Los vagos del Tour que no atacan o cómo afecta la ciencia en el ciclismo

Los ciclistas hoy en día atacan menos en el pasado pero no es su culpa. A los equipos les interesan los ciclistas que ganen títulos no los que den espectáculo al público

Foto: El pelotón durante la 15ª etapa del Tour de Francia. (EFE)
El pelotón durante la 15ª etapa del Tour de Francia. (EFE)

Estamos a punto de comenzar la última semana del Tour de Francia, esa que es tan temida por todos y en la que en el pasado Giro de Italia vimos cómo grandes líderes desfallecían a escasos días de la conclusión. En la etapa 19 fue Yates el que perdió todas sus opciones, después de haber vestido durante días la maglia rosa y mostrar una condición física pletórica. Al día siguiente fue Thibaut Pinot quien se venía abajo por una enfermedad que incluso le ha impedido correr el Tour... ¿qué pasará desde este martes en Francia?

A estas alturas en vueltas de tres semanas el cuerpo está vacío, sin defensas y un simple aire acondicionado sucio de hotel puede hacer que te vayas a casa. En estos momentos son 150 ciclistas los que permanecen en carrera y han recorrido 2.549,5 kilómetros, sin sumar las neutralizadas. Les quedan 801,5 kilómetros hasta llegar a París, a los deseados Campos Elíseos y 26 corredores ya no lo podrán hacer, tendrán que verlo desde sus casas tras abandonar por diversos motivos.

Los ciclistas pasan debajo del puente Viaduc de Millau en la 15ª etapa. (EFE)
Los ciclistas pasan debajo del puente Viaduc de Millau en la 15ª etapa. (EFE)

Ahora estoy al otro lado, soy espectador y comentarista de la carrera en radio… todo se ve diferente, muy diferente. En ocasiones incluso me olvido de las sensaciones que se viven en un pelotón y he de reconocer que quiero más ataques, que me gustaría que la carrera estuviera más loca, descontrolada y no bajo el control férreo de un poderoso Sky. Pero enseguida mi cabeza me hace ir al pasado y ponerme sobre el sillín, me hace recordar qué sucede ahí dentro. Es evidente que hay aficionados que nunca han montado en bici, que jamás han subido un puerto o se han enfrentado a dos días seguidos de actividad deportiva, ese aficionado también es valioso, respetable y necesario, por supuesto. Por ello creo que algunos de los que hemos estado en el pelotón y ahora tenemos la posibilidad de utilizar altavoces mediáticos, estamos en la obligación de acercar las sensaciones que se experimentan ahí dentro para que entiendan un poco más qué ocurre cuándo nadie se menea.

Independientemente de la fatiga hay corredores más agresivos que otros. Es su personalidad, viaja con ellos pero esta también está controlada por los directores o mánager de los equipos. Algunos son tan combativos que gastan fuerzas en lugares o situaciones innecesarias perjudicando sus oportunidades reales. Dani Martin es un ciclista que se mueve, que lo intenta y además que se recupera de caídas de una manera asombrosa. El domingo lo veíamos lanzarse al ataque sin compañeros por delante y con aún 40 kilómetros de descenso y llano hasta meta, fue neutralizado. Calmejane es otro corredor que intenta dar espectáculo siempre que puede, pero en la misma etapa de Martin arrancó a más de 100 kilómetros en solitario y en el final de etapa pasaba al relevo en un grupo en el que varios equipos llevaban dos ciclistas. Estas acciones hacen que se pueda encomiar la buena voluntad del ciclista, pero la realidad es que a día de hoy en ningún equipo te renuevan por levantar a más aficionados del sillón y sí por resultados.

La ciencia en el ciclismo

En ocasiones, el espectáculo va reñido con los resultados. El mánager, el que renueva tu contrato como ciclista y te dice o no que te busques la vida a final de año, valora resultados y éxito. Por este motivo, vemos que algunos ciclistas no se mueven, van a rueda y aprovechan los últimos kilómetros para intentarlo y así evitar ser remachados a mayor distancia. No se puede atacar constantemente, hay que hacerlo con cabeza, esto no es un videojuego aunque lo parezca porque los ciclistas tienen una vida para el reto y esta se consume cada vez que hacen esfuerzos. La ciencia ha llegado al deporte, también al ciclismo. Los vatios son un método de trabajo que no falla y eso hace que veamos muchas menos explosiones que hace años en los que se trabajaba únicamente con pulsómetros o incluso por sensaciones. Atacar o moverte en un grupo en el que la velocidad es alta, en el que tu potenciómetro te dice que si te mueves y subes de vatios puedes explotar… es de insensatos, no de valientes.

Vimos hace unos días cómo Landa atacaba con garra y fuerza y poco después era absorbido por el grupo de favoritos sin poder aguantar su ritmo. Menos mal que Valverde venía por detrás y le ayudó a minimizar la pérdida. Ahora bien, podemos ver equipos que no quieran general y busquen estos movimientos pero siempre que eso vaya en beneficio del ciclista. De nada sirve fomentar eso para bajarte el sueldo por no tener resultados reales a final de año. Vimos a Alberto Contador correr de esta forma en su última Vuelta y fue así porque no le importaba la general, no le preocupaba nada más que hacer que el público jamás le olvidara. Si siguiera compitiendo o disputando la general no se habría comportado así, estoy convencido.

El pelotón ha estado dos días llegando a más de 10 minutos de los fugados y se escuchan y leen comentarios por la red del tipo: “Vagos, no hay derecho, van de paseo”. He hablado con algunos ciclistas del Tour y 39,5 km/h en 180km con 2.900 metros de desnivel o 37 km/h en 187 km con 3.800 metros de desnivel no tienen nada que ver con relajación, que no es lo mismo que ir más tranquilos que otros días. Si vas a 42 de media y un día estás por debajo de 40 no es que vayas de paseo, es que vas más despacio. Duelen mucho las 'patas' (como solemos decir) y el ciclista piensa en su trabajo, en su futuro… Si no arrancan es porque no pueden, no porque no quieran.

Tribuna
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