Lucha contra el cambio climático: nos sobran los motivos

Resulta indispensable sumar aliados para dar una respuesta contundente y eficaz al enorme reto al que nos enfrentamos

Foto: Dos estudiantes holandeses participan en una manifestación para reclamar medidas urgentes para combatir el cambio climático. (EFE)
Dos estudiantes holandeses participan en una manifestación para reclamar medidas urgentes para combatir el cambio climático. (EFE)
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Cada vez son menos los que niegan el cambio climático. Pero todavía son muchos los que lo identifican solo como un problema que plantea restricciones. Urge cambiar esa mentalidad porque resulta indispensable sumar aliados para dar una respuesta contundente y eficaz al enorme reto al que nos enfrentamos.

Es evidente que generar un menor impacto en el clima con nuestra actividad exige un gran esfuerzo. Modelos productivos que hasta ahora han resultado valiosos van a dejar de serlo. Debe replantearse el uso de la energía, que desde la revolución industrial ha permitido una gran prosperidad. Nuestras sociedades van a tener que destinar recursos a un cambio de modelo que, a corto plazo, puede generar un coste mayor, pero que, a medio y a largo plazo, nos permitirá seguir en la senda de la prosperidad.

El Nobel de Economía 2018, William D. Nordhaus, ha dedicado gran parte de su reconocida carrera a estudiar la interacción entre la economía y el clima. En sus trabajos, ha llegado a cuantificar el coste de la inacción para concluir que no actuar ante el cambio climático claramente es una decisión antieconómica.

Cómo actuar, qué políticas pueden ser más útiles, cuál es el papel de los gobiernos, de las administraciones y de la sociedad civil, son preguntas a las que tenemos que dar respuesta sin demora.

Para que la respuesta sea la adecuada y se sumen a ella los aliados necesarios, se debe decidir de dónde se obtienen los recursos para costear el proceso de transformación. En este ámbito, debería acometerse una reforma en profundidad de la fiscalidad ambiental. También resulta indispensable la implicación del sector financiero, que está llamado a jugar un papel esencial en la necesaria transformación del modelo productivo. Recientemente, importantes entidades bancarias han demostrado su interés en participar en este proceso al haber adoptado, bajo el auspicio de Naciones Unidas, los principios de banca responsable. Bajo estos principios, la industria financiera deberá transformarse para poder ser un motor en la consecución de un futuro sostenible.

Debería acometerse una reforma en profundidad de la fiscalidad ambiental. También resulta indispensable la implicación del sector financiero

Tanto la adaptación al cambio climático como las medidas para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero ofrecen oportunidades para crear nuevos empleos, pero no puede desconocerse que habrá otros que desaparecerán. La Organización Internacional del Trabajo señala que, cuando están bien gestionadas, las medidas frente al cambio climático pueden generar más y mejores trabajos. De hecho, se cifra en 24 millones los empleos que pueden generarse a nivel global en 2030, debido a la transición hacia una economía verde alineada con los objetivos del Acuerdo de París. Tomando como referencia estos datos globales, las medidas concretas que se adopten en España en materia de cambio climático deben tener en cuenta los empleos que se van a crear y los que se van a destruir, y prever cómo se va a reorientar a quienes trabajan en esos sectores que necesariamente han de reconvertirse.

Aunque sin duda sería deseable una acción conjunta de toda la comunidad internacional, se debe explicar por qué no se va a producir una merma de nuestra competitividad aun cuando algunos de los países de nuestro entorno no adopten, en el corto plazo, las medidas que exige la lucha contra el cambio climático. Conviene poner sobre la mesa datos que evidencien que, aun en ese escenario, se rentabilizarán los costes de la curva de aprendizaje de las nuevas tecnologías exigidas para conseguir que el crecimiento económico se desacople de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Hay muchas organizaciones e instituciones trabajando en esta línea, una de ellas es FIDE, que contribuye a este interesante debate con un ciclo de sesiones en las que se abordará el cambio climático desde un punto de vista científico y económico. Asimismo, debemos tener presentes las conclusiones del grupo de trabajo que, con visiones y aproximaciones diferentes, presentó, el pasado 24 de enero de 2018, sus propuestas y reflexiones iniciales sobre este tema. Una de las conclusiones de este grupo es que, pese a los riesgos que todo cambio de modelo productivo implica, si conseguimos prepararnos adecuadamente para la transformación, el balance entre riesgos y oportunidades será positivo.

Es imprescindible, para ello, que la transición se realice de forma ordenada y que, sin olvidar la urgencia, se establezca un calendario razonable para que se puedan realizar los ajustes necesarios. Resulta esencial dotarnos de un marco jurídico estable que cuente para su aprobación con un consenso político y social que garantice su permanencia en el tiempo.

El coste de no actuar es mayor, no solo desde un punto de vista ambiental sino también en términos económicos y sociales

Es evidente que no estamos haciendo lo suficiente para combatir el cambio climático y que no podemos seguir esperando. Deben superarse las concepciones cortoplacistas que buscan excusas para no reaccionar y que se limitan a subrayar los costes inmediatos del proceso de transformación. Tenemos que cambiar el modelo de nuestra sociedad y nuestro modo de vivir y debemos hacerlo de forma que se entienda que en esa transformación saldremos ganando. Es cierto que se está pidiendo a la sociedad que deje de producir hoy de forma barata porque mañana le saldrá caro. Sin embargo, el coste de no actuar es mayor, no solo desde un punto de vista ambiental sino también en términos económicos y sociales.

Nos sobran los motivos para actuar frente al cambio climático. Sin embargo, no basta con adoptar e imponer medidas contra el calentamiento global, sino que hay que conseguir que se entiendan y que se perciban como una oportunidad. Solo si se plantea este esfuerzo como un reto colectivo podremos contar con los aliados necesarios para lograrlo.

*Guillermina Yanguas Montero. Magistrada. Doctora en Derecho. Miembro del Consejo Académico de FIDE.

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