'Smart money'

Los bancos deben colaborar entre ellos para jugar un papel clave en la nueva economía digital como gestores de los flujos de dinero y de información

Foto: Foto: 2XL-File.
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Desde 2007, las cotizaciones de los bancos en la eurozona han caído un 82%,o un 65% con dividendos, y sobre el valor en libros (P/BV) hoy cotizan en media al 0,6x cuando en 2007 lo hacían a casi 2,0x. Se puede decir que los bancos europeos se han japonizado.

La banca tiene pendiente definir con claridad su modelo de negocio para competir en la nueva economía digital. El tradicional modelo centrado en cargar márgenes y comisiones por intermediaciones que los clientes en gran parte perciben como sencillas, sin valor añadido, no es viable a largo plazo.

La banca debe ir hacia un nuevo modelo de negocio basado en la información. Para ello es necesario que el sistema financiero promueva una nueva forma de anotar su principal instrumento de información, el dinero de curso legal. Los bancos deben complementar las actuales anotaciones en cuenta con anotaciones del dinero en una base de datos única, colaborativa, compartida por todo el sistema, un DLT que posibilite el 'smart money', un verdadero dinero de curso legal “programable”, una forma de dinero mucho más ágil.

Este dinero fiduciario programable promovería a su vez el internet del valor (o el internet del dinero, como lo llama de forma poco inspiradora Facebook en su informe blanco de Libra), creando un entorno de innovación abierta para toda la economía, pero integrado en el sistema financiero.

Si los bancos ceden a otros actores como Facebook la información, a largo plazo perderán los clientes y desaparecerán

Los bancos están en una posición privilegiada para lograrlo. ¿Por qué entonces los bancos dejan que otros desarrollen el internet del valor con distintas formas de 'smart money' “no-de-curso-legal”, como la Libra de Facebook, cuando son los bancos los que tienen los equipos humanos, las redes de oficinas para atender a los clientes personalmente, el conocimiento del cliente, los procedimientos antiblanqueo, una estricta regulación que protege al depositante y la banca fraccional (el sistema actual, que permite la financiación barata de la economía); cuando son ellos los que tienen todas las garantías, los back-ups, las redes e infraestructuras con un goverance claro (el sistema financiero es una red con un gobernador), necesarias para custodiar, mover e invertir valor?

La solución está en uno mismo

Cuentan las crónicas de la exploración de América que una nao que navegaba hacia el sur por el Atlántico quedó atrapada en una larga calma ecuatorial. Pasaron muchos días en calma absoluta y con un calor sofocante y las reservas de agua potable se les agotaron. Cualquiera que haya leído sobre supervivencia en esas situaciones sabe nunca se debe beber agua de mar: los riñones se ponen a trabajar más rápido de lo normal para eliminar la sal y pierdes más agua de la que has bebido, acelerando tu muerte.

Los bancos deben complementar las actuales anotaciones en cuenta por anotaciones del dinero en una base de datos colaborativa

Tras muchos días sin agua potable y al ver que la calma no remitía, la tripulación empezó a entrar en pánico. Uno de los marineros, harto de las advertencias del capitán sobre no beber agua salada, se lanzó alocadamente al mar. ¡Pero cuál fue su sorpresa al comprobar que el agua de mar era dulce! ¡El mar era dulce! Sin saberlo, estaban navegando frente a la desembocadura del Amazonas, cuyo gran caudal hace que el agua dulce entre muchas decenas de kilómetros mar adentro.

La moraleja es que muchas veces la solución radical a nuestros problemas está justo bajo nuestros pies, o dentro de nosotros.

El problema de la banca

Pero, ¿cuál es el problema de la banca? Porque si no hay ningún problema, si la banca puede seguir con su modelo actual, mejorando su eficiencia en costes o su solvencia solo mediante consolidaciones, sinergias y despidos, ¿para qué buscar otros modelos, otras soluciones?

En mi opinión, la banca sí tiene un grave problema y es que, a pesar de que la tecnología hoy en día lo permite (o los clientes así lo perciben), no existe una verdadera oferta por parte de los bancos de 'smart money', de verdadero dinero de curso legal programable. Las distintas formas de registro del dinero en los bancos no son lo suficientemente ágiles: no facilitan la privacidad, ni las transacciones programables directas, ni promueven la inclusión financiera. No existe una unidad de cuenta, almacén de valor estable y medio de pago de curso legal fácilmente programable, con una privacidad similar o mayor que el efectivo, pero trazable, analizable e integrado en el sistema financiero a través de los depósitos bancarios directos de los clientes finales, y que permita al titular compartir soberanamente su información con quien desee, o mantenerla privada.

La solución a este problema está en el propio sistema financiero, en los bancos comerciales, si son capaces de colaborar entre ellos. No está en los bancos centrales, mediante ideas peregrinas como los s-CBDC, ni mucho menos en proyectos como Libra, fuera del sistema, que crean más problemas de los que pretenden resolver: en ambos casos, el encarecimiento “sustancial” del crédito sería la consecuencia más inmediata.

'Smart money' privado

Quien tiene la información, tiene la relación (si mantiene la privacidad). Si los bancos ceden la información a otros actores (por ejemplo, Facebook), a largo plazo perderán sus clientes y desaparecerán. O al menos desaparecerá el modelo de banca actual.

La solución está en el propio sistema financiero, en los bancos comerciales y si son capaces de colaborar entre ellos

So what? ¿Por qué nos debería importar esto? Porque el sistema bancario actual de reserva fraccional crea el 97% de la masa monetaria, facilitando la financiación barata de toda la economía. Toda la regulación bancaria tiene como objetivos principales la protección del depositante y la financiación estable y asequible de la economía. Contrariamente a lo que se piensa, los bancos no crean dinero de la nada cuando conceden un préstamo. La creación de dinero es algo más complejo que prestar “lo que no se tiene” (los depósitos). Lo que los bancos realizan cuando otorgan un préstamo es algo más complejo y muy importante para toda la economía: hacen líquido, monetizan un activo real; ponen en valor la capacidad futura de generar riqueza de un agente económico (de una persona o una empresa), su capacidad de crédito que, junto con su identidad, es su principal activo real; o monetizan otro activo que éste otorga en garantía (por ejemplo, un inmueble) cuando su capacidad de crédito no es fácil de estimar.

Los bancos deben colaborar entre ellos para jugar un papel clave en la nueva economía digital como gestores de flujos de dinero, de información privada, creando mejores herramientas de gestión, movilización y análisis de dicha información, para honrar a los verdaderos creadores de ésta, los clientes, devolviéndosela con valor añadido. Deben buscar una nueva forma de anotar el dinero, el 'smart money' privado, un dinero de curso legal programable que posibilitará estos nuevos modelos de negocio para la banca.

Si los bancos somos capaces de trabajar colaborativamente para conseguirlo, entonces quizás, solo quizás… mejoraremos el mundo.

*José Gefaell ha sido director general del ICO y actualmente es miembro de los 100 de COTEC

Tribuna
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