Harvard, siempre Harvard

Reconsiderar la enseñanza de Harvard fue la propuesta de un grupo de estudiantes de Economía cuando tomaron la decisión de retirarse en bloque de la asignatura Introducción a la Economía

Foto: Foto: Reuters
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Estudiantes de 120 países ovacionaron a la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, y lo hicieron con entusiasmo reconociéndole su buena disposición y, por qué no decirlo, esfuerzo, para saludarles en inglés. Fueron 2.300 estudiantes que participan en el Harvard World Model United Nations, el mayor encuentro estudiantil mundial celebrado en Madrid del pasado 17 al 22 de marzo e inaugurado por el rey Felipe VI. Muy posiblemente estos estudiantes de las universidades más prestigiosas del mundo, se convertirán en diplomáticos, economistas, financieros, empresarios, directivos o políticos del más alto nivel y su influencia, se dejará sentir allá donde se encuentren y actúen.

Así que Madrid vibró con su energía y la audacia de sus propuestas. Energía y audacia, lo demostraron durante la crisis económica, los estudiantes de la Universidad de Harvard, y en concreto lo hicieron en su propuesta, para reconsiderar la enseñanza que recibían sobre economía.

Reconsiderar la enseñanza de la Universidad de Harvard en plena crisis, fue la propuesta de un grupo de estudiantes de Economía cuando tomaron la decisión de retirarse en bloque de la asignatura Introducción a la Economía, en protesta por el contenido y el enfoque desde el cual se impartía. Esto sucedió exactamente el 2 de noviembre de 2011 y la protesta tuvo como destinatario al economista y profesor de la materia, Gregory Mankiw, exasesor del presidente George W. Bush y autor de uno de los manuales de macroeconomía más utilizado en las escuelas de negocios y universidades dentro y fuera de Estados Unidos.

Los integrantes del movimiento estudiantil de indignación académica en contra del pensamiento neoclásico pertenecen a la élite de los EEUU

Los estudiantes le dirigieron una carta, donde le exponían el motivo de la protesta: "El vacío intelectual y la corrupción moral y económica de gran parte del mundo académico, cómplices por acción u omisión en la actual crisis". Se trata de un hecho insólito, porque los integrantes del movimiento estudiantil de indignación académica en contra del pensamiento neoclásico, pertenecen a la élite económica, social y política de los Estados Unidos.

En diversos párrafos de la carta al profesor Mankiw se lee: "Hoy estamos abandonando su clase, con el fin de expresar nuestro descontento con el sesgo inherente a este curso. Estamos profundamente preocupados por la forma en que afecta a los estudiantes, a la universidad, y a nuestra sociedad (…) Un estudio académico legítimo de la economía debe incluir una discusión crítica de las ventajas y los defectos de los diferentes modelos económicos. A medida que su clase no incluye las fuentes primarias y rara vez se cuenta con artículos de revistas académicas, tenemos muy poco acceso a aproximaciones económicas alternativas".

"Los graduados de Harvard juegan un papel importante en las instituciones financieras y en la conformación de las políticas públicas"

"No hay ninguna justificación para la presentación de las teorías económicas de Adam Smith como algo más fundamental o básico que, por ejemplo, la teoría keynesiana. Los graduados de Harvard juegan un papel importante en las instituciones financieras y en la conformación de las políticas públicas en todo el mundo. Si falla la Universidad de Harvard a la hora de equipar a sus estudiantes con una comprensión amplia y crítica de la economía, sus acciones serán susceptibles de perjudicar el sistema financiero mundial. Los últimos años de crisis económica han sido prueba suficiente de ello". La carta concluye: "Nos estamos retirando de su clase este día, tanto para protestar por la falta de discusión de la teoría económica básica como para dar nuestro apoyo a un movimiento que está cambiando el discurso estadounidense sobre la injusticia económica (Occupy Wall Street). Profesor Mankiw, le pedimos que se tome nuestras inquietudes y nuestra retirada de su clase en serio".

Propuesta de los estudiantes franceses

En fechas bastantes anteriores, año 2000, los estudiantes franceses de economía hicieron pública una carta a los profesores y responsables de la enseñanza de la disciplina. Se declaran globalmente descontento por la enseñanza recibida, que les impedía lograr una comprensión profunda de los fenómenos económicos a los cuales las personas se enfrentan en el mundo real. "Nosotros, estudiantes de Economía en las universidades y grandes escuelas francesas, nos declaramos globalmente descontentos de la enseñanza que ahí recibimos (…)". En un pasaje se argumentaba que "la mayor parte de nosotros ha escogido la formación económica, con el fin de adquirir una comprensión profunda de los fenómenos económicos a los cuales el ciudadano de hoy en día se confronta. Ahora bien, la enseñanza tal como es expuesta —es decir en la mayor parte de los casos la teoría neoclásica o enfoques derivados—, generalmente no responde a esta expectativa". La carta finalizaba con una exhortación al profesorado francés similar al mensaje enviado al profesor Mankiw: "¡Despiértense antes de que sea demasiado tarde!".

John M. Keynes, en una carta escrita en el verano de 1938, le decía a su amigo Roy Harrod "que la economía es esencialmente una ciencia moral y no una ciencia natural", porque no solo consiste en identificar modelos sino también en determinar cuáles son los más apropiados para la sociedad. El valor del análisis económico reside en que, a la vez, que nos permite entender el presente, nos ayuda a encontrar vías para construir un futuro mejor.

James M. Buchanan (Premio Nobel de Economía 1986) en su trabajo '¿Ha perdido el rumbo la economía?' (1997) plantea con crudeza y pasión las relaciones entre esta 'ciencia suave' y el entramado institucional. La falta de una visión integradora en el trabajo de los economistas y la reducción del trabajo de estos a juegos intelectuales que no aportan ninguna comprensión del fenómeno humano, tan ligado a prescripciones normativas, es asumida como una crítica muy sagaz.

La función de las universidades "es formar personas con capacidad de pensar por sí mismas"

Paul Krugman (Premio Nobel de Economía 2008) con motivo de recibir su galardón del Graduate Institute en Ginebra, pronunció la lección inaugural del curso académico 2016: 'La evaluación de las consecuencias de la crisis financiera'. En su conferencia destacó que la crisis nos ha dejado una enseñanza vital, como es reconsiderar nuestro pensamiento a luz de los acontecimientos. Y por otra parte destacaba, que estos acontecimientos no han logrado dicho propósito, pues la ideología conservadora mantiene una posición poderosa en la economía, la política y la academia por igual. Por consiguiente, relativamente pocos economistas o políticos han estado dispuestos a reconsiderar sus puntos de vista a pesar de la refutación empírica.

Hace casi 200 años, John Stuart Mill, al asumir como rector de la Universidad de Saint Andrew, recordaba al claustro de profesores "que la función de las universidades no es hacer que los estudiantes aprendan a repetir lo que se les enseña como verdadero, sino que su función “es formar personas con capacidad de pensar por sí mismas. El objetivo de la universidad no es enseñar el conocimiento requerido para que los estudiantes puedan ganarse el sustento de una manera particular. Su objetivo no es formar abogados, médicos, ingenieros o economistas hábiles, sino seres humanos capaces y sensatos. Los estudiantes son seres humanos antes de ser abogados, médicos, ingenieros o economistas; y si se les forma como seres humanos capaces y sensatos, serán por sí mismos abogados, médicos, ingenieros y economistas, capaces y sensatos".

Lo que une a los grandes economistas, y a muchos otros, es una educación y perspectivas amplias

Precisamente lo que une a los grandes economistas, y a muchos otros, es una educación y unas perspectivas amplias. Eso les da acceso a distintas maneras de entender y visualizar el conjunto de la economía. Los gigantes de generaciones anteriores sabían bastantes cosas además de economía. Keynes se graduó en matemáticas, pero estaba empapado de los clásicos, mientras que Joseph A. Schumpeter obtuvo su doctorado en leyes; el de Friedrich Hayek fue en leyes y ciencias políticas, y también estudió filosofía, psicología y anatomía cerebral.

Keynes, al escribir la necrológica de su maestro Alfred Marshall, define la profesión de economista, del siguiente modo: "El gran economista debe poseer una rara combinación de dotes (…). Debe ser matemático, historiador, estadista y filósofo (en cierto grado). Debe comprender los símbolos y hablar con palabras corrientes. Debe contemplar lo particular en términos de lo general y tocar lo abstracto y lo concreto con el mismo vuelo del pensamiento. Debe estudiar el presente a la luz del pasado y con vistas al futuro. Ninguna parte de la naturaleza del hombre o de sus instituciones debe quedar por completo fuera de su consideración. Debe ser simultáneamente desinteresado y utilitario: tan fuera de la realidad y tan incorruptible como un artista, y, sin embargo, en algunas ocasiones, tan cerca de la tierra como el político". Esta descripción se asemeja bastante a la figura del propio Keynes ('Essays in Biography', 1933).

La gran enseñanza sigue siendo que ganarse la vida honradamente y lo mejor posible ocupa la mayor parte de nuestro tiempo y de nuestras fuerzas

El movimiento iniciado en Harvard por un cambio en el enfoque dominante de la enseñanza de la economía no es nuevo. Más bien es un movimiento que viene a sumarse a la iniciativa por un cambio en la enseñanza que iniciaron los estudiantes de las universidades francesas y que después recibió el apoyo de Cambridge (Inglaterra) y más recientemente de Mánchester.

Ahora bien, aunque la crisis ha proporcionado importantes e inéditas enseñanzas para los economistas, sin mayores dudas, la gran enseñanza sigue siendo que ganarse la vida honradamente y lo mejor posible ocupa la mayor parte de nuestro tiempo y de nuestras fuerzas.

*Ramón Casilda Béjar es autor de 'Capitalismo. Crisis y reinvención'. Editorial Tirant lo Blanch, 2019.

Tribuna

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