El Tesoro exprime los tipos negativos elevando la deuda de corto plazo un 30%

La deuda pública de corto plazo de las administraciones públicas ha aumentado en más de 20.000 millones desde el estallido de la crisis. El Tesoro cobra más de un 0,5% por estos préstamos

Foto: Ilustración: Irene de Pablo.
Ilustración: Irene de Pablo.

La actual crisis del coronavirus ha obligado al Banco Central Europeo a actuar con contundencia para frenar la escalada de las primas de riesgo de los primeros días de la pandemia. Su política expansiva ha permitido rebajar los tipos de interés en los últimos meses a medida que los estímulos iban aumentando. De esta forma, las emisiones han sido cada vez más favorables para los distintos estados miembros. Ahora se espera una nueva ronda de estímulos del BCE, que se aprobaría en la reunión del Consejo de Gobierno de diciembre. Un 'aguinaldo navideño' con el que se garantizará la deuda barata para los estados miembro en medio de la segunda ola del virus que apunta a una nueva recesión.

Ante esta expectativa, los inversores han llevado las rentabilidades de los bonos cerca de mínimos históricos. La deuda española con un vencimiento inferior a los tres años cotiza en el mercado secundario por debajo del -0,5%, llegando hasta el -0,6% en el caso de las letras a tres meses. Esto significa que los inversores le pagan al Tesoro Público por prestarle su dinero. Una situación totalmente anómala provocada por la política del BCE. El dinero de corto plazo no vale nada, sino que cuesta.

Esta estrategia monetaria está permitiendo a los países europeos reducir el coste de los intereses de la deuda en un momento en el que se está disparando. En el caso de España, la deuda pública superó los 1,3 billones de euros el pasado mes de septiembre, lo que significa que desde el estallido de la pandemia se ha disparado en más de 106.000 millones de euros, una escalada del 8,9%. Sin embargo, el Gobierno ha presupuestado que el gasto en intereses de la deuda se mantendrá inalterado en el entorno de los 31.000 millones de euros (siempre presupuesta una cuantía superior a la que ejecuta finalmente). Según las previsiones del Tesoro, la deuda de corto plazo ascenderá al 7% del total este, año, un incremento de 0,3 puntos sobre el total.

En este contexto, el Tesoro Público ha tenido que gestionar una cantidad inmensa de emisiones de deuda en los mercados con la hipótesis de base de que con el paso de las semanas, el BCE iría ampliando sus estímulos y, por tanto, el precio de las emisiones iba mejorando para el Estado. En este contexto, el Tesoro ha ampliado significativamente las emisiones de deuda de corto plazo. Es cierto que se han realizado emisiones en todos los tramos, pero ha sido especialmente intenso el de letras. Según los datos del Banco de España, los títulos de deuda de corto plazo se han disparado un 30% desde el estallido de la crisis, más del triple que la deuda de largo plazo, una escalada de más de 20.000 millones de euros.

Estas emisiones están siendo muy rentables para las arcas públicas, ya que al pagar tipos tan negativos, significa que los beneficios para el Tesoro aumentan. Actualmente la curva de tipos está en negativo hasta los bonos con vencimiento a 10 años, con una tendencia claramente creciente a partir de los títulos con vencimiento a tres años. Esto significa que a en la deuda que supere los cuatro años los beneficios para el Tesoro caen significativamente y a partir del 10 años, ya tiene que pagar una rentabilidad.

A medida que pasan las semanas los tipos de interés que exige el mercado van cayendo con la expectativa de la nueva ronda de estímulos del Banco Central Europeo. De esta forma, los Estados que consigan retrasar las grandes emisiones de deuda de largo plazo, también lograrán mayor beneficio financiero, aunque esto suponga elevar el riesgo.

En el caso del Tesoro, las emisiones de deuda de corto plazo han permitido ganar este tiempo. Además, esta deuda de corto plazo está siendo útil para adelantar préstamos procedentes de la Unión Europea, ya que ofrece una gran flexibilidad para amortizarla cuando llegan definitivamente los fondos europeos preconcedidos, como ha sido el caso del SURE.

Está por ver cuál es la estrategia de financiación del Tesoro de cara a 2021, ya que si se consolida la recuperación con las vacunas, es difícil que el BCE siga inyectando liquidez. En ese momento los tipos de interés podrían tocar suelo y el Tesoro perder una buena oportunidad para mejorar el perfil de vencimientos de la deuda pública con títulos a largo plazo. Esto evitaría problemas de financiación en los próximos años cuando empiece a normalizarse la situación económica, si se amplía ahora el periodo medio de vida de la deuda.

Consecuencias económicas
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