Por qué será imprescindible extender los ERTE hasta el verano
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Javier G. Jorrín

Consecuencias económicas

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Por qué será imprescindible extender los ERTE hasta el verano

La recuperación de la economía está siendo desigual, pero aún es demasiado pronto para saber qué sectores están sobredimensionados y no recuperarán la normalidad tras la pandemia

Foto: Imagen: Irene de Pablo.
Imagen: Irene de Pablo.

La economía española se estancó a partir de mediados de octubre y desde entonces atraviesa una larga fase de debilidad que se extendió durante las navidades y que se recrudecerá en enero. Vienen por delante semanas muy delicadas para la economía española y europea, y como tal hay que asumirlas. El proceso de vacunación es una gran esperanza de cara al próximo año, pero no debe confundirse con el inicio de la normalización económica. Por delante esperan meses muy complicados que se extenderán, al menos, hasta el próximo verano.

Es por ese motivo que la política fiscal debe mantener su carácter de ‘política de guerra’. Por el momento, sigue siendo prioritario contener los daños económicos, tanto sobre las empresas como sobre las familias. Como dirían los economistas, mantener las curvas de oferta y demanda a salvo de la crisis para estimular la recuperación futura.

Foto: Una librería del centro de Barcelona. (EFE)

Los esquemas de protección de empleo han sido muy efectivos para evitar el colapso del empleo. Este gráfico muestra el impacto que habría tenido la crisis sobre el empleo durante el confinamiento estricto de marzo y abril. La destrucción de empleo es, probablemente, el evento que más afecta a la confianza de los consumidores, de modo que esta protección del empleo ha evitado un impacto más profundo de la pandemia.

Sin embargo, la recuperación del empleo se frenó a mediados de octubre y desde entonces no ha vuelto. La segunda ola afectó a la campaña de Navidad y la tercera provocará que la cuesta de enero sea mucho más empinada este año. A pesar de la campaña de vacunación, las restricciones a la movilidad seguirán marcando el ritmo de la economía y, aunque haya una esperanza en el horizonte, los hogares seguirán sin poder consumir y las empresas, sin vender.

Dos datos complementarios muestran a la perfección la situación tan delicada que atraviesa la economía. En noviembre, las ventas minoristas cayeron casi un 1% respecto a septiembre, agravando el descenso en tasa interanual hasta el 4,3%. Al mismo tiempo, el ahorro de los hogares siguió creciendo, con 3.000 millones de euros más en depósitos solo en noviembre.

España perdió casi 50.000 millones por el hundimiento del turismo internacional hasta octubre. Estos datos muestran que el problema del consumo no es consecuencia de la caída de rentas de los hogares, sino de las restricciones a la movilidad. No consumen porque no pueden. Y este escenario se prolongará durante los próximos meses, de ahí que la confianza generada por la vacuna difícilmente se convertirá en un fuerte crecimiento del consumo.

El argumento

La tercera ola del virus (o la extensión de la segunda) será la más dura desde la pasada primavera, lo que está obligando a las autoridades a endurecer sus restricciones. Se presentan por delante semanas muy complicadas. Los ERTE y el cese de actividad de los autónomos caducan el próximo 31 de enero, pero su vencimiento coincidirá con semanas muy delicadas para la economía del país. Será imperativo, por tanto, extender su duración.

Foto:
La cuesta de enero más empinada desde 2013
Javier G. Jorrín Carlos Muñoz Laura Martín Luis Rodríguez Pablo López Learte

Diversas autoridades económicas han pedido al Gobierno que sea cada vez más selectivo con los ERTE, entre ellas, el Banco de España o la OCDE. El argumento es que los sectores cuya oferta supere claramente la demanda futura tienen que empezar ya el ajuste. En otras palabras: habrá actividades que no vuelvan a los niveles precrisis y que tendrán que destruir empleo tarde o temprano. Cuanto más tarde sea, mayores serán los costes para el sector público y más dificultará que esos trabajadores puedan encontrar otro empleo.

Los argumentos del BdE y la OCDE son rigurosamente ciertos, sin embargo, para aplicarlos correctamente es necesario conocer qué sectores no volverán a los niveles precrisis. Es posible anticipar que el comercio presencial ha perdido un terreno frente a las ventas 'online' que no podrá recuperar, pero no deja de ser una especulación.

Todavía es pronto para saber qué sectores han quedado heridos por esta crisis. De hecho, el grueso de los trabajadores en ERTE (el 52%) pertenece a la hostelería y el transporte, las dos actividades más afectadas por las restricciones. Aunque su crisis hoy sea muy profunda, es difícil pensar que el turismo español no volverá a ser tan atractivo como lo era antes de la pandemia, de modo que todos esos trabajadores podrían recuperar su empleo en la próxima temporada de verano.

La crisis todavía está en una fase muy temprana como para sacar conclusiones tan pronto. Aunque la recuperación comenzó el pasado verano, quedan todavía muchos meses por delante hasta pasar la fase de crisis y asentar la fase de crecimiento. Al menos hasta el próximo verano. De ahí que ahora sea imprescindible salvar empleos y empresas. El momento de hacer ajustes llegará y no serán sencillos, pero hacerlo en plena crisis sería un error fatal.

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