Y, de repente, un discurso de verdad

Hace falta haber vivido mucho y haber leído muchísimo para llegar a escribir lo que se dice en este enorme discurso de dos minutos

Foto: El exprimer ministro del Reino Unido, Gordon Brown (i), pronuncia un discurso durante el evento 'Remain In' celebrado en Leicester. (EFE)
El exprimer ministro del Reino Unido, Gordon Brown (i), pronuncia un discurso durante el evento 'Remain In' celebrado en Leicester. (EFE)

El futuro de España pasa por las urnas de la semana que viene, por las de aquí y por las del Reino Unido. Una salida británica de la UE tendría repercusiones económicas inmediatas y comprometería seriamente el futuro del proyecto europeo. Nos dañaría. Según las encuestas, el escenario más probable suena a marca comercial: Brexit. ¿Hay margen para la sorpresa?

Es difícil. Hay corrientes muy profundas en la conciencia colectiva de las islas, llevan siglos diciendo 'the continent' cada vez que miran hacia aquí. Y el continente ahora se concentra en Bruselas y Berlín, los culpables del malestar en una sociedad que siempre estuvo muy marcada por la desigualdad. Una sociedad admirable en muchas cosas.

Y además está la abismal distancia entre las campañas desplegadas por los partidarios del abandono y los partidarios de la permanencia. El mensaje que abanderan los nacionalistas populistas del UKIP está calando entre los mayores -que son los que más votan- porque trenza eficazmente el chovinismo y la xenofobia, dos venenos para la convivencia.

Mientras tanto, los conservadores no dan una, porque van divididos, y los laboristas no terminan de entrar en campaña, porque su líder -Jeremy Corbyn- está pensando más en las bases de su partido que en el destino del país.

Un tipo ha entrado en el escenario. Es la pesadilla de cualquier asesor de imagen. Su nombre es Gordon Brown, el antimaniquí, el antigalán, el antihéroe

Sin embargo, ha ocurrido algo. Un tipo ha entrado en el escenario, fíjense en él. Es la pesadilla de cualquier asesor de imagen, lo más contrario que cualquiera pueda imaginarse al postureo.

Su nombre es Gordon Brown, el antimaniquí, el antigalán, el antihéroe. Y no es la primera vez que este artificiero viene a desactivar una bomba política en los últimos segundos de la cuenta atrás.

Lo hizo cuando el referéndum de Escocia, aquello pintaba mal. Rodeado de unos cuantos militantes, sin papel y sin 'teleprompter', hizo una intervención que puso patas arriba la campaña. Sin ninguna duda, levantó un antes y un después. Removió las entrañas y las neuronas, movió el voto hacia la unión.

En esta ocasión, el reto es todavía más difícil, pero su mensaje todavía mejor. Un vídeo rodado en las ruinas de una catedral bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial, una imagen completamente depurada, absolutamente sobria. Y un único protagonista: el discurso.

No es la primera vez que viene a desactivar una bomba política. Lo hizo cuando el referéndum de Escocia. En esta ocasión, el reto es aún más difícil

La potencia de un discurso que en lugar de buscar el aplauso fácil se esfuerza para convencer, apasionadamente, que es como se vence en democracia.

La fuerza de la palabra sostenida sobre la biografía y sobre la bibliografía. Porque hace falta haber vivido mucho y haber leído muchísimo para llegar a escribir lo que se dice en este enorme discurso de dos minutos.

Se piense como se piense, no hay quien pueda negar que las sociedades que cuentan con algún 'hombre de Estado' están mejor equipadas que las demás, lo están para afrontar las dificultades y también para generar acuerdos.

Así parece pensarlo David Cameron. El líder de los conservadores no ha sido solo el mayor rival de Brown, también es quien le ha pedido ayuda porque el referéndum se le va como agua entre las manos.

Veremos si Brown nos libera del marrón, si consigue repetir el milagro y cambia el curso de otro referéndum. No es lo más probable. De momento y desde aquí, todo lo que podemos hacer es disfrutar de este vídeo que será viral porque es un discurso de verdad.

(Si alguien quiere leerlo, va una traducción rápida después. Por puro placer).

Y, de repente, un discurso de verdad

"Estoy en la catedral de Coventry, bombardeada y destruida por aviones nazis hace 75 años. Y ahora afectuosa y minuciosamente mantenida como un monumento a las guerras, y lo que hemos dejado atrás, un santuario a la paz.

Pensemos que durante 1.000 años o más, las naciones de Europa han estado en guerra las unas contra las otras, matando y mutilándose las unas a las otras.

En cada siglo, salvo en este, las naciones de Europa compitieron por la supremacía.

En cada generación, salvo en las actuales, nuestros pueblos murieron. Y ahora una Europa en paz.

Una Europa donde las decisiones se toman a través del diálogo, las discusiones y los debates. Una Europa donde la única batalla es la batalla de las ideas. Una Europa donde luchamos con argumentos, no armamentos. Una Europa en paz gracias a lo que el Reino Unido hizo para establecer la libertad por todo el continente.

Y es el pueblo británico quien dio a Europa la mayor declaración de derechos humanos, basada en los valores británicos, promovida por la experiencia británica. Y ahora ningún país puede formar parte de la Unión Europea si no suscribe estos valores".

Somos el pueblo británico que se mantuvo solidario con los pueblos de Europa del este cuando los tanques soviéticos los invadieron y dijimos que ellos también podían entrar en la Unión Europea, si ellos también suscribían a la democracia, los derechos humanos y el estado de derecho.

La Europa que estamos creando no es solo un mercado, es una comunidad, donde cada trabajador tiene derechos, paga de vacaciones, un máximo de horas trabajadas a la semana, para que los buenos empresarios no sean debilitados por los malos y los malos por los peores en una carrera hacia el fondo.

No tendríamos que ser solo miembros de la UE, tendríamos que estar liderando la UE. Pronto seremos la economía más fuerte de Europa. Las naciones más pequeñas buscan nuestro liderazgo y ¿qué mensaje enviaríamos al mundo, si nosotros, el pueblo británico, el pueblo más internacional de todos, no alejáramos de nuestros vecinos más cercanos? Tenemos que liderar en Europa, no dejarla.

 

Crónicas desde el frente viral

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