Extremadura y Aragón son dos territorios con historias electorales muy distintas. La primera región ha visto infinidad de mayorías absolutas porque fue bastión socialista, en la segunda ha sido mayor la alternancia y nadie ha tenido nunca más de la mitad de los escaños. Sin embargo, uno puede perder la cuenta al sumar parecidos entre los procesos electorales que este 2026 ha traído a los dos lugares.
Uno de los más llamativos, se localiza en la valoración que reciben los candidatos de los tres principales partidos. Pero, antes de demostrarlo, reflejaremos las tres categorías de liderazgos que fija la opinión pública de los aragoneses.
La imagen anterior retrata a Azcón -PP- como un líder generacionalmente transversal que aprueba en todos los tramos, a Alegría -PSOE- como referencia de un partido envejecido que apenas roza el aprobado en los mayores de 75 años y a Nolasco -Vox- como el cartel compartido con Abascal de un partido mucho más atractivo para los jóvenes que para los mayores.
Hemos visto un álbum de candidatos parecido a este hace muy poco tiempo. Vayamos, por lo tanto, uno a uno. La fotografía demoscópica del candidato de Vox es igual de borrosa que en Extremadura, los dos son pocos conocidos porque así lo quiere la dirección nacional. El aragonés llega con mejores cifras en conocimiento, eso es cierto. Pero lo importante es que ambos funcionan igual en el conjunto del electorado.
A continuación, fijémonos en los líderes del Partido Popular. La nota que los extremeños otorgaban a Guardiola encaja casi sin fricción con la que los aragoneses entregan a Azcón. Ella y él son políticamente distintos, eso salta a la vista. Ahora bien, sociológicamente, mantienen distancias de muy pocas décimas que entran en la categoría de lo marginal.
Mucho se escribió durante la campaña extremeña sobre el coste electoral que tuvo para el PSOE la designación de Gallardo como candidato. Y menos se está hablando de la decisión tomada por Sánchez de mandar a Alegría a la competición aragonesa cuando los números entre ambos candidatos socialistas son demasiado parecidos. Basta con superponer, en el mismo gráfico, sus valoraciones. No puede decirse que la de ella resulte significativamente mejor.
Antes de continuar, como está sobradamente probado que el CIS tiende a escorarse hacia la izquierda, compartiremos un dato de contraste respecto a los tres líderes aragoneses que hoy tratamos. Las cifras de los sondeos elaborados por Sigma2 y por el CIS son parejas para Nolasco, pero disímiles en Azcón y Alegría. Quizá no esté de más tenerlo en cuenta.
En cualquier caso, más allá de respetar el necesario principio de prudencia, lo suyo es comparar las encuestas que llevan el mismo sello. Tiene especial sentido porque las perspectivas para los socialistas son de fuerte bajada respecto a la votación autonómica anterior. Sin embargo, la simpatía electoral de los aragoneses hacia el PSOE no se ha desplomado. Antes de las urnas de 2023 estaba en el 13,1% y ahora mismo se ubica en el 12,4%, nada demasiado crítico.
¿Qué ha cambiado? Desgraciadamente, ya no está Lambán. El político aragonés mejor valorado falleció y Sánchez optó por desactivar la autonomía política de la organización en Aragón enviando a su Ministra y portavoz. La comparación entre el tirón del líder anterior de los socialistas y la actual no admite discusión.
En mi opinión, la verdadera cuestión de fondo no está en si Alegría es mejor o peor candidata. Da igual, lleva la marca del sanchismo y todo el que vaya en su nombre recibirá la misma respuesta. Si Sánchez hubiese podido mandar a Aragón un híbrido de Obama y Kennedy, estaríamos en las mismas cifras. La valoración sería clavada, igual de deprimente para el PSOE.
Extremadura y Aragón son dos territorios con historias electorales muy distintas. La primera región ha visto infinidad de mayorías absolutas porque fue bastión socialista, en la segunda ha sido mayor la alternancia y nadie ha tenido nunca más de la mitad de los escaños. Sin embargo, uno puede perder la cuenta al sumar parecidos entre los procesos electorales que este 2026 ha traído a los dos lugares.