Bildu. El PSOE se desalma y se desarma

Es trágicamente más sencillo. Es la extracción de una porción del alma socialista a cambio de un negocio personal y de un riesgo para la España del mañana

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

Lo que estamos viendo en el PSOE no es una tensión entre dos modelos de relación política con un partido político más. No es un enfrentamiento ideológico entre mayores y jóvenes. Y no es en modo alguno un debate sobre el pasado. Es trágicamente más sencillo. Es la extracción de una porción del alma socialista a cambio de un negocio personal y de un riesgo para la España del mañana.

Y la mejor manera de empezar a demostrarlo está en contrastar lo que dijo Rubalcaba cuando la democracia venció a ETA con lo que acaba de decir Sánchez en su carta a los militantes socialistas.

Otoño de 2011. Rubalcaba. "La unidad de todos los demócratas es la clave de esta victoria y debe ser la clave para los tiempos que vienen. Pueden tener la certeza de que los socialistas —y yo personalmente— seguiremos trabajando sin descanso por esa unidad" […]

Las víctimas son los depositarios fundamentales de la memoria de estos años y también los garantes de que nadie vaya en el futuro a reescribir la historia

"Y siempre debemos tener presente a las víctimas de tantos años de violencia terrorista. Las víctimas son los depositarios fundamentales de la memoria de estos años y también los garantes de que nadie vaya en el futuro a reescribir la historia, a ofrecer un relato de lo que en realidad ha sido".

Otoño de 2020. Cruzando el umbral de los presupuestos, Bildu entra en "la nueva dirección del Estado", cierto revuelo interno. Sánchez: "Los nuevos presupuestos ocupan poco espacio en el debate público. Y, en cambio, la atención se desvía hacia asuntos del pasado, como la lucha antiterrorista, que nada tiene que ver con los problemas de España y los españoles". Sigan circulando.

La distancia entre las palabras de uno y de otro sirve para reflejar la diferencia de tallas políticas y morales, y vale para comprender la gravedad de lo que está ocurriendo. Vayamos por partes.

¿Por qué "la unidad de los demócratas debe ser la clave para los tiempos que vienen"?

¿Por qué "la unidad de los demócratas debe ser la clave para los tiempos que vienen"? Rubalcaba supo ver, con más precisión que los demás, que la derrota policial de ETA no conllevaba el final del problema sino su transformación. Después vendría la batalla política. Y para esa lucha, más compleja en términos conceptuales, resultaba y resulta imprescindible mantener fijo el tablero del enfrentamiento en el campo de lo moral. Para eso hace falta la unidad de los demócratas, para no legitimar la inmoralidad.

Ante el resto de partidos, el ámbito del desacuerdo es principalmente político, incluso cuando pretenden saltarse la ley como ocurre con ERC. La diferencia está en que Junqueras no ha pegado un tiro a nadie. Por eso frente a BILDU el territorio es previo. Es esencialmente moral porque su propio surgimiento se explica por razones operativas y tácticas, no morales.

La portavoz de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, y el diputado Oskar Matute. (EFE)
La portavoz de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, y el diputado Oskar Matute. (EFE)

BILDU no es el resultado de un recorrido como el que hizo en su día Mario Onaindia, que pasó de ser un activista terrorista a ser un activista antiterrorista. Es el resultado político de la impotencia militar y de una operación de cálculo electoral según la cual dejar de matar resultaba más rentable que seguir matando. No hay más.

La función de Otegui no va más allá de ejecutar la decisión política de una banda de asesinos: administrar la memoria del terrorismo y rebautizar la marca de HB para mantener la lucha por otros medios.

Eso es lo que ha roto Sánchez al legitimar BILDU, al darles nada menos que el sello de calidad socialista

¿Por qué es importante que las víctimas sean "los garantes de que nadie vaya en el futuro a reescribir la historia, a ofrecer un relato de lo que en realidad ha sido"? Porque la memoria es el antídoto frente al veneno que supone legitimar políticamente la inmoralidad. Porque sin un doble proceso, primero de borrado masivo de la memoria y después de reescritura histórica manipulada, las puertas del poder democrático permanecerían inevitablemente cerradas para los herederos del terrorismo. Eso es lo que ha roto Sánchez al legitimar BILDU, al darles nada menos que el sello de calidad socialista.

Pasemos al actual Secretario General del PSOE que, por cierto, ha conseguido relegar a Largo Caballero al segundo puesto de los líderes socialistas más irresponsables que ha sufrido España. Si hablar del terrorismo fuese hablar del pasado como sostiene... ¿Por qué Bildu pierde el tiempo donde gobierna empapelando las calles con las imágenes del terrorismo? ¿Por el pasado o por el futuro?

No. No es por el pasado. El papel de Bildu es un asunto nuclear para el futuro de toda nuestra sociedad. La decisión que ha tomado Sánchez de blanquear a los herederos del terrorismo, a cambio de cinco votos en el congreso, puede ser un buen negocio para él de cara a esta década, pero no va a ser inocua para el porvenir de nuestra sociedad.

El coordinador general de Bildu, Arnaldo Otegi. (EFE)
El coordinador general de Bildu, Arnaldo Otegi. (EFE)

El PSOE está colaborando para convertir a Bildu en el partido hegemónico de Euskadi y eso tendrá consecuencias. Lo veremos si el partido de Otegi obtiene un puesto más que el PNV en el parlamento vasco. Allí el nacionalismo no está como en Cataluña, por debajo de la mitad. Están en el 70% de respaldo electoral. Entonces, será entonces, cuando comprobaremos que desalmarse hoy te desarma para mañana. Y ya no habrá remedio.

El debate socialista sobre la relación de Bildu y las consecuencias que tendrá integrarlos en la dirección del estado no es un debate entre jóvenes y mayores. Podría quedarme en lo obvio, en apuntar que el disgusto en las bases es transversal. Pero la verdad es todavía más básica. No hay ningún debate de verdad. Hay cuatro tuits, alguna expresión melodramática y poco más. Hay más miedo que palabras.

Lo valiente no es poner un tuit. No es lo responsable. Y no va a cambiar nada. La política de alianzas con otras fuerzas políticas es competencia del comité federal. Basta con pedir que se convoque o con moverse para auto convocarlo. Y si se pierde, pues se pierde. Mejor perder una votación que quedarse sin voz y sin razón mientras te están arrancando el alma.

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