Las rentas de petróleo venezolano de Podemos

Petróleo y política son la misma cosa. La economía del petróleo es un inmenso juego de geoestrategia no apto para analistas de papel ni políticos bobalicones

Foto: Panorámica de la refinería de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) en Puerto La Cruz. (EFE)
Panorámica de la refinería de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) en Puerto La Cruz. (EFE)

Fue 'boutade' necesaria. Única manera de espabilar al personal, forzando presuntas similitudes. Lo de las Médulas fueron fracturas hidráulicas como túneles excavados con las manos. Contaminar, contaminaron en su momento, sobre todo las aguas. Se trataba de valorar el precio a pagar por vender el alma al diablo.

Veamos lo positivo del 'fracking'. Petróleo y política son la misma cosa. La economía del petróleo es un inmenso juego de geoestrategia no apto para analistas de papel ni políticos bobalicones que piensan que los integrantes de ISIS son Hermanitas de la Caridad que se financian con diezmo y limosna.

Rememora el legendario Gran Juego entre rusos y británicos, en Afganistán y todo Asia central, durante el siglo XIX. Ha resurgido a escala global, corregido y aumentado, contando esta vez con múltiples protagonistas hipócritas, sus propias víctimas, y dinero sucio a mansalva.

Los petróleos no convencionales sirven para dejar el terreno como un queso gruyer. También para derribar regímenes totalitarios disfrazados de democracia. Regularán mejor la oferta al sacudirnos el yugo de la OPEP, amortiguando variaciones de precios futuras. Marcarán una horquilla de precios máximos si la demanda hace sus deberes, fomentando la anhelada transición energética con las herramientas puestas a disposición por la economía fundamental, siguiendo el espíritu emanado por la Cumbre de París.

Hasta que por inercia económica virtuosa, como la economía fundamental propone, tales petróleos ya no sean necesarios y su remanente pueda descansar bajo tierra en paz, dándole las gracias por los servicios prestados. Sin necesidad de medidas drásticas totalitarias, tan queridas por las intransigentes mesnadas titiriteras de Carmena, no por ello delincuentes. En todo caso, lelas.

Puritanismo coercitivo entusiasmado con la reciente justicia inquisitorial que condena a quien pierde los nervios, enseña las tetas o se tira un pedo. Cual vieja Ley de Vagos y Maleantes con penas mucho más bestias ahora.

El 'fracking' promueve los Derechos Humanos

Sin energía fósil, la humanidad nunca habría alcanzado el nivel de desconcierto y violencia desplegado durante el último siglo. Tampoco bienestar y progreso. El poscomunismo intransigente no quiere aprender historia. Junto a su oponente neofascista, ahora aliado, ha colado al bipartidismo una legislación demencial que, antes o después, los tribunales de Justicia europeos deberán derogar.

La economía bolivariana ha exprimido sus rentas del petróleo, destruyendo el tejido económico tradicional que la equilibraba y vertebraba su clase media

O cuando la decencia democrática retorne a España y lo haga de oficio por atentar contra la igualdad y los derechos humanos. Y contra la presunción de inocencia. Para eso hacen falta diputados que entiendan lo que leen, capaces de redactar la ley siguiendo la Declaración Europea de Derechos Humanos. ¿Lo serán los de esta hornada?

La economía bolivariana ha exprimido sus rentas del petróleo, un 90% de los ingresos del país, destruyendo el tejido económico tradicional que la equilibraba y vertebraba su clase media. No contaban con que el precio del barril se derrumbaría y que, sin ingresos alternativos, la gente pasaría penurias. Sus restos intentan revertir la tendencia. Esperemos que tengan suerte.

El 'fracking' puede colaborar en política y ayudar a la democracia. La ultraizquierda infantil y maleducada ha dejado claro que el ejemplo económico y social a seguir es el populismo latinoamericano encabezado por Venezuela. Eso hay que financiarlo. Ellos tienen recursos y minerales a dilapidar, belleza y bosques por destruir. Nosotros, sol, ladrillos hipotecados, costas contaminadas y corruptos a destajo.

Política de crecimiento de Podemos

En la página 273 de su programa para las pasadas elecciones generales, que se inspira en democracia orgánica con diferentes protagonistas, Podemos escribe su peculiar Carta a las Reinas Magas:

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias (2d), en la presentación del programa político del partido. (EFE)
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias (2d), en la presentación del programa político del partido. (EFE)

Incremento de los ingresos públicos: 69.700 millones de euros derivados de un incremento en los ingresos públicos, que a su vez presentan dos orígenes distintos:

Efecto multiplicador: 29.800 millones de euros derivados del llamado 'efecto multiplicador' del gasto público: el gasto público del Estado genera actividad económica, que se traduce finalmente en mayor consumo e inversión y, con ello, en mayor recaudación fiscal.

Reforma fiscal: 39.900 millones de euros derivados de la lucha contra el fraude fiscal y la reforma tributaria.

Muestra el milagro bimilenario de las poltronas y los billetes, igual que antaño se rebajaban las monedas. Inundará estos eriales con ingresos. Eso dicen. Permitirá ejecutar su política económica basada en gastar alegremente lo que no hay, suponiendo que la Jefa teutona se deje.

El efecto multiplicador son rentas del petróleo virtuales que no existen, producidas al ver doble con dos copas de más, con permiso del ansia recaudadora de la DGT y los radares trampa que producen estrés y provocan accidentes.

El efecto multiplicador son rentas del petróleo virtuales que no existen, producidas al ver doble con dos copas de más

Desde hace décadas, el efecto multiplicador es negativo. Lo confirmó el disparatado Plan E de Zapatero. Política en la que el Gobierno saliente ha reincidido al no realizar reformas estructurales que atenúen la desquiciada burocracia, más allá de instaurar en la cultura el IVA más alto de Europa. De destruir la investigación y una educación en estado terminal que produce pedigüeños y productores baratos en vez de ciudadanos. Literatura y filosofía son disciplinas arcaicas.

Un keynesianismo que derrapa

El keynesianismo funcionó en Europa después de la II Guerra Mundial. Y en la España franquista. Hasta hace 30 años. Había que reconstruir todo, incluida la moral y la ética, que continúa menguando. Cualquier consumo llevaba aparejado inversión recurrente. Había que producirlo. La inversión que el Estado fomentó afianzó la industrialización y unos servicios indispensables.

El casino global todavía no existía. No había ludópatas al frente del sistema financiero mundial. Se puso sus cimientos en Bretton Woods. El asunto se torció cuando el patrón oro se abolió. Cuando EEUU decidió unir banca comercial y de inversión. Cuando Goldman Sachs pasó de ser un ente donde los socios respondían de las pérdidas con su propio patrimonio, como el genuino J.P. Morgan, a la típica banca tradicional enchufada a la Fed sin asumir sus gestores ninguna responsabilidad por sus cafradas, que encima les proporcionaban bonus desproporcionados.

Y, aquí, cuando se puso a los más tontos del lugar a controlar cajas de ahorros bicentenarias. Supervisados por gobernadores de chachachá que desprestigiaron el antaño orgulloso Banco de España.

El desmadre financiero se precipitó cuando desapareció la responsabilidad de los gestores financieros. Y todo control por parte del regulador. Cuando se otorgó grifo ilimitado de efectivo a bancos y gobiernos con la anuencia interesada de las malditas agencias de calificación de riesgos. Fomentó fusiones que convirtieron en sistémicas, intencionadamente, las entidades financieras. No podían caer. Así, el ciudadano pagaría su codicia a prorrata. ¿Por qué no me dan una licencia bancaria a mí con un solo céntimo de capital? Soy más solvente que toda la banca mundial junta.

El desmadre financiero se precipitó cuando desapareció la responsabilidad de los gestores financieros. Y todo control por parte del regulador

Antiguamente, si un banco quebraba, el sistema temblaba. No se hundía. Ya no es así. El sistema financiero mundial colapsará cuando la deuda de los estados rebose el alzacuellos. Cuando la prima de riesgo de cada país roce las nubes una vez los mercados eficientes asuman que son tontos del bote. Cuando cunda el efecto dominó. Obligará a quitas masivas de deuda pública a costa de las pensiones de los jubilados occidentales y los activos vacíos de los bancos centrales. ¿Se disparará la inflación entonces?

Se crearon socialdemocracias, recuperando el hilo. Hasta en la España franquista. El keynesianismo funcionó en países con población joven que gozaba de deberes y ganas de comerse el mundo. Hasta que dejaron de crecer, se jubilaron para poder malcriar a los nietos, las cuentas dejaron de cuadrar y germinó degenerada educación donde los derechos salen gratis. Que asume de manera apática que los de fuera nos acabarán comiendo porque es mejor quejarse. Que les quiten lo bailao… Sus nietos les llamarán al orden.

Según la población envejecía y la sanidad costaba más, se comenzaron a pagar pensiones a mansalva y servicios demenciales supuestamente sociales. Es tarde. La Administración se ha convertido en un monstruo de mil cabezas improductivas que realimenta la bicha, ansioso por justificarse, incrementando la burocracia. Necesita aumentar ingresos, a costa de la clase media machacada todavía en activo, para cubrir la brecha intergeneracional, las poltronas creadas y los estropicios del sistema financiero.

En vez de diagnosticar con lucidez al enfermo, se pensó que Europa se volvía poco competitiva. Había que liberalizar. En parte era verdad. Los sindicatos sangraron la industria. La acabaron destruyendo. Los servicios monopolizados hacían la puñeta. Que se lo digan a Colau, que está perdiendo la virginidad municipal gracias a su metro insolidario que deja tirados a desahuciados tecnológicos e hipotecados.

El keynesianismo funcionó en países con población joven que gozaba de deberes y ganas de comerse el mundo. Hasta que dejaron de crecer y se jubilaron

Se pensó que destruyendo industria vieja y carca, creando empleo basura y oligopolios que no pensaban controlar (había que instalar puertas giratorias), renegando del Sherman Antitrust Act y toda doctrina antimonopolio, EEUU y Europa vivirían mejor al convertirse en parques temáticos de glorias pasadas.

Con economías dedicadas al consumo y servicios tecnológicos incapaces de generar empleo de calidad más allá de bares, cafeterías y aeropuertos sin pasajeros. Así destruían la clase media. Así evitaban las élites extractivas cualquier control a sus desafueros.

Para empeorar las cosas, Bruselas ignoró el 'dumping' humano y medioambiental proveniente de Asia. Permitió inundarnos de productos baratos que mantenían la inflación bajo control mientras allí contaminaban. Aquí era exquisita. No perdonó ni una. Salvo a los que sabían cómo hacer trampas. A la postre, hizo el juego a las economías emergentes. Se aprovecharon de la decadencia autoprovocada en Europa por la nueva religión laica que supura deuda pública por las deshilachadas costuras institucionales cada vez más enfrentadas a los derechos humanos.

Las propuestas de Podemos no funcionarán

En un país envejecido sin apenas industria ni capacidad exportadora, que vive del consumo y el sol, los multiplicadores de Podemos son radicalmente negativos. La parte positiva se largará a Asia. Su política neokeynesiana fomentará crecimiento en… China. Será a costa nuestra. De allí importamos casi todo.

Apenas permitirá contratar más camareros y futuros votantes bolivarianos. Nos arruinará más. Con instituciones despojadas de contrapoderes, desguazadas de honestidad y decencia, el gasto adicional afianzará pesebres, corrupción y parasitismo deudor.

La única alternativa viable es dedicar fondos a crear tejido industrial exportador, a la vez que se reforman las estructuras del Estado y se separan de nuevo los tres poderes. No es su intención. Todo lo contrario. Lo quieren controlar todo. Rebosan democracia orgánica. Si Zentrum asomara el pescuezo, vería cómo se rememoran sus trágicos errores, que pusieron la alfombra roja al Partido Nacional Socialista de Hitler al entregarle el poder gratis.

En un país envejecido, sin industria ni capacidad exportadora, los multiplicadores de Podemos son negativos. La parte positiva se largará a Asia

Comenzarán amordazando los medios. Lo han susurrado. También quieren el CNI. Qué casualidad. El estribillo repetido por ambos extremos intransigentes exige endurecer leyes, amansar al ciudadano. Los idiotas salientes les han hecho el trabajo sucio. La reciente legislación puritana y justiciera está ya lista. Los colegas de Carmena en activo, listos y preparados para meterle el diente.

Han comenzado por lo fácil. Por los que se tiran pedos, discuten en público, por aquellos que encuentran archivos prohibidos en el ordenador introducidos por no se sabe quién, o por padres que cometen el error de divorciarse y acaban en la cárcel.

El mismo futuro que le espera al bebé de Bescansa, carne de denuncia falsa y del sadismo del tribunal inquisidor, como todos. Salvo que el tribunal de la casta se mantenga al quite, como con el exministro. Una trinchera ha hecho de tonto útil para que la otra se quede con todo. Como en la República de Weimar. Hay que ser bobos. No todos somos iguales. La casta emergente mantiene los privilegios de la menguante.

Política fiscal de Podemos

El 'dumping' fiscal avalado por la Unión Europea impide que empresas globales como Google, Amazon o Apple paguen impuestos. Juegan sucio. Su éxito depende de la existencia de sociedades estructuradas que alguien tiene que financiar. Ellos no están por la labor.

Mientras la competencia de los estados es exclusivamente geográfica, la de las grandes transnacionales es global. Es la paradoja del estúpido aldeanismo patrio. Sin pymes no podrían existir tales empresas. Son las que pagan lo que las otras escaquean. Discriminación positiva para las grandes empresas que atenaza al equivalente industrial de la clase media.

Si Podemos pretende conseguir 39.900 millones mediante reforma fiscal, deberá hacerlo a costa de la castigada clase media todavía activa, la misma encargada de financiar la brecha económica generacional. Sin la colaboración de EEUU y Europa, nadie hará pagar a los muy ricos ni a las empresas transnacionales.

Si Podemos pretende conseguir 39.900 millones mediante reforma fiscal, deberá hacerlo a costa de la castigada clase media todavía activa

La imbecilidad independentista va en contra de la lógica que implora instituciones fuertes capaces de poner sensatez y orden en el casino financiero global. Dejando de exprimir a los de siempre.

El incremento del consumo propiciado por Podemos, pues, se dedicará a productos importados y más corrupción a la manera venezolana, terminando de destruir un Estado de derecho que una vez anheló el espíritu de la Ilustración. De eso hace ya 40 años.

Cuanto peor, mejor

Las rentas del petróleo se han desplomado en Venezuela. Podemos las quiere sacar en España de donde no hay. Ojalá esta coyuntura empuje de una vez a Maduro a las cloacas de la Historia, sirva para que la democracia real retorne a Venezuela y enseñe economía y libertades a los predicadores laicos de Podemos.

Populismo sin rentas del petróleo no es elección en España. Es otra 'boutade'. Con ellas, tampoco. Sus estrategas económicos deben asumir que no hay manera de vivir del cuento, ni caja de donde rascar, si no media mucho trabajo y toneladas de esfuerzo. El infantilismo totalitario que desprecia la Constitución y muestra falta de educación no es una opción, tengan rastas o utilicen bebés para avergonzar a votantes y buenos padres masacrados por la moderna Inquisición aprobada por esa casta.

Populismo sin rentas del petróleo no es elección en España. Con ellas tampoco. Sus estrategas deben asumir que no hay manera de vivir del cuento

Los extremismos posmodernos necesitan afianzarse ante un populacho exento de ciudadanía responsable, proclive a los cantos de sirena que susurran al oído que las rentas virtuales del petróleo están por llegar. Apuntándose a la nueva religión laica que sigue la vieja ortodoxia neoclásica. Multiplicadores que solo funcionan en mentes irresponsables, inexpertas o sacras.

Si Podemos y su guapo monigote heredero de Largo Caballero se empeñan en aplicar su plan económico, con Ciudadanos y el PP de mamporreros virtuales, conseguirán lo mismo que el populismo bolivariano y su antecesor, que contribuyó a generar una guerra civil: destruir la clase media y este país con él, la nación más antigua de Europa.

Llenarla de populacho servil e inculto en contraposición a una ciudadanía ilustrada, garante de la supervivencia de los medianos de Teseo, que cada día que pasa se reduce más. A lo mejor es el objetivo. ¿Se convertirá Ciudadanos en el nuevo Zentrum que vende su alma al diablo para acabar recibiendo una patada en el trasero?

Mientras haya sobreproducción de petróleo gracias al 'fracking', la arruinada economía venezolana no se recuperará. Y si dura el tiempo suficiente, colapsará, dando una lección a ilusos neototalitarios, niños de papá y teóricos de nada sólido que quieren replicar el modelo. Cada vez les quedan menos reservas en dólares.

Cuanto peor, mejor. ¡Que triste afirmación! Nos es de aplicación gracias a Rajoy. ¿Como va la cosa? ¿Le muestran los suyos la puerta?

Apuntes de Enerconomía
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