David Madí y el negocio del agua 'indepe' en los ayuntamientos catalanes

De los últimos movimientos del empresariado catalán, hay uno que destaca por encima del resto por lo anómalo del mismo: el nombramiento de Madí como presidente de Aigües de Catalunya

Foto: Felipe VI, con el presidente del comité de auditoría de Endesa, Miquel Roca (2i), y el entonces presidente del Consejo Asesor de Endesa en Cataluña, David Madí (2d). (EFE)
Felipe VI, con el presidente del comité de auditoría de Endesa, Miquel Roca (2i), y el entonces presidente del Consejo Asesor de Endesa en Cataluña, David Madí (2d). (EFE)

El empresariado catalán va mutando al mismo ritmo que el 'procés'. Lo hace con cierta normalidad bajo la excusa política de la desinflamación y esa aparente premisa de que en el mundo del dinero cuenta más el pragmatismo que la ideología. Para algunos miembros de la otrora burguesía catalana, la existencia de la república es inversamente proporcional al número de ceros que arrojen sus respectivas cuentas corrientes. Cuestión crematística.

De todos los movimientos que se han producido en este microcosmos empresarial, hay uno que destaca por encima del resto por lo anómalo del mismo: el nombramiento de David Madí como presidente ejecutivo de Aigües de Catalunya.

David Madí (Barcelona, 1971) es el personaje de las mil caras, que diría Manuel Cerdán, o el espía que surgió del agua, en palabras de Xavier Salvador, o el hombre que siempre cae de pie, como titulaba Cristian Segura en ‘El País’. Un empresario independentista ‘pura cepa’ que ha surfeado lucrativamente por entre las olas de la economía española con el viento a favor del Ibex 35. ‘Cosas veredes’. Fue presidente de Endesa en Cataluña con el beneplácito de Borja Prado y consejero asesor de Telefónica por gracia de César Alierta.

Madí, empresario independentista ‘pura cepa’, siempre ha surfeado por entre las olas de la economía española con el viento a favor del Ibex

Si hay que atribuirle algún papel en el drama shakespeariano del 'procés', sin lugar a dudas sería el de un Yago discreto y taimado, cuyos tentáculos llegaban a despachos que estaban prohibidos para otros. Ora representaba a las grandes compañías españolas, ora participaba del sanedrín para la organización del referéndum del 1-O; ora hacía proselitismo de la figura de Artur Mas, ora se pasaba con armas y bagajes a asesorar a Puigdemont.

“¿Cómo es posible que no estén aquí ni Oriol Soler, ni David Madí ni Xavier Vendrell [en referencia al frente empresarial del 'procés']?”, se preguntaban, a las puertas del Supremo, los familiares de los dirigentes catalanes hoy en prisión. “No es que no hayan sido procesados, es que ni siquiera están imputados, cuando hay imágenes que acreditan su participación activa”.

El presidente del Grupo Aguas de Valencia, Eugenio Calabuig, en la exposición 'Hechos de agua'. (EFE)
El presidente del Grupo Aguas de Valencia, Eugenio Calabuig, en la exposición 'Hechos de agua'. (EFE)

Pues bien, lejos de poner tierra de por medio o dar un paso atrás para evitar los focos, Madí ha aceptado de buen grado el ofrecimiento que le ha hecho Eugenio Calabuig, presidente de Aguas de Valencia, para hacerse cargo de su filial Aigües de Catalunya y poner en marcha un plan de expansión de la compañía —ahora con escaso peso en territorio catalán— en el negocio del suministro público y depuración de agua en esta comunidad.

Lo que más ha rechinado de esta operación no es el fichaje en sí, que cada uno se casa como quiere y con quien quiere, sino el empresario que la protagoniza, Eugenio Calabuig, y el momento en el que se produce, a seis meses de las elecciones municipales de mayo.

Calabuig es un personaje cuando menos peculiar y alejado de las prédicas independentistas que encarna Madí. Aunque ahora le hace ojos al Gobierno del socialista Ximo Puig, si hubiera que buscar un partido de su gusto, ese sería el Partido Popular. Pero no un PP cualquiera, sino el más sospechoso de todos, el valenciano de los tiempos de Bancaja y Banco Valencia.

Como muestra de ello está el caso Costa Bellver, donde la Fiscalía Anticorrupción reclama apertura de juicio oral y penas de cuatro años de cárcel y cinco de inhabilitación para Eugenio Calabuig, así como para sus otros hermanos, Enrique, Pedro, Celia y Mercedes, como cooperadores necesarios en la presunta venta fraudulenta de Costa Bellver, una inmobiliaria propiedad de esta familia castellonense, a Banco Valencia.

También está procesado por el caso Grand Coral, donde se le acusa del saqueo de esta caja valenciana a través de operaciones inmobiliarias en México. Irá a juicio oral por cooperación necesaria de un delito de blanqueo de capitales, apropiación indebida y administración desleal. La Fiscalía le reclama tres años de prisión y multa de 88 millones de euros.

Madí quiere aprovechar sus contactos tanto en PDeCAT como en ERC, sin olvidar a la CUP, para sacar partido en las municipales de mayo

El tándem Calabuig-Madí resulta extraño y un tanto sospechoso. No lo es tanto, sin embargo, la fecha elegida para tan singular ‘liaison’. Madí quiere aprovechar sus contactos tanto en PDeCAT como en ERC, sin olvidarse de la CUP, para sacar partido de los cambios en las municipales de mayo y levantar un ‘servicio de agua patriótico’. Lo haría arrebatándoselo a los ‘españolistas’ de Acciona y FCC, y a los traidores de Agbar, de control francés.

No parece baladí que uno de los primeros fichajes de Madí haya sido precisamente el de Marc Pifarré como hombre de confianza y consejero delegado de Aigües. Pifarré ha ocupado hasta fechas recientes el cargo de secretario general de la Associació Catalana de Municipis (ACM), organización que agrupa a localidades catalanas y alcaldes de corte independentista, los mismos que se arremolinaban con sus varas de mando en las escalinatas del Parlament aquel imborrable 27 de octubre de 2017.

El contrato del agua de Sant Cugat del Vallès, con Carmela Fortuny (PDeCAT) de alcaldesa, está en el foco de los operadores

Madí y Pifarré han empezado a tirar la caña en el caladero secesionista a ver qué pescan con su avalada agenda de autoridades y personalidades. En el mapa de los servicios públicos, Sant Cugat del Vallès abrirá la veda. Uno de los primeros concursos en caducar y salir a subasta, en verano de este año, será el de esta localidad barcelonesa, ahora en manos de Sorea (Grupo Agbar).

La alcaldesa de Sant Cugat del Vallès es Carmela Fortuny (PDeCAT) desde junio del año pasado, después de que Mercè Conesa dejara su cargo para ocupar la presidencia del puerto de Barcelona en lugar de otro clásico, Sixte Cambra. Todos ellos, viejos conocidos de David Madí.

Mientras, a Calabuig y su Aguas de Valencia, que ahora apenas opera en un puñado de pequeñas localidades de Tarragona, no parecen importarles el cariz nacionalista de la operación de expansión de Madí. Lo tiene claro: “Barcelona ès bona si la bossa sona”.

Caza Mayor
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