El petróleo vuelve a preocupar

El persistente déficit de inversión amenaza con convertirse en un problema grave para la economía mundial

Foto: Foto: EFE.
Foto: EFE.

El petróleo ha comenzado el año 2018 con una nueva escalada de precios que en opinión de muchos analistas —algo que comparto— es debida al déficit de inversión que existe desde 2015. Aunque la inversión en exploración y producción de gas y petróleo en 2017 (capex) ha cerrado el año (a falta de datos definitivos) con una subida del 7,3% según PwC, esto según mis estimaciones no ha servido siquiera para evitar que la situación de déficit de inversión siga deteriorándose. En el gráfico podemos ver las estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés), algo menores que las de PwC.

Esta situación, como expone la misma IEA, nos llevará a que cuando los nuevos y necesarios proyectos de inversión se pongan en marcha, no lleguen a tiempo para evitar un nuevo pico de precios que provocará un grave daño a la economía mundial.

Pero pese a esta problemática, podemos anticipar que en 2018 los precios estarán relativamente controlados, debido básicamente a dos factores. El primero es la capacidad ociosa de la OPEC, estimada por la IEA en unos dos millones de barriles/día. Es de prever que según los precios vayan subiendo esta producción se vaya liberando, actuando de estabilizador.

El segundo factor es el incremento de inversión en los EEUU, que debido al pequeño tamaño de los pozos es capaz de aumentar la producción con mucha agilidad. En el gráfico vemos como se prevé, según la IEA, que aumentará la producción según el nivel de precios. Este aumento puede llegar a ser de hasta tres millones de barriles/día si el barril alcanza los 80 dólares.

Fuente: Agencia Internacional de la Energía.
Fuente: Agencia Internacional de la Energía.

La economía mundial se halla ahora mismo en su mejor momento en casi tres años, como vemos en el índice PMI global, en el siguiente gráfico. Los grandes problemas causados por el desplome de las materias primas a partir del verano de 2014 ya son cosa del pasado y la maquinaria económica mundial, con la excepción notable de EEUU, está funcionando a pleno rendimiento. Esto hace que la demanda de petróleo crezca con fuerza, lo que unido a la decadencia de muchos yacimientos en producción hará que esta capacidad de respuesta de la industria del petróleo se agote en algún momento, seguramente durante el próximo año.

El panorama del petróleo sigue siendo, pues, muy negativo para los próximos años, lo que causará sin duda una importante crisis económica. Mientras, comienzan a aparecer algunas preocupaciones por la inflación, algo normal teniendo en cuenta que en muchos países comienza a haber escasez de mano de obra en muchos sectores, lo que presiona los salarios al alza. En EEUU está ya por encima del 2%, y en el Reino Unido por encima del 3%. En la UE se acerca ya de forma progresiva al objetivo del 2%. Si un recalentamiento de la economía mundial unido a las subidas de las materias primas aboca a aumentos aún mayores de la inflación, la elevación de los tipos de interés será casi inevitable.

Mientras, la preocupación por la formación de burbujas financieras y de activos sigue aumentando. La subida de los precios de la vivienda a nivel global es preocupante, como vemos en el siguiente gráfico del FMI.

Los precios de las bolsas igualmente están altísimos. Si analizamos por ejemplo el ratio Shiller PE, que mide la relación entre beneficios y precios de las acciones, vemos como el S&P500 está en niveles peores que en 1929, y solo superados por los de la burbuja 'puntocom'.

Y en medio de todo esto ha surgido una nueva preocupación: las criptomonedas. La capitalización total de este mercado ha superado en este inicio de año los 700.000 millones de dólares, marcando un nuevo récord. No parece mucho si lo comparamos con los 21 billones del S&P 500, pero el crecimiento es tan rápido que podría llegar a niveles capaces de provocar un problema sistémico en unos meses, ya que existen muchos analistas que prevén un colapso catastrófico de estos mercados, llevando su cotización virtualmente a cero. Solo el tiempo nos dirá si esto sucederá o no.

El que alguna de estas burbujas estalle es solo cuestión de tiempo. Nadie sabe cuándo pasará, pero lo que sí que está claro es que cuando eso ocurra los bancos centrales serán puestos otra vez a prueba y tendrán que tomar medidas extremadamente agresivas para controlar el derrumbe en cascada del sistema financiero global. Mi opinión es que lo conseguirán, pero que ello solo pondrá las bases para la siguiente crisis. Porque, como decía Hyman Minsky, al rescatar a los culpables de provocar la crisis solo se introducen incentivos perversos en el sistema, lo que finalmente nos llevará a la siguiente crisis. Como dice la maldición popular china, no cabe duda de que una vez más viviremos tiempos interesantes.

Gráfico de la Semana

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