FENATI merece una segunda oportunidad

Antes de demonizar a Fenati, recordad lo que sucedió con Loris Capirossi

La sanción impuesta a Romano Fenati tiene mayor trascendencia de lo que cabría imaginar: se ha quedado sin equipo para 2018 y 2019. Fenati debería haber tenido mejor asesoramiento

Foto: El momento del incidente con Fenati (i). (Imagen: Movistar)
El momento del incidente con Fenati (i). (Imagen: Movistar)

Lo que Romano Fenati hizo el domingo en Misano no tiene ni disculpa ni justificación alguna, y la sanción impuesta por los comisarios de la FIM, dos carreras de exclusión, se antoja corta a la vista de los comentarios de muchos de los actores implicados en el campeonato. Había pilotos que pedían más, que exigían mandarlo a casa para el resto de la temporada, e incluso su exclusión del campeonato para siempre. Lo cierto es que al final se ha conseguido lo que muchos pedían: que Fenati se vea fuera del paddock de MotoGP.

En la mañana del lunes el piloto italiano recapacitaba y emitía un comunicado entonando el mea culpa, disculpándose por el daño causado con su acción. Tarde. Su equipo, el Marinelli Snipers, anunciaba que daba por finalizada su relación con Fenati, y horas después era su futuro equipo, nada menos que el fabricante MV Agusta, que en 2019 regresará al campeonato de modo oficial tras 43 años apartado de los grandes premios, el que decidía desvincular su imagen de la de Fenati, con lo que el piloto italiano se quedaba fuera del campeonato ahora y, al parecer, en un futuro inmediato.

Como suele ser habitual, ha habido palabras muy gruesas sobre la maniobra de Fenati, inadmisible se mire como se mire. Sabemos que su carácter impulsivo le ha causado malas pasadas en otras ocasiones, y se han recordado otros errores recientes del italiano, como la patada que propinó a Niklas Ajo –por la que fue penalizado- y el conflicto que tuvo en el equipo Sky VR46 en 2015, que provocó que fuera despedido de la escudería propiedad de Valentino Rossi antes de concluir la temporada. Sí, lo que se dice un chico difícil.

Situaciones extremas como la de la carrera de Misano provocan en estos tiempos tan agitados, airadas indignaciones, expresiones exaltadas, seguramente más exageradas de lo necesario, y conviene enfriar los ánimos y analizar todo con distancia y sentido común. Es cierto que lo que ha hecho Fenati es inaceptable, y puede que la respuesta de los comisarios de la Federación Internacional de Motociclismo (FIM) resulte tibia, pero la sanción es ejemplar. Nunca antes se había impuesto una penalización de este calibre en la historia reciente del campeonato.

Personalmente, lo habría mandado a casa por el resto de la temporada, y desposeído de los puntos del campeonato. Si no recuerdo mal, a Michael Schumacher le impusieron una sanción así por chocar deliberadamente contra Jacques Villeneuve en Jerez, en el desenlace de una temporada de F-1. Independientemente de la sanción, nadie exigió su expulsión para siempre del campeonato, como se ha hecho ahora con Fenati, al que se ha convertido ya en un apestado.

Entiendo la posición de su actual equipo, y también la de MV Agusta, que no quiere verse representada por un piloto que se comporta de semejante manera. Pero también hay que recordar que toda penitencia lleva consigo la expiación del pecado, y lo peor que se puede hacer con alguien que ha cometido un error es no concederle la oportunidad de rehabilitarse.

Capirossi tuvo una segunda oportunidad y ganó el cariño de la gente. (EFE)
Capirossi tuvo una segunda oportunidad y ganó el cariño de la gente. (EFE)

Capirossi recibió una segunda oportunidad

A todos los que le mandan a galeras, que le desean lo peor, que han dicho que es poco menos que un monstruo, sólo quiero decirles dos palabras: Loris Capirossi. El expiloto italiano, gran piloto y bellísima persona, se ganó su tercer título con una maniobra navajera, tirando a Tetsuya Harada en el último Gran Premio de 1998, y unos meses después era excluido de carrera y sancionado con una carrera de penalización por tirar a Marcellino Lucchi en la salida del GP de Italia de 1999 y no obedecer la bandera negra (exclusión) mostrada por los comisarios. Lucchi salió indemne del accidente, en una situación mucho más peligrosa que la provocada por Fenati.

A nadie se le ocurrió demonizar a Capirossi. Se le criticó, cumplió su penalización y volvió a las carreras. Después de aquello siguió disfrutando del cariño y el reconocimiento de los aficionados hasta su retirada en 2011. Hoy forma parte del equipo de dirección de carrera de MotoGP. ¡Qué ironía vistos sus antecedentes! Uno de los pilotos sancionados más duramente velando por que se cumplan las normas de buena conducta.

Invito a reflexionar sobre ello. Seguramente, el gran error de Fenati, como el de muchos otros jóvenes pilotos y deportistas, es que carece de un asesoramiento suficientemente profesional en su entorno. Porque si lo tuviera, seguramente habría entonado el mea culpa desde el minuto 1 y el devenir de los acontecimientos habría sido otro bien distinto, pero hizo todo lo contrario. Pero sólo tiene 22 años y toda la vida por delante. Algunos comentan que se ha acabado su carrera profesional. Hoy está seriamente dañada. Sin embargo, cualquiera se merece una segunda oportunidad. ¿Acaso Fenati no?

Historias del paddock

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