Lewis Hamilton, siete títulos: ¿tuvo el mejor coche o es un fuera de serie?

Lewis Hamilton ha igualado el récord de Michael Schumacher, para muchos gracias a Mercedes. Pero semejantes estadísticas no se logran solo por el monoplaza

Foto: Lewis Hamilton celebra emocionado su séptimo título (Reuters)
Lewis Hamilton celebra emocionado su séptimo título (Reuters)

Cada vez que leo o escucho que Lewis Hamilton gana porque tiene el mejor monoplaza, a mí personalmente me incomoda un poco. Con 35 años, su reciente séptimo título sigue aumentando su leyenda y rompiendo récords que parece complicado que alguien pueda batir, como mínimo en el medio plazo.

Es difícil explicar al gran público lo duro que es abrirse camino en el mundo del motor. Pasar del karting a los monoplazas, ir subiendo de categorías y llegar a la Fórmula 1 donde compiten 20 afortunados. No digamos ya optar a ser campeón del mundo, lograrlo después, y mucho menos hasta en siete ocasiones. Pero aunque resulte complicado explicarlo, igual se debería intentar en algún momento. O, más bien, en todo momento. Lewis no es solamente uno de esos que brillan entre los pilotos excepcionales. Es algo más, y los números así lo acreditan. Compartí pista con él en 1998 por primera vez y después en 1999 y 2000 de manera más regular tanto en europeos de karting, como en un campeonato italiano y otras carreras internacionales. Y puedo decir que desde aquellos años era conocido en todo el paddock por su talento.

Subir a un kart de alquiler

Los que comentamos las carreras acercamos el deporte del motor al espectador y es un lujo poder hacerlo. Lo hacemos accesible a todo el mundo, cercano, directo y hasta participativo en algunos casos, recibimos 'feedback' y devolvemos el mensaje. Es maravilloso cuando se convierte en un deporte de masas, y más aún cuando es el que a uno le encanta. Pero un deporte de masas debe ser compatible con acercar también lo que no siempre se ve. Y esto no tiene nada que ver con que uno sea seguidor del piloto A y otro del piloto B.

Creo que la inmensa mayoría de quienes sigan este deporte y vieran la carrera de Turquía se habrán subido a un kart alguna vez, aunque fuera de alquiler en algún circuito cercano. Y seguramente habrán comprobado que no es tarea fácil ser el piloto más rápido del mes, de la semana o incluso del día. Pues bien, entre esto y lograr ser campeón británico y de Europa de Karting, de la Fórmula Renault británica, de la Fórmula 3 Euro Series (comparable a la actual FIA F3) o de la GP2 (Actual FIA F2) hay muchísima diferencia. Y una de las más obvias son los centenares de miles de kilómetros en diferentes coches de carreras, compartiendo pista con muchos pilotos, muy buenos en muchos casos. En gran variedad de circuitos diferentes, que te gustan más y menos, con condiciones de pista cambiantes y, por supuesto, con días buenos y días malos. Pues bien, si sumamos todo lo anterior, por nivel de complejidad no es comparable a ganar un Campeonato del Mundo de Fórmula 1. Lewis Hamilton ha logrado todo lo anterior, fue subcampeón en su primer año, campeón al año siguiente en 2008 y en doce años lo ha logrado otras seis veces más.

Buenos son todos

La Fórmula 1 es la máxima competición del automovilismo mundial. Dónde solamente llegan 20 pilotos en el mundo, y en el mejor de los casos existen 3 o 4 huecos libres al año para ir renovando la parilla. En la Fórmula 1 no hay pilotos buenos o malos, sino grandísimos pilotos y pilotos excepcionales. Y de estos últimos, solo unos pocos brillan sobre el resto. Lewis es uno de los pocos que lo hacían. Cómo unos años después llega a la Fórmula 1 tras barrer como rookie en la GP2 es, sin lugar a dudas, muy particular. Llega al mejor equipo de la parilla, apoyado por una de las personas más influyentes del paddock, Ron Dennis, y con uno de los pilotos de mayor talento de la historia del automovilismo como compañero, doble campeón del mundo en los dos años anteriores. Todos conocemos qué sucedió aquel año y al siguiente cuando ganó su primer mundial.

Personalmente tengo mis pilotos favoritos, y por supuesto en lo mas alto están los españoles. Uno pilotará en Ferrari el año que viene y el otro en Renault. Dos auténticos fuera de serie que nos harán vibrar, disfrutar, en algún caso sufrir, pero estaremos siempre a su lado. Sin embargo, esto es compatible con ser conscientes de lo difícil que es hacer lo que ellos hacen, también el resto de los pilotos, sean españoles o no. Esto hay que recordarlo.

La mejor versión de Hamilton

Tras perder contra su compañero Nico Rosberg en 2016, creo que estamos viendo al Hamilton 2.0, alguien que se sale del molde, que se expresa con libertad y que es fiel a sí mismo sin importarle lo que opine el mundo que le mira fijamente. Sinceramente, me parece irrelevante si gusta más o menos lo que dice o hace. Yo no comparto muchas cosas, pero opino que se ha ganado el derecho a decir o hacer lo que quiera. Y lo cierto es que a él le funciona, ya que estamos siendo testigos de la mejor versión de Lewis Hamilton hasta el momento.

Ir rápido en un Fórmula 1 es tremendamente complicado. Donde entre el bueno y el malo hay décimas de segundo por vuelta. Hay que saber que el 99,9% de la población seguramente no podría hacer 100 metros sin salirse de la mojada pista de Turquía con esos bólidos. Porque estamos ante los vehículos más rápidos del planeta sobre un circuito de asfalto. Y quienes a estos monoplazas se suben han dedicado su vida y lo siguen haciendo para estar donde están. Tiene mucho mérito lo que hacen. Imaginemos si además logras siete títulos mundiales, como el británico.

Enhorabuena Lewis Hamilton por tu increíble séptimo titulo mundial de Fórmula 1. Te lo mereces.

La mente del piloto
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