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Garzones y rufianes en la España de Felipe VI
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Antonio Casado

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Garzones y rufianes en la España de Felipe VI

La ministra Robles afea la disonancia de Garzón respecto a la política ganadera del Gobierno, Sánchez se queda en una alusión a que está en paz con el sector primario

Foto: Pedro Sánchez escucha el discurso de Felipe VI durante la ceremonia de la Pascual Militar. (EFE/Mariscal)
Pedro Sánchez escucha el discurso de Felipe VI durante la ceremonia de la Pascual Militar. (EFE/Mariscal)
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El culebrón político y mediático de la reciente Pascua Militar fue la rajada del ministro de Consumo, Alberto Garzón, contra las macrogranjas que huelen como demonios, torturan a los animales y envían carne de mala calidad a los lectores británicos de 'The Guardian'.

Mientras la ministra de Defensa, Margarita Robles, afea la disonancia de su compañero respecto a la política ganadera del Gobierno, en el comité federal del PSOE Pedro Sánchez se limitó a formular una descomprometida alusión a que el Ejecutivo está en paz con agricultores y ganaderos.

A punto de precampaña en Castilla y León, la alarma antifascista une cada vez menos a los socios y amigos de Sánchez. Los garzones declaran la guerra a las explotaciones ganaderas de la región. Los rufianes amenazan con vías alternativas si los Reyes Magos de 2022 no vienen con amnistía y autodeterminación. Y un desafinado coro de voces, con los agudos de Otegi en segundo plano, se unen contra los otros Reyes, en una aburrida cantinela antimonárquica que se recrea cada año en los textos y pretextos reales de la Nochebuena y la Pascua Militar.

Foto: El presidente de Aragón, Javier Lambán. (EFE/Javier Cebollada)

Reales y verdaderos. Sobre todo, el segundo, el más reciente, tras un año de impagables servicios de nuestras Fuerzas Armadas a españoles en apuros por la nieve de Filomena, el volcán de La Palma, inundaciones, incendios forestales, etc. Felipe VI y la ministra, Margarita Robles, lo pusieron en valor. ¿Se imaginan a la titular de Defensa denunciando el riesgo de congelación de los soldados de la UME en un rescate de alta montaña? ¿O el daño de las explosiones en los tímpanos de los artilleros?

En vísperas de las movilizaciones de fin de semana en homenaje a etarras excarcelados, solo faltaba que el jefe del Estado hubiera colocado la "fortaleza", la "dignidad" y la "altura moral" donde las colocaría Otegi, en el bando contrario a las víctimas del terrorismo.

¿Se imaginan a la ministra de Defensa denunciando el riesgo de congelación de los soldados de la UME en un rescate?

Es como si la ministra de Turismo desaconsejara viajar a España en los calurosos días del verano. O la de Industria pusiera en duda la calidad de los automóviles fabricados en España. No es el caso. Solo al ministro de Consumo, Alberto Garzón, se le ha ocurrido dispararse a sí mismo contra las macrogranjas españolas que contaminan y exportan carne de mala calidad. Le ha dado hecha media campaña al PP en tierra de castellanos y leoneses.

Más peligro tiene cuando orienta el disparo hacia el "ciudadano Felipe VI". Ahí va de la mano con rufianes y otegis, por la falta de referencias a los deméritos del emérito en los mensajes de Nochebuena y Pascua Militar. Y sobre los sistemáticos ataques de Podemos, ERC y Bildu a la Corona, ni media palabra en el comité federal del PSOE de quien les apadrina políticamente.

Foto: Isa Serra dando su opinión sobre el discurso de Felipe VI. (EFE/J.J. Guillén)

Mientras alimentamos el culebrón del padre estamos aparcando los méritos del hijo. Mientras discutimos si el emérito debe volver dando explicaciones o no, conservar el título o no, volver sin honores, vivir en la Zarzuela o no, quedarse fuera para siempre o no, estamos perdiendo la ocasión de ensalzar el transparente y ejemplar trabajo de Felipe VI.

Siete años después de la abdicación de Juan Carlos I, Felipe VI se ha convertido en el mejor antídoto de pulsiones desestabilizadoras que planean sobre la política nacional. Sin embargo, los partidos de confesada vocación desestabilizadora cargan sobre el actual rey la gravosa factura del anterior. Es lo que hay.

El culebrón político y mediático de la reciente Pascua Militar fue la rajada del ministro de Consumo, Alberto Garzón, contra las macrogranjas que huelen como demonios, torturan a los animales y envían carne de mala calidad a los lectores británicos de 'The Guardian'.

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