Tiembla, España: así hace proselitismo electoral Junts pel Sí

El independentismo no ha estado representado en los escenarios nacionales y, por lo tanto, el electorado no ha sido capaz de calibrar su fuerza y su empuje, ni ha rebatido a tiempo sus argumentos

Foto: Las sombras reflejadas en la pared del presidente de la Generalitat y candidato numero 4 por Junts pel Sí, Artur Mas, (1d); el candidato numero 5 y líder de ERC, Oriol Junqueras (2d); y el cabeza de lista, Raül Romeva. (EFE)
Las sombras reflejadas en la pared del presidente de la Generalitat y candidato numero 4 por "Junts pel Sí", Artur Mas, (1d); el candidato numero 5 y líder de ERC, Oriol Junqueras (2d); y el cabeza de lista, Raül Romeva. (EFE)

Se acercan las elecciones a galope tendido y sable desenvainado, y es ahora cuando algunos pavos del corral español ponen la oreja en el suelo y, sintiendo conmoción, rompen a cacarear: ¡que vienen! Bueno, señores, ¡justo a tiempo! No es preciso pegar oreja al suelo porque ya se divisa el polvo del galope en el horizonte. Frente al millón largo de asistentes a la Diada, a los que sólo les faltaba la papeleta de Junts pel Sí o la CUP pegada en la frente, los actos centrales de campaña del PP y Ciudadanos han congregado algo menos de seis mil personas.

Los partidos de la unión han estado a verlas venir. Han aceptado los términos de la contienda a última hora. Hasta entonces, hacían como Zapatero con la crisis o Rajoy con los hilillos de plastilina. Perdían el tiempo diciendo que no venía un plebiscito y así dispersaban al grupo que hoy reclaman para sí como “mayoría silenciosa”. Grupo donde, a estas alturas, es más fácil encontrar un unicornio que un votante.

Aquí un ejemplo de lo mal que han hecho las cosas los partidarios de la unión. Los independentistas se quejan desde hace meses de la ausencia de tertulianos separatistas en las tertulias de televisión nacional. El español contraatacaba recriminando la falta de pluralidad en los medios catalanes, y con este “y tú más” desplazaba al campo de los agravios lo que era una realidad: el independentismo no ha estado representado en los escenarios nacionales y, por lo tanto, el electorado no ha sido capaz de calibrar su fuerza y su empuje, ni ha rebatido a tiempo sus argumentos.

Esta falta de respeto y ninguneo los ha hecho más poderosos en Cataluña y les ha permitido traer sus argumentos limpios de réplica a la hora del baile final

Con la única excepción de Jordi Évole, el resto de productores televisivos nacionales han tratado a los indepes como a unos frikis y unos locos. Esta falta de respeto y este ninguneo los ha hecho más poderosos en Cataluña y les ha permitido traer sus argumentos limpios de réplica a la hora del baile final. Los partidos políticos, a excepción de Podemos, ha hecho prácticamente lo mismo.

Para calibrar la ventaja que lleva el independentismo, no hay más que echar un ojo al ambiente proselitista que se respira en Cataluña, y que queda perfectamente reflejado en la última campaña de la ANC. Primero, la anécdota: me cuenta un amigo que esta mañana, a la hora del recreo, le han parado en la puerta de un instituto dos menores de 18 y le han dicho: “Nosotros no podemos votar, pero usted sí. Vote independencia por nosotros y por sus hijos”. ¿De dónde salían esos dos cometarros adolescentes tan comprometidos por la causa?

Tods los afiliados y cientos de miles de amigos de afiliados han recibido una convocatoria que les anima a salir a la calle para evangelizar a los indecisos

Podría responder con turbias teorías conspiranoicas sobre la educación catalana si no fuera porque la respuesta es tangible y concreta. Esos dos salen de una campaña de la ANC, que se ha distribuido a millones de personas desde hace una semana. Todos los afiliados y, por ende, cientos de miles de amigos de afiliados han recibido una convocatoria que les anima a salir a la calle para evangelizar a los indecisos. Les recuerdo que la ANC está integrada en Junts Pel Sí, y que este partido-hidra la emplea como órgano de propaganda, a salvo de la vigilancia de la Junta Electoral.

El mail de la ANC viene acompañado por un tríptico en PDF con instrucciones, que parecen pensadas para explicar el asunto a deficientes mentales. Propone “unos ejercicios” que hay que realizar, como si de un cuadernillo Rubio se tratase. Vienen divididos en tres partes tan simples como escalofriantes. Textual:

  1. Explicar. “Escribe el nombre de los conocidos que no tengas claro que votarán independencia. Hasta el 25 de septiembre, habla con todas estas personas. Escucha sus dudas, miedos y explica y reparte información que les interese.”

  2. (Lo que yo catalogaría no ya como una falta de respeto a la pluralidad y las diferencias ideológicas de una sociedad, sino como una incitación a violar el derecho al voto secreto).

  3. Ayudar. “Localiza familiares, vecinos, amigos y conocidos que por diferentes motivos tengan problemas para ejercer su derecho al voto, por cuestiones de movilidad, salud, transporte... Contacta con ellos antes del 25 de septiembre y ofrécete para acompañarlos a las urnas.”

  4. (Lo que a mí, que soy mal pensado, me parece una forma sutil de decirle a la gente que vaya a por los yayos al asilo para acarrearlos con la papeleta independentista en la mano).

  5. Animar. “¿Conoces personas favorables a la independencia que puedan despistarse y no votar el 27S? ¡Queremos ganar la libertad y su voto es decisivo! Antes de cenar el 27S, asegúrate de que han votado, si no lo han hecho, anímalos a hacerlo. ¡Todos sumamos!”

¿Cómo es posible que una sociedad tan culta como la catalana no reaccione ante una campaña de estas características rayanas al totalitarismo?

Todos sumamos, claro, mientras seamos favorables a la independencia. Vamos a ver, aclararé una cosa para que mis amigos indepes no se me pongan de morros: Si un colega me llamase a la hora de la cena para recordarme que tengo que ir a votar al PP, al PSOE, a Podemos o a la madre que los parió, ese amigo quedaría automáticamente descartado del círculo de confianza y puesto en cuarentena. De hecho, llamaría a su madre o a su novia para preguntar si lo están medicando, y no volvería a hablar con él de política nunca más.

¿Cómo es posible que una sociedad tan culta como la catalana no reaccione ante una campaña de estas características rayanas al totalitarismo? Una parte de la respuesta está en la falta de reflejos de los partidos de la oposición. Aquí había mucho que hacer en el campo de la seducción, y se ha optado por el silenciamiento. Ya puede cantar el Camerón de la Isla por soleás, que aquí los independentistas están a rumba y de parranda.

Un murciano en la corte del rey Artur
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