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Una lectura geopolítica de la posible escisión de HSBC
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Alicia García Herrero

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Una lectura geopolítica de la posible escisión de HSBC

La posible escisión de HSBC sigue su curso, lo que está claro es que la decisión final no va que las tensiones geopolíticas pueden elevar las apuestas sobre un posible desacoplamiento financiero entre China y Occidente en el futuro

Foto: La bandera nacional China ondea frente a la sede de HSBC en Hong Kong. (Reuters/ Tyrone Siu)
La bandera nacional China ondea frente a la sede de HSBC en Hong Kong. (Reuters/ Tyrone Siu)

Mientras la posible escisión de HSBC sigue su curso, lo que está claro es que la decisión final no va que las tensiones geopolíticas pueden elevar las apuestas sobre un posible desacoplamiento financiero entre China y Occidente en el futuro. De hecho, las instituciones financieras que más pueden sufrir de un posible desacoplamiento financiero son aquellas cuyas operaciones están repartidas de manera equitativa entre Occidente y China, como es el caso de HSBC.

El mayor inversor estratégico de HSBC, la aseguradora china Ping An Group, pidió hace unas semanas que el banco separara sus operaciones en Asia en una unidad separada. Aunque aún no sabemos cómo va a acabar y los medios de comunicación chinos informaron más tarde de que Ping An no presentó el plan y sólo mostró su apoyo, la evolución de los acontecimientos merece nuestra atención.

La posible separación de los negocios de HSBC en dos partes, por un lado, la actividad en Occidente y, por otro, Oriente -y especialmente China – muestra que el desacoplamiento entre EEUU y China ya no se limita al comercio y las cadenas de valor, sino que se amplía también al ámbito financiero.

Foto: Una imagen de Mikhail Fridman en 2019. (Reuters)

Desde el punto de vista del inversor, hay razones para que Ping An apoye la propuesta de escisión del negocio en Oriente, especialmente tras la inoportuna petición del Reino Unido de recortar el reparto de dividendos de HSBC a los accionistas. Junto con los ingresos relativamente débiles de Europa, los inversores asiáticos se podrían beneficiar de una mejor perspectiva en los precios de las acciones, si su perímetro fuese solo Asia.

Si bien la postura conservadora de los reguladores de Reino Unido y la divergencia de rentabilidad con el HSBC pueden explicar el movimiento, la marea geopolítica es otro factor a tener en cuenta, silencioso pero importante. De hecho, tras la pandemia y la invasión rusa de Ucrania, las fuerzas a favor del desacomplamiento financiero están siendo mayores que nunca.

Por un lado, Occidente ha impuesto sanciones a Rusia por la agresión a Ucrania, muchas de ellas de carácter financiero. Por su parte, China mantiene una postura ambigua sobre la guerra, a la vez que una narrativa antioccidental, lo que podría abrir la Caja de Pandora de las sanciones secundarias, si el país apoya la operación militar rusa o no cumple con las sanciones financieras.

Foto: Dron y armamento chino en la feria aeronáutica Zhuhai Airshow

Hasta ahora, China parece estar cumpliendo con dichas sanciones, pero sigue manteniendo una postura prorrusa, al menos en la práctica. El riesgo de error de cálculo por parte de China es evidente, tanto más cuanto que Occidente amplía y refuerza las sanciones. Recientemente, la UE ha impuesto un embargo a las importaciones de petróleo procedentes de Rusia, siguiendo las decisiones de Reino Unido y Estados Unidos. A medida que Rusia vea reducirse su flujo de ingresos en divisas, mayor será la necesidad de apoyo de China, lo que aumentará la probabilidad de sanciones secundarias en el caso de que China decida saltarse alguna de las sanciones occidentales a Rusia.

Por si esto fuera poco, las tensiones entre Estados Unidos y China por Taiwán no han hecho más que aumentar en los últimos años, especialmente tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Esto hace pensar que el riesgo de sanciones a China podría ir más allá de la crisis de Ucrania.

Acontecimientos que se retroalimentan

Aunque aún es poco probable, un escenario así tendría importantes consecuencias en la integración financiera entre Occidente y China. Por ejemplo, cabe imaginar que las entradas de capital para inversión de cartera en China y la inversión extranjera directa basada en la experiencia de Rusia se retraerían. Lo mismo debería ocurrir con la inversión china en Occidente. En este sentido, ya es público que la compañía China National Offshore Oil Corporation (CNOOC) está estudiando la posibilidad de abandonar sus operaciones en Canadá, Reino Unido y Estados Unidos argumentando razones relacionadas con las sanciones occidentales a Rusia y la posibilidad de que se extiendan a China. En este sentido, el Banco Popular de China (PBOC) ha estado buscando asesoramiento entre diferentes actores sobre las acciones que China puede emprender para minimizar el impacto de posibles sanciones. Un aspecto crítico de los riesgos relacionados con las sanciones proviene de las instituciones financieras occidentales que operan en China y de si se verían obligadas a abandonar el país repentinamente.

HSBC es la institución financiera occidental con mayor presencia en Hong Kong y China continental. Su estructura accionarial es muy variada, con Ping An como principal inversor estratégico. En esta línea, es importante señalar que Ping An sigue estando principalmente en manos del gobierno chino, ya que sólo ha pasado de su condición de empresa estatal a la de propiedad mixta tras cotizar en bolsa. Su participación en HSBC podría perseguir objetivos más amplios que rentabilizar su inversión.

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Aunque no existe prueba o declaración oficial que confirme esta hipótesis, será importante observar los próximos pasos de Ping An para evaluar la importancia relativa de las razones económicas frente a las razones geopolíticas en el reciente impulso hacia la separación de HSBC.

Más allá de observar la evolución de los acontecimientos entre HSBC y Ping An, habrá que examinar otros pasos hacia el desacoplamiento financiero. La retirada de las empresas chinas de las bolsas estadounidenses es un buen ejemplo al respecto, pero también el apoyo oficial para que las instituciones chinas utilicen su sistema de pagos internacionales (Cross-Border Interbank Payment System, CIPS) en lugar del sistema global (Clearing House Interbank Payments System, CHIPS) es relevante. Cuanto más se consoliden estas tendencias, más difícil será para las instituciones financieras con presencia relevante en Occidente y Oriente mantener la situación actual, haciendo más probable el avance hacia un desacoplamiento financiero entre ambos mundos.

*Alicia García Herrero es economista jefe para Asia-Pacifico en NATIXIS e Investigadora Senior para Bruegel

Mientras la posible escisión de HSBC sigue su curso, lo que está claro es que la decisión final no va que las tensiones geopolíticas pueden elevar las apuestas sobre un posible desacoplamiento financiero entre China y Occidente en el futuro. De hecho, las instituciones financieras que más pueden sufrir de un posible desacoplamiento financiero son aquellas cuyas operaciones están repartidas de manera equitativa entre Occidente y China, como es el caso de HSBC.

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