Todos los partidos recortarán las pensiones

Todos los partidos saben que van a recortar las pensiones, pero ninguno de ellos lo reconoce, porque de lo que se trata es de engañar a 9,5 millones de pensionistas antes del 28 de abril

Foto: Concentración convocada en Bilbao por los colectivos de jubilados para reivindicar unas pensiones dignas.
Concentración convocada en Bilbao por los colectivos de jubilados para reivindicar unas pensiones dignas.

Los políticos mienten, manipulan y envenenan a la población para auparse al poder a lomos de sus votos. Recientemente lo hemos podido constatar de nuevo con la flagrante tergiversación que han hecho el PSOE y Ciudadanos de las palabras del asesor económico del PP, Daniel Lacalle. Si bien Lacalle afirmó en una entrevista que aquellos países que han tratado de financiar las pensiones con más impuestos han tenido que recortarlas ulteriormente hasta en un 40%, tanto Pedro Sánchez como Albert Rivera retorcieron sus palabras para acusarle de querer cercenar las pensiones públicas en un 40%. Una descarada falsificación de su discurso que, sin embargo, les saldrá a ambos gratis, dado que nos hemos acostumbrado a que todos los políticos nos mientan de manera sistemática sobre casi cualquiera asunto: incluyendo, claro, el de las pensiones.

A la postre, puede que Lacalle no dijera que las pensiones públicas van a tener que recortarse a lo largo de los próximos años, pero lo cierto es que sí van a tener que reducirse, por mucho que Podemos, PSOE, Ciudadanos o PP se empeñen tramposamente en negarlo. De hecho, la mayoría de partidos políticos tiene plena intención de meterles un profundo tijeretazo valiéndose de las reformas-recortes de la Seguridad Social que ya han sido aprobadas en el pasado y que todavía no han desplegado plenamente sus efectos deletéreos sobre este conjunto de transferencias estatales.

Así, en la actualidad existen dos reformas-recortes en vigor: la reforma-recorte socialista de 2011 (que eleva progresivamente la edad de jubilación a los 67 años y el periodo de cálculo de la base reguladora hasta los 37 años) y la reforma-recorte popular de 2013 (que instaura el Índice de Revalorización de las Pensiones y el Factor de Sostenibilidad Intergeneracional). El efecto conjunto de ambas reformas-recortes será que los pensionistas recibirán entre 2017 y 2057 una media de 5,3 puntos de PIB menos por año: a saber, cada ejercicio recibirán de menos el equivalente actual a unos 60.000 millones de euros. Eso significa que las pensiones verán congelado su poder adquisitivo a lo largo de las próximas tres décadas y, en consecuencia, irán deteriorándose con respecto a los salarios medios: por ejemplo, las pensiones de jubilación, que en 2015 equivalían al 66% de los salarios medios, terminarán representando poco más del 45% del salario medio a partir del año 2040 (de modo que aquellas personas que se jubilen en ese momento y deseen mantener su nivel de vida intacto deberán contar con fuentes de ahorro propio suplementarias, pues la pensión pública no les bastará).

Evolución de las pensiones.
Evolución de las pensiones.

Fuente: 'La salud financiera del sistema público de pensiones español. Análisis retrospectivo, proyecciones de largo plazo y factores de riesgo'.

Solo hay un partido —Podemos— que sin base financiera alguna plantea enterrar ambas reformas-recortes de las pensiones y que, al menos en el plano de las intenciones, dice no querer rebajarlas: el PSOE de Sánchez promete cargarse la reforma-recorte de 2013, pero no la de 2011; y PP y Ciudadanos aceptan 'grosso modo' (sin que se les note demasiado en sus alocuciones públicas) mantener en vigor las reformas-recortes de 2011 y 2013. Por consiguiente, aun cuando a PSOE, Ciudadanos y PP se les llene la boca de compromisos para revalorizar las pensiones 'sine die', todos ellos son conscientes de que las van a recortar automáticamente a través de la aplicación pasiva de la reforma-recorte de 2011 y, adicionalmente, de la reforma-recorte de 2013.

Pero es que si no lo hicieran en absoluto, tal como propone Podemos, y si lo hicieran solo en parte, tal como propone el PSOE con la derogación de la reforma de 2013, estaríamos ante una profunda irresponsabilidad. Como ya he expuesto, la reforma de 2011 supone una reducción media de los gastos de la Seguridad Social de 2,2 puntos anuales hasta 2057; a su vez, la reforma de 2013 equivale a un ahorro medio de 3,1 puntos del PIB por año. Dado que, a día de hoy, la Seguridad Social cuenta con un déficit de alrededor de 1,8 puntos del PIB, ¿de dónde vamos a extraer 7,1 puntos de PIB (unos 80.000 millones de euros) para cubrir los agujeros de esas pensiones que todos los políticos se comprometen a garantizar pero que absolutamente nadie explica cómo financiar? Ya se lo digo yo: no sería de los ricos sino de las clases medias (tal como se hace, por cierto, en Francia).

La realidad es más sencilla: todos saben que van a recortar las pensiones (no hay alternativa real) pero ninguno de ellos lo reconoce, porque de lo que se trata es de engañar a 9,5 millones de pensionistas antes del 28 de abril. La campaña electoral no es un periodo en el que debatir abierta y honestamente sobre los distintos modelos de sociedad por los que apuesta cada partido político, sino una oportunidad para mentir en masa a los ciudadanos con el propósito de capturar su voto y así tomar el control de las instituciones sin remordimiento alguno.

Laissez faire
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