Florentino Pérez debería hacer caso a Toshack: "Si tienes perro, no ladres tú"

Tal y como ha ocurrido esta temporada con el equipo de baloncesto, el presidente del Madrid debería dejar hacer a los que saben. Benítez lo va a intentar, pero está por ver que lo consiga

Foto: Rafa Benítez, con Florentino Pérez, el pasado 3 de junio (Efe)
Rafa Benítez, con Florentino Pérez, el pasado 3 de junio (Efe)

Desde su autoproclamado e innovador puesto de 'presidente deportivo', Florentino Pérez gestiona el Real Madrid no sólo en la faceta que domina, la económica, sino en la que se entromete como si supiera, la deportiva. Sabido es que si por él fuera, en el banquillo del Santiago Bernabéu no se sentaría un entrenador, sino simplemente un correveidile que se limitara a hacer lo que él le dijera, algo parecido a lo que hacen sus filtradores oficiales, pero con chándal. Por supuesto, todo esto desde el palco, donde no puede faltar para recibir y agasajar a sus ilustres invitados. Por cierto, ¿habrá invitado ya a Manuela Carmena? ¿Aceptará la nueva alcaldesa de Madrid? Por jueces no será...

Lo paradójico es que para no creer en los entrenadores, el Real Madrid se ha gastado un dineral durante sus doce años de mandato, en los que ya suma nada menos que diez. Es decir, al más puro estilo Gil y Gil. Después de no cumplir su palabra y no renovar a Vicente del Bosque cuando se lo habría prometido, fichó a Carlos Queiroz, a quien destituyó tras su primer año. Las encuestas le aconsejaron entonces fichar a José Antonio Camacho, pero el exseleccionador español duró lo que tardó en darse cuenta de quién ejercía de entrenador. Tras el parche de García Remón, dio otro bandazo y llegó el brasileño Vanderlei Luxemburgo, quien tampoco acabó su contrato. Le sustituyó López Caro, a quien Florentino no pudo echar, porque fue él quien dimitió.

A su regreso a la poltrona presidencial, Pérez pagó al Villarreal para llevarse a Manuel Pellegrini, quien le duró un año. Fichó entonces a José Mourinho, previo pago de una nueva indemnización, esta vez al Inter, pero el técnico portugués tampoco acabó su contrato. Fue el turno de Carlo Ancelotti, fichado también a golpe de talonario del PSG y recientemente destituido. El último en llegar ha sido Rafa Benítez, que además de conocer la casa, resulta que habla español.

Lo comentaba Santi Cañizares este viernes en los cursos de verano del CSD en Santander: "Benítez puede aportarle al Real Madrid rigor táctico y dosificar los esfuerzos, aunque para ello deberá convencer a sus futbolistas". Esa es su labor y el peligro, que Florentino le desautorice como hizo tantas y tantas veces a sus antecesores. Habrá que ver lo que tarda Florentino en empezar a rajar, siempre off the record, del madrileño. Con Ancelotti no esperó ni a terminar su primera pretemporada.

Lo lógico, lo normal en cualquier club de fútbol, es que las decisiones deportivas las tome, si no sólo el entrenador de turno, sí un director deportivo competente y responsable. Por supuesto dentro de los parámetros, tanto económicos como deportivos, que marque la Junta directiva, aunque en el caso del Real Madrid ésta sea también puramente decorativa. Los Sabandeños, como han sido acertadamente bautizados. De este modo, con decisiones tomadas con criterios deportivos, la plantilla no sólo estaría equilibrada, algo que tanto preocupa a los entrenadores, sino que las renovaciones, las altas y las bajas no serían valoradas de una manera puramente caprichosa, tal y como sucede. ¿Acaso es tan complicado afrontar desde la normalidad, que diría Florentino, la renovación de Sergio Ramos o la salida de Iker Casillas? ¿Por qué esa obsesión y empeño en hacerlo todo a hurtadillas, con un permanente juego de filtraciones a unos medios vendidos al pensamiento único?

Está por ver cómo es capaz de manejar esta situación Benítez. Rafa ha tenido que trabajar con dirigentes de todo tipo, desde los que le dejaron hacer, a quien le trató de interino y quien le prometió una cosa y finalmente se encontró otra. Desde el entorno del técnico madrileño aseguran que sabe dónde se ha metido. Y no lo dicen por el Real Madrid, un club que Benítez conoce, pues de hecho se hizo entrenador en él. Sino por el regimen presidencialista al que está sometido, para lo bueno, que por supuesto lo hay, pero también para lo malo, la mayoría en la parcela deportiva.

Los palmeros de Rafa, que también los tiene, por cierto, controlados muy de cerca por una especie de piquete informativo, ya han deslizado la idea de que Benítez no deja que le impongan nada. Mal empiezan si con ello lo que pretenden es marcar territorio. Los perros lo hacen miccionando, pero sabido es que al Ser Superior nadie le gana a, como vulgarmente se dice, mear más lejos. Y hablando de perros, Florentino Pérez debería hacer caso al refrán que una vez utilizó John Toshack, precisamente cuando era entrenador del Real Madrid. "Si te compras un perro, no ladres tú, para eso está el perro".

Pues eso, si el presidente del Real Madrid dejara de confundir su empresa con su club y confiara en los expertos, posiblemente al equipo de fútbol le fuera como le ha ido esta temporada al de baloncesto. Pablo Laso estaba en la calle a principio de temporada y ha terminado ganando todo lo que podía ganar. A Florentino le ha venido bien para salir en las fotos y, aunque para él no sea ningún consuelo, hacer frente al triplete del Barça en fútbol. Es lo que tiene que Pérez ni sepa ni le guste el baloncesto, que se deja aconsejar.

En fútbol hasta ahora sólo se ha dejado guiar por Mourinho. El portugués se fue, aunque su dedo sigue indicando el camino para muchos, tal y como rezaba una pancarta en el Bernabéu. Sin embargo, ahora es Benítez quien intentará marcar el rumbo deportivo del Real Madrid, para lo cual debe mantener a raya a su presidente. No le resultará nada fácil. Y prueba de ello es que, de momento, es Florentino quien le ha pedido a Rafa que se ponga a dieta. Veremos si le deja comerse el turrón. Literalmente, se entiende.

Tribuna
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
13 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios