Fernando Alonso o cómo irse como un torero: por la puerta grande y saludando

Las críticas de Fernando Alonso a la Fórmula 1 en los momentos finales de su carrera están más que justificadas, pero, ante su despedida, pueden interpretarse con otro sentido

Foto: Fernando Alonso se dió un verdadero baño de masas en Japón. (Reuters)
Fernando Alonso se dió un verdadero baño de masas en Japón. (Reuters)

“Es difícil entender la decisión, así está de mal la Fórmula 1". La crítica de Fernando Alonso en Suzuka se llevó los todos los títulares tras el Gran Premio de Japón. Que el español ya genere poca novedad en la pista fija la atención de los medios en declaraciones que se salgan del carril. Y ante su cercana retirada cada alusión al tema resulta más golosa si cabe.

Alonso cuestionaba el estado deportivo actual de la Fórmula 1 entre las razones alegadas para su despedida. Como piloto, ha dejado clara por activa y pasiva su decepción. Sin embargo, también corre el peligro de que prensa y aficionados atribuyan sus críticas no tanto a razones que muchos compartirían como a la frustración por no contar con material a la altura de su talento. Empezando por Liberty, varias grandes figuras han compartido en voz alta el fracaso que supone su marcha para la Fórmula 1. Pero sería triste ver a Alonso despedirse envuelto en una negatividad que daría la razón a sus enemigos.

Hasta Liberty comparte las críticas

En el caso de Japón, Alonso se refería específicamente a la falta de consistencia en las decisiones y a la absurda penalización tras el incidente con Stroll. Lo hacía con la adrenalina todavía caliente, como es habitual con las declaraciones poscarrera. Pero dejaba suelto el torpedo. La realidad mediática y especialmente en redes sociales agarraron al vuelo la oportunidad.

Alonso se ha envuelto durante 2018 en un contexto personal muy crítico hacia la Fórmula 1. Desde el Gran Premio de España denunciaba durante varias carreras la previsibilidad de cada gran premio (“el jueves ya sabes cuáles van a ser las posiciones del domingo”). Luego supimos que en ese período estaba macerando su decisión de retirada, de ahí sus mensajes implícitos. “He parado porque la acción en pista, en mi opinión, es muy pobre”, explicó en agosto. "Es lo que siento con esta Fórmula 1, y creo que hay otros campeonatos que quizás ofrezcan mejor acción, más disfrute y más felicidad”. Eran razones de peso para la motivación de un piloto con 18 años de F1 encima.

Alonso fue inmediatamente cuestionado desde muchos frentes por sus críticas. Pero cuando le dio la razon Sean Bratches, el director comercial de Liberty, se pararon en seco las reacciones en su contra. Sin embargo, resultaba inevitable que medios y público atribuyeran una relación de causa y efecto entre sus críticas y su situación deportiva.

Fernando Alonso se ha quejado en repetidas ocasiones de lo previsible que es la F1 actual. (EFE)
Fernando Alonso se ha quejado en repetidas ocasiones de lo previsible que es la F1 actual. (EFE)

Las verdades del barquero

La Fórmula 1 necesita profundos cambios que Liberty intenta poner en marcha. Motores mudos, ensalada de neumáticos para una sola parada en boxes, monoplazas que no pueden seguirse unos a otros, dominio absoluto de dos equipos sobre el resto… La pasada semana, en la sede de Enstone (Reino Unido), el nuevo y flamante fichaje de Renault, Marcin Budkowski, nos explicaba que el esquema económico actual premia que Mercedes o Ferrari aumenten sus diferencias sobre el resto cuanto más ganan, un círculo vicioso imposible de romper en estos momentos. La Fórmula 1 necesita mucho cemento, paleta, ladrillo y brocha en los próximos años.

Que sea el propio Alonso quien recurrentemente lo denuncie no le ayuda en estos momentos de despedida. Base también de su carisma, una de las virtudes del piloto español es que no entiende de grises. Y alguien tiene que cantarle las verdades del barquero a los poderes fácticos. Pero si las palabras crean realidades, quizás cabe evitar crearse una que empañe su adiós a la Fórmula 1. Aunque nunca se sabe… El propio Alonso lo apuntó en su despedida: nunca digas de este agua no beberé, y la Fórmula 1 quizá no sea un capítulo cerrado. Dentro del entramado de programas deportivos que baraja para 2019 sería extraño que contractualmente no deje la puerta abierta para un retorno en 2020 si se planteara una oportunidad ganadora.

¿Y si Fernando Alonso regresa a Ferrari en 2020? (Reuters)
¿Y si Fernando Alonso regresa a Ferrari en 2020? (Reuters)

¿Y si Ferrari...?

Entremos por un momento en el terreno de la ciencia ficción. ¿Qué Ferrari podemos encontrarnos en 2019? Tras cuatro años, equipo y Vettel no parecen una alternativa triunfadora a Mercedes. Para liderar Ferrari no solo se exige un extraordinario talento, que el alemán posee. Se requiere además una mente y personalidad de acero fundido para soportar la carga y presión de liderar el mito y sus exigencias. Alonso ya demostró que puede con todo ello. Vettel, hasta hoy, tristemente no.

El malogrado Sergio Marchionne ya no está presente. Quién sabe cuál puede ser el futuro de Mauricio Arrivabene a final de esta temporada. El fallecido presidente quería promover al brillante Mattia Binotto a la máxima responsabilidad del equipo. ¿No podrían Binotto y Alonso capitanear con mando en plaza el equipo en 2020? ¿Se comería Ferrari su orgullo para ello? ¿Podría entonces Alonso volver a la Fórmula 1?

Que el piloto español proporcione titulares contra la Fórmula 1 no ayuda a su figura en estos tiempos de despedida. Aunque muchos compartan sus críticas, verbalizarlas a falta de pocas carreras para retirarse resulta contraproducente. Como el torero, marcharse por la puerta grande y saludando al respetable es tan positivo como esos vídeos que Alonso lanzaba a las redes sociales estos días, en los que tanto disfrutaba y agradecía el inmenso apoyo de la fantástica afición de Japón.

Dentro del Paddock

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