La duda del Real Madrid: Florentino Pérez retiene a Modric pero Zidane está confuso

La presidencia estima que el centrocampista croata no debe salir del club. No se plantea dejar escapar al actual Balón de Oro, que el verano pasado estuvo tentado por el Inter

Foto: Florentino Pérez no quiere perder a un Balón de Oro por segundo año seguido. (Reuters)
Florentino Pérez no quiere perder a un Balón de Oro por segundo año seguido. (Reuters)

Es Balón de Oro y Florentino Pérez no está dispuesto a perder a dos en dos años. Si lo de Cristiano Ronaldo se antojaba irreparable por ambas partes, el presidente logró frenar la fuga, también prevista, del subcampeón del mundo. Y es que 'Lukita' Modric se había hecho a la idea de ir a jugar al Inter de Milán un par de cursos antes de rematar la carrera deportiva posteriormente en China. Cuando planteó la idea en el ático de Concha Espina se encontró con el réquiem político del no es no. El croata refunfuñó por la ruptura de esos castillos en el aire, pero como es feliz en Madrid y en el Real se lo vendió así mismo como una victoria. A final de mayo volverán los tiempos de reflotar el pasado. Este verano es crucial para él. Y a todo esto, se une en la ecuación un Zidane confuso ante el futuro del '10' merengue.

Cuentan aquellos privilegiados que conversan con el entrenador del Real Madrid que el galo decidió regresar en este curso al banquillo con el objetivo de observar directamente desde primera fila el rendimiento de los futbolistas. Aunque algunos pensamientos iniciales no se han modificado, otros jugadores se han dejado arrastrar por un mal año, una nefasta campaña que ha generado demasiados sinsabores y que obliga a la dirigencia a tirar de cuenta corriente para reflotar la ilusión de un madridismo que hasta ha dejado de asistir al Santiago Bernabéu. Recuperar la esperanza de volver a ganar es el primer mandamiento que debe cumplir el nuevo proyecto. Con Zidane a la cabeza, las caras nuevas —Hazard y Pogba, como opciones preferentes— deben sustentar el poderío del club. A ellos se deben unir los Benzema, Ramos, Courtois, Marcelo… y ¿Modric?

Zidane cree que el año de Modric ha sido flojo, pero lo considera útil. (Reuters)
Zidane cree que el año de Modric ha sido flojo, pero lo considera útil. (Reuters)

El menudo croata se encuentra ante un verano comprometido. Por su cabeza, en junio de 2018, pasó cambiar de aires. Consideraba que el ciclo estaba cerrado: cuatro Copas de Europa ganadas de las cinco últimas disputadas, con el broche de finalista del Mundial de Rusia. No es la primera vez, en su ya dilatada carrera, que Modric admitía que se da el momento de cerrar un ciclo. Ya le sucedió en 2011 cuando solicitó el ‘transfer request’ para abandonar el Tottenham con destino al sur de la ciudad. Entonces, el Chelsea lo acogía con los brazos abiertos, pero Daniel Levy decidió no negociar con un eterno enemigo. Eso sí, se comprometió a dialogar al verano siguiente con cualquier entidad de fuera de Inglaterra. Mourinho aguardó agazapado y, conocedor de la información, esperó para ficharlo para el Real Madrid.

El periplo de Modric en el Real Madrid

El rendimiento de Modric en el club blanco ha sido excelso. De tal manera que tocó el cielo cuando, ayudado por lo sucedido con Croacia, alcanzó la triple corona: el mejor jugador de Rusia, el trofeo The Best de la FIFA y el mítico Balón de Oro de 'France Football'. Con 33 años, obtuvo todos los reconocimientos públicos posibles. Sin embargo, su estado físico también estalló y esta temporada se ha convertido en una de las más grises que se recuerdan de su carrera. Sin descanso estival, sin apenas realizar pretemporada por las urgencias de la final de la Supercopa de Europa, el curso se le ha hecho cuesta arriba al mediocampista balcánico. Todo esto provoca que el Real Madrid admita, sin dudar, la sugerencia del entrenador: se debe reforzar el centro del campo. La dirigencia trabaja en la adquisición de Pogba y en la de un segundo centrocampista con llegada al área y con gol.

A Zidane no le estorba Modric en la plantilla. Si se queda, bien, pero si al final decide cambiar de aires tampoco el entrenador se va a oponer a la salida

No es un secreto que Eriksen habita en la lista de futuribles del Real Madrid. Precisamente, juega en el Tottenham, club al que el Real Madrid tratará de colocar a Bale en la operación del danés. La posible llegada del mediocampista escandinavo de 27 años oscurece el futuro de Modric, quien debe meditar si aceptar o no el rol de suplente que le puede encomendar Zidane. Al técnico no le estorba el croata en la plantilla. Es cierto que desliza que su año ha sido flojo, pero también considera que es un futbolista útil para el Real Madrid. Si se queda, bien, pero si al final decide cambiar de aires tampoco el entrenador se va a oponer a la salida. Otra cosa bien distinta es la presidencia, quien estima que Luka no debe salir del club. No se plantea dejar escapar al actual Balón de Oro.

Las dudas se Modric se plantean en si aceptar la condición de ser suplente, o de participar menos de la titularidad, o bien buscarse otro destino donde lo consideren indiscutible. Con contrato hasta 2020 y una opción unilateral por su parte de ampliar un curso más, el balcánico medita si colgar las botas en el Santiago Bernabéu o no. Es consciente de que el Real Madrid es el mejor destino posible: vive feliz y se siente dichoso de vestir la camiseta blanca. Pero también estima que dejar apagar la llama no será para él un tránsito fácil. La activación del mercado tendrá mucho que decir. Si llega una oferta imponente, semejante a la del año pasado —Inter y después retirada en China— sería definitiva para cambiar de aires. La confusión de Zidane también confunde a Modric, a quien Florentino deja claro que es un activo del club y que evitará todo lo que pueda su segundo intento de fuga.

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