El error de Sergio Ramos por creerse que el 'Tito Floren' es su colega

El capitán, que llama ‘Tito Floren’ al presidente después de 14 años de convivencia y últimamente está hasta algo sobón, pensaba que tenía en el bolsillo al dirigente

Foto: Sergio Ramos y Florentino Pérez chocan sus manos en el antepalco del Bernabéu. (EFE)
Sergio Ramos y Florentino Pérez chocan sus manos en el antepalco del Bernabéu. (EFE)

Sergio Ramos creyó que la mejor táctica para tener calmado a Florentino Pérez era el compadreo y hacerle la pelota. Le llama ‘Tito Floren’ después de 14 años de convivencia y últimamente está hasta algo sobón cuando ve al presidente preocupado o inquieto con la irregular temporada. Ramos ha pasado de todo con Florentino. Varias crisis deportivas, discrepancias por compañeros —Casillas— y entrenadores —Mourinho— y júbilo en las celebraciones —es el capitán de las últimas cuatro Champions—. “Presi, que no voy a durar toda la vida”, le decía el capitán a Florentino después de ganar un título. El error de Sergio Ramos es haberse creído que es algo más que un jugador para Florentino, que lo tiene en su bolsillo, que es su colega y puede amansar sus cabreos. Es más peligroso Florentino Pérez cuando está enojado que Sergio Ramos subiendo a rematar en el minuto 93.

La escopeta del presidente del Real Madrid dispara al vestuario de los futbolistas. Florentino Pérez se niega a reconocer errores en la planificación deportiva y apunta a los jugadores del fracaso y el ridículo de caer eliminados en la Champions. Solari no se salva. Pero esto es caza menor para un presidente avergonzado, que daría cartas de despido fulminantes si estuviera en su hábitat natural: ACS. El ‘otro’ Florentino es presidente de un club de socios, que tiene que cuidar sus movimientos y formas, y no es cuestión de abrir la caja y ponerse a dar finiquitos millonarios. Ramos se lo pidió, en el cruce de amenazas, en la noche del descalabro europeo en que el capitán bajó de su palco privado donde estaba grabando un documental privado. Un mundo, el futbolístico, que sigue siendo marciano para Florentino.

“Me pagas y me voy”, soltó el capitán-empresario al dirigente-empresario. Un órdago tan falso como peligroso, porque esto de la pelota se rige por otras reglas. Florentino, cuando empiece a tomar decisiones, actuará con otra estrategia de mercado. Para hacer la limpia en el vestuario todavía quedan 12 partidos de Liga. En ella, puede que entre Ramos si no hay una reconciliación. Florentino no va a pagar a ningún jugador transferible. Los va a poner en venta. Siempre sin devaluarlos. Esto funciona de otra manera. Hacer que no pasa nada y encontrar el equipo de destino que pague los millones de un traspaso.

Sergio Ramos, en su palco del Bernabéu, durante el partido contra el Ajax. (EFE)
Sergio Ramos, en su palco del Bernabéu, durante el partido contra el Ajax. (EFE)

Verdades como puños

Se agotó la paciencia del ‘ser superior’ con la sonrojante goleada del Ajax de Ámsterdam en el Bernabéu —la séptima derrota en casa de la temporada—. Está tocado en su orgullo, prestigio y bolsillo. El Madrid no irá —salvo el milagro de los milagros en la Liga— ni a Cibeles ni a las instituciones para pasear los títulos en el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid. Así es muy difícil tener controlado al ‘Tito Floren’, que va a dejar de ganar más de 40 millones de euros por no llegar más lejos en la Champions, como años atrás cuando la ganó, y queda señalado por ser el responsable de haber destruido una plantilla que gobernaba en Europa.

El presidente culpa a los jugadores de haber tirado la temporada a la basura en seis días con las derrotas en los Clásicos de Copa y Liga y la hecatombe frente al Ajax. La bronca de Florentino a la plantilla en el vestuario del Bernabéu fue tan gorda que ni Solari se atrevió a dar la cara por sus jugadores. Le tocó a Sergio Ramos enfrentarse al mandamás y decirle verdades como puños: que este equipo no tiene gol porque se ha ido Cristiano Ronaldo, los que tenían que dar un paso adelante —Bale, el primero— no lo han hecho y que en ningún caso se les puede reprochar falta de actitud y compromiso.

Nada de esto le vale a un Florentino que ha envejecido en los palcos del Camp Nou, Ipurua, Mendizorroza… y el Bernabéu. Un presidente que insiste en que esta plantilla era suficiente para hacer más y competir mejor. Como demostró con el comunicado de despedida a Lopetegui y esa desproporción —de la que hablaba— entre la calidad de la plantilla y el pobre redimiento que le sacó el exseleccionador. La bronca de Florentino empezó el 15 de agosto cuando perdió la Supercopa de Europa contra el Atlético de Madrid y hasta hoy.

Tribuna

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