La jeta de Bale para culpar a Zidane de sus males y su alivio sin Cristiano Ronaldo

Destrozar a Zidane, con el que ni siquiera tuvo un gesto caballeroso de despedida, confirma que el egoísmo de Bale es más peligroso que el que tenía Cristiano en el Madrid

Foto: Bale, con gesto serio y los ojos cerrados, junto a Zidane en el momento de un cambio. (EFE)
Bale, con gesto serio y los ojos cerrados, junto a Zidane en el momento de un cambio. (EFE)

Gareth Bale lleva cinco años en España y resulta imposible mantener una conversación fluida con él en castellano, pero ahora que ya no está Zidane acude a un medio británico para desahogarse en inglés y darle un palo desafortunado y ventajista que se vuelve en su contra. “Obviamente, ayuda que Lopetegui hable inglés. Puedo hablar con un entrenador en castellano, pero quizá no entrar en la profundidad de los detalles que necesito”, comenta el galés en una entrevista en el 'Daily Mail'. Bale da una vuelta de tuerca más para culpar a Zinédine Zidane de su suplencia en los grandes partidos de la pasada temporada, pero sobre todo apunta a la final de la Champions en Kiev contra el Liverpool. La suerte que ha tenido Bale es que Zidane diera el paso de marcharse tras ganar la Decimotercera, porque si no hubiera sido así, él es el que habría salido.

Destrozar a Zidane, con el que ni siquiera tuvo un gesto de caballerosidad para despedirle después de que fuera el entrenador de las tres últimas Champions, confirma que el egoísmo de Bale es igual o más peligroso que el que tenía Cristiano Ronaldo en el Real Madrid. Al portugués, por ejemplo, todavía no le hemos escuchado hablar mal del Real Madrid. De nadie. Puede haber puesto mensajes en las redes sociales o haber dicho que la Juventus es una familia. Nada tan grave para los pulsos que ha vivido dentro con Florentino. El galés fue a despellejar al entrenador francés en Kiev con una ‘rajada’ que quedó en su segundo plano por la de Cristiano Ronaldo. Bale se quejaba a las espaldas de Zidane, utilizando a su agente, para hacerle llegar a Florentino Pérez que no quería seguir en el Madrid con Zidane porque no le ponía. Pero si no confiaba en él, no sería porque Zidane no hablara inglés sino más bien porque se tiró un buen tiempo lesionado y resultaba difícil profundizar en los conceptos tácticos que le pedía el entrenador.


Bale tenía fuerte competencia con Cristiano Ronaldo y Benzema arriba, y aparecieron tres jugadores más que no se esperaba. Isco, primero, le comió la tostada. Después empezaron a funcionar mejor Marco Asensio y Lucas Vázquez como plan alternativo. Ellos fueron capaces de desequilibrar el primer partido contra el Paris Saint-Germain en el Bernabéu. Fue el punto de inflexión en el que Zidane entendió que aportaban muchas más cosas todos estos jugadores que un inadaptado Bale, al que no echó la cruz porque le siguió utilizando, pero cuando llegaba el momento de jugarse las lentejas, prefería los que hablaban su mismo idioma. Los que se implicaban.

Desprecio a Cristiano

Bale es un tipo que siempre tiene una sonrisa y habla poco, pero es desconcertante porque en la misma entrevista le preguntan si Lopetegui es mejor entrenador que Zidane y su contestación es “no estoy seguro de querer responder a eso”. Querrá decir que necesita que el nuevo entrenador le dé los galones que no tenía con Zidane y hasta que no esté seguro no pondrá la mano en el fuego. Lo que ha conseguido es quitarse dos problemas de encima. Sin Zidane, ha ganado su particular batalla. Y sin Cristiano, tiene bastante menos competencia y se hace más imprescindible. Pero, ojo, porque con Lopetegui no ha terminado ninguno de los cuatro partidos de Liga.

El galés se ha liberado y se despacha contra Zinédine Zidane, como lo hizo Ceballos en una entrevista en Radio Marca para culparle de todos sus males. Gareth Bale también se atreve a decir que el Real Madrid sin Cristiano Ronaldo “va ser más equipo y habrá más unidad”. Tiene que poner mucho de su parte para que se note que es más equipo, en todos los sentidos, porque en la filosofía de Julen Lopetegui ya no hay estrellas y pide defender, presionar arriba y equilibrio. Por cierto, Zidane habla tres idiomas —francés, italiano y castellano—. Hay que tener jeta para hablar mal de quien no está y le dio ciento de oportunidades.

Tribuna
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