Por qué la F1 e Italia comienzan a echar de menos a Alonso. Y no, no es chovinismo

El Gran Premio de Singapur sigue debilitando el liderazgo de Vettel en Ferrari. En Italia crece la sensación de que el español es el único capaz de plantar cara a un increíble Hamilton

Foto: Fernando Alonso y Sebastian Vettel en el Gran Premio de Hungría. (Reuters)
Fernando Alonso y Sebastian Vettel en el Gran Premio de Hungría. (Reuters)

Un repaso demoledor. La prensa italiana en el ‘día después’ ha plasmado con total unanimidad el enorme golpe deportivo y psicológico que el Gran Premio de Singapur ha supuesto para Ferrari y Sebastian Vettel. Una visión que refuerza el derrotista clima de opinión instalado en una Italia resignada a que el equipo italiano caiga de nuevo frente a Lewis Hamilton esta temporada de Fórmula 1. Otra más.

Ferrari parece que no puede contra el británico, ni tampoco con Mercedes. No es una opinión, sino la realidad. Cuatro victorias en las cinco últimas carreras. La imagen de Vettel se está erosionando de forma acelerada. Y como aquella pareja que vivió una relación intensa en su día pero condenada a la separación, en Italia se vuelven los ojos hacia Fernando Alonso como único entre iguales con el piloto británico. Vayamos por partes.

Recuerda a Senna

El británico esta alcanzando la dimensión de los verdaderamente grandes. Por su carácter desequilibrante comienza a recordar al Senna de 1991 a 1993 que se enfrentaba al todopoderoso Williams. En el caso del británico, su aportación personal están desarbolando el velamen de Ferrari. Rebobinemos desde la llegada de Sergio Marchionne. Un equipo tecnológicamente conservador durante años realiza un inmenso esfuerzo plasmado finalmente en este SF71H excepcional. Pero se estrella contra Hamilton. Y su paladín, todo un tetracampeón, muestra ya demasiadas fisuras en su armadura.

Un pequeño dato para recordar la complejidad de este deporte: quitar unos minutos antes o después una manta de los neumáticos puede determinar una temperatura idónea -o no- antes de salir a la pista en un Q3. De lograr la pole, a perder unas décimas por este factor. Imaginemos por tanto la infinita cantidad de detalles de los que depende el piloto durante un fin de semana. El equipo italiano ha cometido varios errores en las últimas fechas, lo que añade más presión al piloto. Sin olvidar el contexto que acompaña a Ferrari, porque su grandeza es también su cruz. La onmipresente urgencia histórica de Maranello está tensando hasta límites insospechados al colectivo y su piloto. Vettel es el responsable último, pero no el único responsable.

Sin embargo, parece que Vettel ha interiorizado en el subconsciente esa presión histórica que le está cortocircuitando una y otra vez. Pino Allievi, el decano de la prensa italiana, capaz de hablar de tú a tú hasta con el mismísimo Marchionne y conocedor de las interioridades de Maranello, avisaba antes de comenzar la presente temporada: “Vettel no debe repetir los errores emocionales de este año, de lo contrario no sería sano para él quedarse más tiempo en Maranello, porque ya no tendría la misma credibilidad” ¿Dónde está Sebastian Vettel hoy, varios meses después de estas palabras? En un agujero mucho más profundo.

Sebastian Vettel. (EFE)
Sebastian Vettel. (EFE)

Nada como la perspectiva histórica

Otra anécdota. El comentarista y responsable de Sky Italia, Antonio Boselli, escribía en Twitter después del reciente Gran Premio de Singapur. “La Fórmula 1 pierde a Alonso y es una Fórmula 1 más pobre. Es un piloto extraordinario, y la de Singapur es la enésima demostración. Esperamos que cambie de idea”. No tiene valor estadístico, por supuesto, pero la cascada de respuestas de seguidores italianos coincidían en que Alonso habría sido capaz de luchar por el título con Ferrari en estos momentos.

Cierta perspectiva histórica ayuda a analizar el contexto actual. Quien viviera o recuerde el duelo entre Alain Prost y Senna coincidirá en que solo un igual puede plantar cara a un excepcional nivel de talento. El duelo entre ambos fue colosal, difícil de imaginar hoy en día. En su caso, Lewis Hamilton está alcanzando esta dimensión, pero no encuentra ese doble. Se está viviendo así hoy una situación paradójica, y no solo en Italia. Ojos que se vuelven hacia Alonso. Se le recuerda que ha labrado su propio destino con sus decisiones, pero se lamenta también que un piloto de su calibre deje la Fórmula 1.

El español salió de Ferrari entre grandes turbulencias. Quizás algún día se aclare la historia oculta de los despachos (¿hubo tres contratos a la vez?) que parece haberle enemistado con la cúpula de Maranello. Pero antes, Alonso se había desencantado del techo potencial en Maranello con un presidente que tenía ‘capado’ al equipo en el contexto de los intereses generales de la marca. (“Los coches los tengo vendidos igual”). Un presidente que solo asumió que los tiempos habían cambiado a base de morder el polvo con la nueva Fórmula 1 dominada por Adrian Newey y Red Bull. Llegó la era híbrida y ell desastroso arranque de 2014, y Alonso comprendió que Ferrari también había perdido aquel tren. Pidió rescindir su contrato. No confiaba en Maranello. La prueba es que luego hasta Montezemolo fue liquidado.

Una pregunta sin respuesta

Ciertamente, Ferrari ha sido transformado por la mano de hierro de Marchionne. Pero cuatro años después, parece que tampoco. Por ello, esa perspectiva histórica hace que ahora en Italia se vuelva la vista atrás. ¿Qué piloto podría plantar cara a este espectacular Lewis Hamilton? Hoy, recordando los cinco años de Alonso en Ferrari -2010, 2012 sobre todo- y los dos últimos de Vettel, la pregunta se está respondiendo por sí sola. Demos a Vettel todavía el beneficio de una posible remontada, pero este es el panorama a falta de seis carreras.

Solo un carácter de titanio capaz de cargar con la tremenda presión de Maranello puede plantar cara a este soberbio Hamilton y un eficaz equipo Mercedes. Cada día crece las sensación de que ese carácter no es Vettel. Mucho se habla del talento al volante de Alonso. Pero parte de su éxito radica en su personalidad, discutida pero implacable para este duro mundo de la Fórmula 1. Hubiera sido magnífico haber disfrutado este duelo. Sin embargo, ese piloto va camino de otros horizontes. No habían pasado 24 horas del Gran Premio de Singapur, y Fernando Alonso tuiteaba una foto suya trabajando ya en el simulador de Toyota...

Dentro del Paddock
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