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Yolanda Díaz vs. Íñigo Errejón, o el riesgo de la 'pesadilla' Podemos
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Estefania Molina

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Yolanda Díaz vs. Íñigo Errejón, o el riesgo de la 'pesadilla' Podemos

El tema es que el líder de Más País corre riesgo de perder su autonomía, su altavoz influyente, para lidiar de nuevo con la pesadilla en que se le volvió Podemos en el pasado

Foto: La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. (EFE)
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. (EFE)
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El quizás recelo de Íñigo Errejón sobre el 'frente amplio' de Yolanda Díaz yace sobre una llamativa paradoja, y es que ambos comparten el intento de reflotar un espacio de izquierda alternativa, como consecuencia de la decrepitud que el liderazgo de Pablo Iglesias infligió en el Podemos original. Esto es, arruinando su éxito transversal de 2015, imponiendo su estilo cesarista hasta quedar escorado. Sin embargo, la distancia entre ambos no sería hoy de espacios electorales, dado que apelan a nichos distintos. El tema es que Errejón corre el riesgo de perder su autonomía, su altavoz influyente, para lidiar de nuevo con la pesadilla en que se le volvió Podemos en el pasado.

Eso es así porque el hoy líder de Más País ya asistió una vez a la frustración de formar parte de un proyecto con un líder carismático con el que no compartía la estrategia. Ocurrió en 2016, cuando las tesis errejonistas apostaban por echar a Rajoy y moderarse en la forma para ensanchar su base. Pero Iglesias hizo todo lo contrario: abrazó la vía dura e intransigente frente al PSOE, para acabar convirtiendo a su partido en una suerte de nueva Izquierda Unida.

Foto: La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (d), responde a una de las preguntas de los diputados en presencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

Sin embargo, Díaz no es Iglesias, ya que ella se caracteriza por su voluntad de llegar a acuerdos. Hasta la fecha, demuestra más potencial de coser un partido que el exlíder morado dejó roto, con una mayoría de confluencias dándole la espalda por su 'manu militari'. A saber, En Marea, Equo, Compromís, o Adelante Andalucía huyeron del Podemos original. Si bien, la vicepresidenta segunda busca apelar ya a todas esas facciones, sumando también a la fiel En Comú de Ada Colau, para lanzar una apuesta de corte federalista y de izquierdas.

En ese brujuleo, hasta la propia exalcaldesa Manuela Carmena se ha pronunciado a favor del frente amplio de Díaz. Esto es, avanzándose a la decisión del errejonismo, que huye de pronunciarse aún sobre la posible entente. Cabe recordar que Carmena es una de las máximas exponentes de esa izquierda que ocupa el espacio de Más Madrid. Esta logró algunos de sus éxitos haciendo un tándem con Errejón para el ayuntamiento y la Comunidad.

Así pues, la apuesta de Díaz bien podría ser secundada hasta por el propio político madrileño. De hecho, una intuición muy parecida tuvo este con la creación de Más País. La idea de un partido a medio camino entre el escoramiento de UP y la base más institucional del PSOE. Esa izquierda de orden, que aportara certezas, pero con pátina subversiva. Sin embargo, el exlíder morado no logró capitalizar el nicho de la repetición electoral de 2019, tras el desacuerdo de Iglesias y Pedro Sánchez para formar gobierno. Obtuvo solo tres diputados, uno de ellos de Compromís —otra confluencia que ahora podría ambicionar Díaz—.

Foto: La exalcaldesa de Madrid Manuela Carmena. (EFE)

A la sazón, las tesis más plausibles sobre por qué Errejón no da un sí definitivo a la entente se resumirían en tres: la diferencia programática con Díaz; el precio de su apoyo, y el pánico a la misma escena metafórica que ya vivió en 2016, cuando fue derrotado en la tercera asamblea de Podemos. A saber, cuando el errejonismo perdió la afrenta contra Iglesias, en su apuesta por lograr mayor control de la estrategia del partido que cofundó.

Primero, Errejón busca consolidar un nicho verde, socialdemócrata en lo económico, pero con tics liberales en lo moral, y de corte republicano. La idea es reproducir el éxito que muchos partidos verdes tienen en varias partes de Europa —con los que el líder busca tejer alianzas— denunciando la relación entre economía, salud y desigualdades. Basta observar ciertas propuestas introducidas en el Congreso recientemente: Ley del cannabis, salud mental… Ello ha marcado la agenda en estos meses, y lo seguirá haciendo (precio de la luz, transición ecológica…).

Sin embargo, eso no le impediría 'a priori' conjugarse con Díaz. En este tiempo, Podemos y Más País han coincidido en la presentación de varias de esas iniciativas parlamentarias. Es más, a menudo se han acusado mutuamente de copiarse. Pasa que ya existe un nicho verde dentro del propio UP. Está encarnado por el diputado Juan López de Uralde, que a través del partido 'Alianza Verde' representa esos valores dentro del espacio podemista.

placeholder El diputado de Más País Íñigo Errejón. (EFE)
El diputado de Más País Íñigo Errejón. (EFE)

En segundo lugar, se podría inferir una estrategia negociadora. A Errejón le interesaría arrastrar los pies para elevar el precio de integrarse en la candidatura de Díaz. La interesada en construir la plataforma amplia es ella, y si quiere incorporar al dirigente de MP, debería ser a costa de ofrecerle cotas de poder dentro de su proyecto. Entre otras cosas, por la habilidad errejonista para colocar temas en agenda, pese a su limitada representación electoral.

Incluso en ese caso, a Errejón le convendría más sumergirse bajo el paraguas de Díaz. El éxito de esta se prevé mayor, dado que un partido verde en España no tiene el arraigo histórico que en otros lugares. Asimismo, la base de Más País reside en Madrid, lo que lo convierte en una suerte de confluencia regional. En cambio, la vicepresidenta Segunda va a por todas, cuando se niega a conformarse con ser la izquierda del PSOE, como quiere Pedro Sánchez. Como expliqué, el presidente necesita resucitar a Podemos para seguir gobernando, aunque sin que este le haga sombra.

A Íñigo Errejón le interesaría arrastrar los pies para elevar el precio de integrarse en la candidatura de Yolanda Díaz

Todo ello lleva al tercer y más probable argumento sobre por qué Errejón recela de Díaz. A saber, una lucha de poderes, o de egos. Pasa que cualquier apuesta electoral en nuestro país acaba necesitando de una concreción material, incluso, sobre la base de un 'frente amplio'. Dicho en plata: que los partidos se aposentan sobre la jerarquía de un poder orgánico, de un reparto de responsabilidades y papeles. El ejemplo más cercano es cómo el grupo carmenista se fue resquebrajando en el ayuntamiento, dando lugar a múltiples facciones, pese a haber partido de una lista amplia en sus inicios.

A la postre, ello supondría para Errejón supeditarse a la estrategia electoral de Díaz. Por mucha autonomía que lograra, aún debería lidiar con un problema mayor: la convivencia con Unidas Podemos. Y ese, se antoja ya como el plato más amargo del 'frente amplio'. Esto es, el haber dado tantas vueltas, fundando un partido propio, primero autonómico y luego estatal, marcando perfil reconocible… para acabar lidiando con Ione Belarra, Irene Montero, o Alberto Garzón. El mismo Podemos de antes, ahora convertido en Podemos post-Iglesias, del que Errejón no salió bien parado, precisamente. Errejón, y el riesgo de la 'pesadilla' Podemos.

El quizás recelo de Íñigo Errejón sobre el 'frente amplio' de Yolanda Díaz yace sobre una llamativa paradoja, y es que ambos comparten el intento de reflotar un espacio de izquierda alternativa, como consecuencia de la decrepitud que el liderazgo de Pablo Iglesias infligió en el Podemos original. Esto es, arruinando su éxito transversal de 2015, imponiendo su estilo cesarista hasta quedar escorado. Sin embargo, la distancia entre ambos no sería hoy de espacios electorales, dado que apelan a nichos distintos. El tema es que Errejón corre el riesgo de perder su autonomía, su altavoz influyente, para lidiar de nuevo con la pesadilla en que se le volvió Podemos en el pasado.

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