Papá Zidane dinamita Valdebebas bajo el paraguas protector de Florentino Pérez

Muchos canteranos -algunos en el umbral de las estrellas- están en pie de guerra con el ex galáctico, que actúa bajo el paraguas de Florentino Pérez, que parece vivir ajeno a la catástrofe

Foto: Zidane y Florentino Pérez, en una imagen de archivo (EFE)
Zidane y Florentino Pérez, en una imagen de archivo (EFE)

Después de un año dirigiendo al RMCastilla, un año de autonomía y poderes plenipotenciarios para hacer y deshacer en el segundo equipo del Real Madrid y equipos de las inferiores, Zinedine Zidane tiene incendiado Valdebebas. La mayoría de los jugadores (muchos en el umbral de las estrellas) está en pie de guerra con el ex galáctico, que actúa bajo el paraguas de Florentino Pérez, que parece vivir ajeno a la catástrofe.

Zidane es la prueba fehaciente de que su inmenso caudal futbolístico, su enorme talento, chirría cuando sale al entarimado. Demuestra muy pocas aptitudes para la docencia. No es el único megacrack que se pega el gran tortazo al asumir la dirección técnica de un equipo. Maradona fue uno de los mejores futbolistas de la historia, casi el mejor, pero dejó mucho que desear como entrenador. Según los observadores, Zidane se encuentra a centímetros de superar a D10s en los desastres de banquillo.

Dicen los analistas que la generaciones del 95 y 96 (chavales nacidos en esos años) son las mejores de la historia en el Real Madrid; algunos entrenadores aseguran que superan incluso a la fantástica hornada que generó 'la Quinta del Buitre'. Fran Rodríguez, José León, Mario Hermoso, Álvaro Jiménez, Marcos Llorente (el nieto del difunto Grosso, hijo y sobrino de los Llorente), Javi Muñoz, Isma Cerro, Agoney González (que se marcha al Borussia Dortmund), David Oliveros, Álvaro Tejero, Luismi Quezada, Sergio Regilón, Sergio Molina, José Carlos Lazo, Borja Mayoral, Álvaro Medrán (que se ha ido cedido al Getafe y ha dado cerrojazo a lo que el chaval calificó como una pesadilla), Aleix Febas…

La labor de Zidane es fuertemente contestada en el interior del Real Madrid (EFE)
La labor de Zidane es fuertemente contestada en el interior del Real Madrid (EFE)

Un excelente padre pero un mal técnico

Muchos jugarán de aquí a poco en Primera y desde luego tendrán cabida en Segunda. La mayoría de estos chavales es unánime: la experiencia de jugar bajo las órdenes de Zinedine Zidane, ídolo de los niños, se convirtió en una experiencia difícil de olvidar. El Real Madrid Castilla, equipo llamado a ser cabeza de león en el grupo II de la categoría de bronce, terminó en una discreta sexta posición y sin posibilidad para disputar los play off de ascenso.

Los chicos del 95 y 96 han puesto pies en polvorosa y huyen de la sombra de Zidane, un excelente padre pero un mal técnico. Dicen los expertos que Enzo, el hijo de Zidane, es un buen jugador, técnicamente bien dotado y le pone ganas; pero se encuentra a años luz de llegar a la galaxia donde habitó su padre. Hasta ahí todo normal: repetir el molde resulta casi imposible. Pero Enzo, según los especialistas, también se encuentra lejos de alcanzar el nivel de sus compañeros de generación, por mucho empeño que papá Zidane haya puesto en empujarle ofreciéndole jugar en el segundo equipo del Real Madrid, cerrazón que ha perjudicado a terceros y a cuartos.

Odegaard no quiere seguir en el filial blanco a las órdenes de Zidane (Reuters)
Odegaard no quiere seguir en el filial blanco a las órdenes de Zidane (Reuters)

El dilema de Odegaard

Entre los descontentos se encuentra Martin Odegaard. El llamado 'Messi nórdico', aterrizó en el Real Madrid tras una dura pugna con todos los grandes equipos de Europa. El Real Madrid pagó por sus derechos una cifra cercana a los 4 millones de euros y una ficha para el joven futbolista de 350.000 euros. La entidad blanca ganó la carrera al resto de los grandes clubes porque pesó decisivamente la opinión del futbolista. Odegaard, 16 años, nada más llegar confesó sus simpatías por el histórico club de Chamartín y, por encima de todo, su ilusión por conocer a Zidane y aprender de tan ilustre profesor.

Martin Odegaard, que será uno de los canteranos en participar de la gira veraniega del primer equipo por Australia y China, ya le ha dicho a su representante que, en el caso más que probable de no ser incluido en la lista definitiva del primer equipo, no quiere jugar “ni loco en el Castilla”, que lo “cedan donde sea”. Pero al Castilla no vuelve. El noruego tiene una carpeta llena de peticiones de equipos de media Europa que aspiran a su cesión.

La ausencia obligada de Ramón Martínez, coordinador de la cantera, de baja por una delicada enfermedad, ha permitido a Zidane maniobrar a sus anchas y dinamitar el ejemplar trabajo de años que realizó el primero. Para poner un poco de equilibrio al caos, el club ha fichado a Víctor Fernández, ex entrenador entre otros del Zaragoza, Deportivo, Betis y Celta. Fernández ocupará el cargo de Director de Formación y tendrá un contacto permanente con Rafa Benítez, al que le queda otro papelón: librar una sutil batalla para evitar mayores estropicios de Zidane, un buen padre y un técnico incendiario. Todo bajo la sonrisa protectora de Florentino Pérez, la mano que manda en el Real Madrid.

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