El caso Carles Aleñá en el Barcelona y el síndrome de Leo Messi con La Masía

Lionel Messi pide que tengan más minutos los futbolistas de la Masía como Carles Aleñá. Prefiere ver a estos porque conocen perfectamente el estilo del club en lugar de fichar por fichar

Foto: Messi quiere ver a algunos canteranos en el once. (EFE)
Messi quiere ver a algunos canteranos en el once. (EFE)

Los síntomas son evidentes, y no de un día de calentura o de una observación puntual. Se hacen repetidas las reflexiones públicas de Leo Messi respecto al deterioro que sufre durante los últimos tiempos la cantera del FC Barcelona. El mejor jugador del mundo se siente un integrante más de esa forja por más que naciera en Rosario. A los 13 años ingresó en el fútbol base culé y escalón a escalón se convirtió en futbolista de época. No es anormal que sienta desazón ante lo que comprueba porque experimenta más sensaciones de vida en Barcelona que en su país de nacimiento. Por eso, admite que aquí lo tiene todo. Aquí han nacido sus hijos, vive feliz y el club le rinde pleitesía, básicamente porque maneja la pelota como nadie. Pero entre las cosas a mejorar no se cansa de repetir que se mire hacia La Masía. Ya lo advirtió Cruyff con su peculiar manera de explicar las cosas: “lo curioso es que los mejores equipos de fútbol de la historia estaban compuestos siempre por 6 o 7 de la cantera. Porque los mejores de los últimos 40 años tenían una buena base de jugadores de la casa”. Messi, como en su día apuntó Cruyff, sigue sorprendido por que la directiva siga invirtiendo tanto…en jugadores.

La aparición durante la pretemporada recién culminada de Riqui Puig recuperó un debate, nunca olvidado, en el seguidor culé. No pocos se preguntan por qué se gastan los euros en futbolistas que no terminan de ser estrellas y que sólo frenan el despegue de aquellos que maman las raíces de la entidad desde la base. Bien es cierto que no todos sirven y que durante los últimos años ha pesado más la cantidad que la calidad. Con los números en la mano, Cruyff concedió la alternativa a más de treinta canteranos en los siete años que dirigió al Barça. Mientras que Rijkaard superó a Guardiola en esta estadística, si bien el holandés aguantó un curso más en el banquillo. Con Riqui Puig de fondo, Messi repitió en Catalunya Radio lo que antes había demandado en el diario Sport: “Es bueno que el club vuelva a confiar en la cantera y a sacar a este tipo de jugadores que se había perdido un poco en estas últimas temporadas. No hay que preocuparse, el club vuelve a confiar en la cantera”. Hablando de filosofía, se trata de recuperar la ilusión y el sentido de la oportunidad entre los más jóvenes. Ese es el debe de la dirigencia y de aquellos que hoy manejan La Masía azulgrana.

Aleñá (i), un canterano que ha atraído la atención de Messi. (EFE)
Aleñá (i), un canterano que ha atraído la atención de Messi. (EFE)

Messi, muy de Aleñá

La fuga de talentos preocupa al mejor. Qué curioso. Sorprende que siendo tan imberbes no se atrevan a esperar el día histórico de debutar en el primer equipo. Pero la política de fichar por fichar, esa que tanto enervaba a Cruyff y que ahora suscribe Guardiola en el Manchester City, es la que apesadumbra a los más jóvenes. El reto es hacer ver a los chicos que no es imposible llegar a la élite. Luego lo de mantenerse es otra cuestión. Por eso, este verano, Carles Aleñá se convirtió en protagonista anónimo. Con 20 años, se apresuraba a ser otro talento dispuesto a la fuga. Aleñá es un futbolista especial para Messi. Es de los que capta y administra el estilo Barça. No necesita adaptación porque es de la casa. Eso de ocupar un paso adelante cuando recibes la pelota y saber donde están los compañeros lo ha mamado. Por eso, el argentino levantó la voz. Se sintió capaz de apuntar a la dirigencia que la cantera no sobra, que era el momento de girar de nuevo hacia La Masía y empezar a desterrar cualquier síndrome que habite en la cantera azulgrana.

Lamentablemente para el Barça y para Messi, Aleñá, que manejaba ofertas de cesión para equipos de Primera división, sufrió una rotura del tendón del bíceps femoral en su muslo derecho que abortó de cuajo cualquier intento de salida. La dolencia le obligó a ser intervenido unos días después en Finlandia, lo que provocó que acabara pasando más de tres meses alejado de la hierba. Pero ya era un primer paso. El tiempo del jugador catalán pasa ahora por acumular minutos en la desagradecida categoría de Segunda B para recuperar el tono y poner en dificultad a Valverde, porque el astro argentino cuenta entre sus más fieles. Pese a que ahora se deshaga en halagos hacia Arthur, con quien se muestra gratamente sorprendido, Messi evalúa a Aleñá como al futbolista más importante que ha visto en los últimos años en La Masía.

Esta temporada son nueve los jugadores de la primera plantilla que se han formado en las categorías inferiores del Barça, sumando a Aleñá. Se fue Iniesta, pero han vuelto Rafinha, Munir y Samper. Con Riqui Puig y Miranda en la recámara, se formaría un once de canteranos, aunque con la imposibilidad de verlos a todos juntos sobre el césped, tal y como conformó Tito Vilanova en noviembre de 2012 en el campo del Levante. Entonces, la lesión de Alves provocó la entrada de Montoya lo que posibilitó que se juntaran once chicos formados en La Masía en una alineación histórica. Precisamente, Tito resultó el técnico que más canteranos acumuló en su plantilla, hasta diecisiete, en su temporada (2012-13) al frente del Barça. Pues desde aquí quiere regresar Messi. Para él es el momento de copiar el lema de Cruyff. “los grandes equipos siempre tuvieron 6 o 7 de la cantera”. Quizá Bartomeu se siga alejando de esta premisa básica que ha demostrado que conduce al éxito.

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