¿Hacen bajar los trabajadores extranjeros los salarios?

Existe una extendida creencia en ese sentido, pero la realidad es radicalmente diferente...

Foto: Un inmigrante, atendido por Cruz Roja en Motril, Granada. (EFE)
Un inmigrante, atendido por Cruz Roja en Motril, Granada. (EFE)

Probablemente no existe una creencia más incompatible con la sociedad abierta que la xenofobia, pues por sus propias características niega uno de los pilares de estas sociedades, que es que todos los seres humanos hemos nacido iguales, que debemos tener las mismas oportunidades y debemos gozar de los mismos derechos.

La xenofobia se puede infiltrar de muchas maneras en el discurso público y en la opinión pública, y una de ellas es sugiriendo que aquellos que no pertenecen al grupo social (en este caso, al hablar de Estados-nación, son los extranjeros) causan algún perjuicio a los que sí pertenecen al grupo, es decir, a los españoles.

Existen creencias más o menos generalizadas a este respecto. Entre ellas, que la llegada de trabajadores extranjeros hace bajar los salarios, que los extranjeros hacen un uso desproporcionado de los servicios sociales, en especial de la sanidad, y que los extranjeros reciben subsidios como las rentas mínimas de inserción en mayor proporción que los españoles. En este artículo, haré un repaso de lo que se sabe realmente de cada una de esas cuestiones.

Si revisamos lo que sabe la ciencia económica a día de hoy sobre si la afluencia de migrantes hace bajar los salarios, existe una amplísima literatura científica al respecto, ya que ha sido tema de estudio exhaustivo en muchos países. Mencionaré solo algunos de las decenas de estudios que hay al respecto y un metaestudio que revisa 47 de ellos.

Comenzando por EEUU, se encontró (ver aquí) que los efectos a largo plazo sobre los salarios de la inmigración eran positivos tanto para los trabajadores no cualificados (+0,3%) como para el promedio de los trabajadores (+0,6).

Varios migrantes, tras su rescate por parte de Salvamento Marítimo en Motril, Granada. (EFE)
Varios migrantes, tras su rescate por parte de Salvamento Marítimo en Motril, Granada. (EFE)

Este estudio británico, país que ha recibido fuertes flujos migratorios, encontró que los salarios de los trabajadores nativos se han beneficiado, contra lo que se suele creer, de subidas salariales, especialmente en lo que atañe a los trabajadores más cualificados.

Hablando de España, la población activa, según la EPA, creció en 2019 en 290.000 personas, es decir, un 1,3%, pudiéndose achacar en la práctica este incremento al intenso flujo migratorio positivo que recibimos el pasado año, que a falta de datos definitivos superó probablemente las 450.000 personas. De forma coincidente, este brusco incremento que hemos visto en la afluencia de migrantes se ha correspondido con un aumento sustancial de los salarios en España, según la encuesta de costes laborales, desde el 0,2% en 2017 hasta el 2,2% en los tres primeros trimestres de 2019, lo cual también apunta en la dirección de estos trabajos que he mencionado.

Fig. 1. Variación porcentual de los salarios en España según la encuesta de costes laborales.

Esto es confirmado por trabajos como este o este realizados en España que encontraron efectos de las migraciones masivas habidas en España similares a los de otros países, es decir, una influencia nula sobre los salarios de los trabajadores menos cualificados y, además, también un efecto nulo sobre las tasas de desempleo de estos trabajadores. El efecto que se suele encontrar en los salarios de los trabajadores más cualificados es ligeramente positivo.

Finalmente, este metaestudio que recopila 30 años de estudios empíricos internacionales a este respecto encontró que no existe evidencia alguna de que la afluencia de migrantes deprima los salarios a corto plazo, y que a largo plazo eleva los salarios de los trabajadores nativos, que en promedio se benefician de trabajos más especializados como consecuencia de la emigración.

Como vemos, pues, la creencia respecto a un supuesto efecto depresor sobre los salarios cuando existen fuertes flujos migratorios positivos no pasa de ser eso, una creencia sin fundamento alguno.

Efecto sobre los salarios de la emigración, resumen de 270 estimaciones realizadas en 27 estudios. Fuente: 'Do immigrant workers depress the wages of native workers?', Peri (2014).

Otra de las cuestiones controvertidas que se suelen escuchar o leer es la referente al uso de los servicios sociales por parte de la población extranjera. Afortunadamente, existen algunos trabajos empíricos al respecto que permiten aclarar si dichas creencias tienen o no fundamento. En este estudio o en este otro se comprobó que el uso de los servicios sanitarios era menor entre la población extranjera que entre la española, destacando el primero de ellos que la situación es similar a la observada en otros estudios hechos en países de nuestro entorno. También se halló un menor consumo de fármacos entre los extranjeros respecto a los españoles. Es decir, que el incremento de población extranjera reduce en promedio la factura farmacéutica para las arcas públicas.

Pasando al último tema que trataré en este artículo, que es la percepción de subsidios, sí que es cierto que los extranjeros beneficiarios de rentas de inserción son en proporción más de lo que correspondería a su proporción en la población total, concretamente el 25,6% (ver aquí), pero este efecto se reduce si consideramos la proporción de extranjeros en edad de recibir estas rentas (16%).

Si además tomamos en cuenta las diferentes tasas de desempleo entre españoles y extranjeros (13,54% frente a 20,77%), nos damos cuenta de que el uso que hacen los extranjeros de estas prestaciones sociales es el mismo que el que hacen los españoles en la misma situación socioeconómica. No está de más apuntar que solo uno de cada 10desempleados extranjeros recibió en 2018 algún tipo de renta de inserción, algo que sorprenderá a más de uno.

Otra cuestión diferente es por qué los extranjeros se ven afectados por una tasa de desempleo mayor en España. Este fenómeno no se limita a nuestro país, aunque España sí que es uno de los países de la OCDE donde mayor es esta diferencia (ver aquí). La explicación habitual para este fenómeno —que es uno de los principales responsables de que existan mayores tasas de pobreza entre los extranjeros— es que estos están menos cualificados, ya que es un hecho conocido que la tasa de desempleo es mayor entre la población menos educada.

Esto lleva a un discurso con cierto tufillo clasista que defiende que no hay que permitir la entrada de extranjeros poco cualificados profesionalmente. Pero una vez más la sabiduría convencional recibe un duro revés por parte de la realidad, ya que este estudio encontró que los únicos factores que explican esta diferencia en la tasa de paro entre nacionales y extranjeros son la extensión de los convenios colectivos y de las coberturas sociales, siendo el nivel de formación un parámetro irrelevante. Pero este estudio no se limita a dar este varapalo a los clasistas, sino que reduce a escombros también una de las ideas más queridas de la izquierda, y es que las políticas de integración contribuyen a disminuir esta brecha, pues este factor se encontró que también es irrelevante. Lo mismo se encontró respecto al mayor o menor grado de actitudes xenófobas por parte de la población nativa. Como vemos, las sorpresas en este terreno son múltiples cuando los científicos sociales se preocupan y las investigan seriamente.

'El sueño de la razón produce monstruos', Goya.
'El sueño de la razón produce monstruos', Goya.

En resumen, tanto los mensajes de algunos políticos como los que se suelen ver en bastante prensa y ciertas creencias populares están desastrosamente equivocados en lo que respecta a estas cuestiones tan importantes sobre la inmigración.

'El sueño de la razón produce monstruos' es el título que dio Goya, uno de los artistas que más se comprometieron con el espíritu de la Ilustración, a uno de sus grabados más famosos. El sentido de este título era que cuando la razón humana está adormecida y dejamos que lo que sabemos sea sustituido por los más bajos instintos —en este caso, el tribalismo y la xenofobia—, solo podemos esperar el surgimiento de terribles horrores como consecuencia.

Es muy importante, por tanto, difundir cuál es la realidad respecto a los temas de que he hablado en este artículo, pues esas opiniones erróneas podrían alimentar una espiral de xenofobia que cuando hace acto de presencia es uno de los elementos más destructivos para una sociedad abierta, con todas sus conquistas y valores que han conducido a sociedades que, con todos sus defectos, son mucho más justas y pacíficas que la inmensa mayoría de las que ha habido en la Historia. Los medios, en el ejercicio de su responsabilidad social, deberían evitar la difusión de noticias anecdóticas o artículos de opinión que alimenten estas falsas creencias, y tanto el sistema educativo como los medios de comunicación públicos deberían ser agentes activos en la lucha contra esta lacra social.

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