salida. El club blanco aguardará pasivo y expectante los movimientos del jugador.

Wagner Ribeiro es el intermediario más cercano a la familia porque en su día movió los hilos del jugador como su asesor deportivo. Es un hombre que se mueve entre bambalinas y que ya utilizó Florentino para acercar al chico al Real Madrid en 2013. En aquel momento, el club blanco y el Chelsea fueron los que más se aproximaron al futbolista por la vía de Ribeiro. Sin embargo, el FC Barcelona se arrimó al padre y logró seducir deportiva y económicamente al delantero. Ahora, Florentino sigue en contacto con el intermediario porque considera que es la mejor manera de acercar a Neymar al Real Madrid. Sin duda, si consigue el objetivo, el dirigente se sentirá dichoso por varios motivos, pero principalmente porque tendrá bajo su disciplina a un jugador deseado. Si eso se une que el Barça sería un daño colateral, pues miel sobre hojuelas. Lo seguro es que este fichaje en diferido dará mucho que hablar en el futuro. Falta saber si los protagonistas brasileños se esforzarán para lograr la salida. Mientras, Pérez respira tranquilo porque solo el ruido del asunto ya le hace feliz.

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