El Atlético de Simeone, partido a partido, pero favorito

El relato cholista, el mantra del partido a partido, el discurso de Simeone, que deben seguir todos en el club, no permite que se diga que el Atlético es favorito para ganar la Liga

Foto: Simeone, durante el Atlético-Barcelona. (Efe)
Simeone, durante el Atlético-Barcelona. (Efe)

La victoria del Atlético de Madrid ante el Barcelona ha colocado al conjunto colchonero como favorito a ganar la Liga, un cartel que detesta su entrenador. Ni aspirante, ni candidato, tener a nueve puntos al Barça y a tres al Madrid, con un partido más los de Zidane, convierten al Atlético en una alternativa real, en uno de los favoritos para proclamarse campeón seis temporadas después de lograr su único título liguero del siglo XXI.

¿Por qué no quiere Simeone que se diga que el Atlético es favorito para ganar la Liga? Porque el relato con el que ha construido y ha sustentado su dilatado y exitoso proyecto se basa en el mantra “partido a partido” y reconocer públicamente que el equipo puede ganar un título a largo plazo, rompe la base del cortoplacismo en el que se fundamenta el cholismo. Eso de cara a la galería, porque los mensajes que manda al vestuario si van encaminados a convencer al grupo de que pueden lograr de nuevo un título. Así ha sido las dos últimas temporadas y lo está haciendo también en esta campaña extraña marcada por la pandemia del coronavirus.

La ironía de Cerezo

Tras la gran victoria ante el Barça, la primera de Simeone como entrenador en el campeonato liguero, para bandear la pregunta directa sobre si el Atlético es favorito o candidato a ganar la Liga, su presidente Enrique Cerezo tiró de ironía y realizó una filigrana al estilo de Joao Félix: “Todos somos candidatos porque cualquiera puede ganar en este momento. Estamos haciendo un magnífico inicio de temporada. Vamos a poder aspirar a todo lo que puede aspirar un ser humano en este momento”.

A lo que aspiran los seres humanos que disfrutan con el fútbol y siguen a un equipo es a que su equipo logre los objetivos marcados. Hay equipos que persiguen la permanencia, otros que aspiran a clasificarse para jugar la Europa League, como el Athletic de Bilbao o el Villarreal, otros que aspiran a meterse en Champions todos los años, como el Atlético, el Sevilla, el Valencia o la Real Sociedad, y otros, en España solo Madrid y Barça, que pretenden ser campeones.

El Atlético podría estar en ese grupo de los que aspiran a ser campeones y realmente lo puede lograr porque cuentan con un buen entrenador y una buena plantilla para competir con cualquiera y lograr ganar títulos. Pero el relato construido por su entrenador es que hay que ir partido a partido y que jamás hay que mirar a largo plazo ni decir que se puede ganar la Liga. Detrás de esa convicción se ha alineado todo el club y gran parte de la afición, así como los periodistas que cubren el día a día del equipo que defienden la filosofía a ultranza y no se salen jamás del discurso por temor a ser excomulgados de la religión cholista.

Líder supremo

Diego Pablo Simeone, el líder supremo del Atlético quiere a tener a todos los estamentos del club encolumnados y que nadie se le desmande. No permite ni una disidencia sobre su discurso. Eso ha pasado con la forma de jugar del equipo. Simeone aseguraba que el Atlético solo podía jugar de una manera y lo hizo con aquel gráfico símil de que a los aficionados colchoneros solo les gustaba la pizza y él les cocinaba la pizza que les gustaba. Pero resulta que a muchos aficionados les gusta comer otras guisos y elaboraciones que no sean pizza y que el entrenador sabe cocinar otros manjares.

A final de la pasada temporada, en los 11 partidos que se jugaron para completar el campeonato tras el confinamiento, y en el arranque de esta temporada, se ha demostrado que el Atlético podía jugar de otra manera, más cerca del área rival y llevando la iniciativa. También se ha comprobado, con los cinco cambios, de que cuenta con una plantilla competitiva y muy bien confeccionada. Y se ha visto que su entrenador puede hacer planteamientos distintos a los que le llevaron al éxito y que es permeable a la crítica y a la petición de adelantar al equipo que le han hecho los propios jugadores y los dueños del club. Como se viene viendo y se comprobó ante el Barça, el Atlético ahora maneja el juego directo, el ataque rápido, el contraataque y el juego combinativo. Realiza lo que se llama alternancia en el juego, lo que vendría ser una dieta mediterránea, que es mucho más sana que comer solo pizzas.

Otro fútbol

Y el Atlético está jugando de otra manera. Ahora sus partidos son más entretenidos de ver con las exhibiciones de los Koke, Marcos Llorente, Ángel Correa y Joao Félix, que juegan todos en el sitio donde más rinden. También parece que se ha resuelto el enigma de la extraña ida y vuelta de Carrasco a China con las buenas actuaciones del extremo belga. También parece un gran acierto la llegada de Luis Suárez, por más que la cesión de Morata a la Juve cueste entenderla. Todo funciona en el Atlético y se ha declarado el estado de entusiasmo. Pero todo de puertas para adentro.

El discurso oficial del Atlético de Simeone, el relato cholista que ahora es dictado directamente junto al entrenador por el departamento de comunicación del club, no permite que se diga que el Atlético se ha convertido en el gran favorito a ganar el título de Liga cuando solo se han jugado 10 jornadas de Liga y el Atlético solo ha jugado 8 porque empezó más tarde. Tampoco permitía decir que el equipo podía jugar de otra manera. Pero se ha demostrado que si podía variar su estilo de juego. Y, sí, el Atlético es favorito para ganar la Liga. Al Cholo le gusta ir de tapado y que no se diga. Está en su derecho. Como otros en decir que el Atlético es aspirante, candidato y favorito para ganar la Liga. Partido a partido, pero favorito.

Mata-dor