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Barómetro del CIS: estocada a Iglesias y aviso a Sánchez
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Isidoro Tapia

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Barómetro del CIS: estocada a Iglesias y aviso a Sánchez

En el CIS de julio​, Iglesias era mejor valorado entre sus fieles de lo que cualquier otro líder nacional lo era entre los suyos. Apenas tres meses después, la situación se ha invertido por completo

Foto: Los líderes de Podemos, Pablo Iglesias (i), y del PSOE, Pedro Sánchez, se saludan durante una reunión. (EFE)
Los líderes de Podemos, Pablo Iglesias (i), y del PSOE, Pedro Sánchez, se saludan durante una reunión. (EFE)

El barómetro del CIS ha tomado la temperatura al escenario político español en el fragor de la crisis catalana: hay un claro ganador (Ciudadanos) y un claro perdedor (Podemos). Al mismo tiempo, entre los partidos tradicionales, Rajoy le gana la partida a los puntos a Pedro Sánchez.

Siempre hay varios ángulos desde los que mirar el CIS: la foto fija (el presente), las variaciones respecto al anterior sondeo (el pasado) y, finalmente, las pistas que ofrece sobre la evolución política durante los próximos meses (el futuro).

La foto fija del CIS de octubre, cuyo trabajo de campo tuvo lugar entre el 2 y el 11 de octubre (justo después del pseudo-referéndum del 1-O y antes de la aplicación del art. 155), ofrece el siguiente resultado: PP 28%, PSOE 24,2%, Podemos 18,5% y Ciudadanos 17,5%. Traducidos a escaños, según mis propios cálculos, PP (115) y Ciudadanos (58) estarían rozando la mayoría absoluta, que se alejaría para el bloque formado por PSOE y Podemos.

Foto: Gráficos del CIS

Si lo comparamos con el anterior barómetro, correspondiente al mes de julio, Ciudadanos gana casi tres puntos, Podemos pierde 1,8 puntos y tanto PP como PSOE pierden algo menos de un punto. Es probable que las transferencias de voto estén siendo triangulares: que Podemos esté perdiendo apoyo a favor del PSOE, mientras el PSOE pierde todo lo que gana y un poco más hacia Ciudadanos, que también estaría captando voto (aunque en menor medida) del PP.

Un tercer ángulo, como decíamos, es leer el CIS mirando hacia el futuro. Obviamente, este es el terreno más resbaladizo, porque el devenir político no está escrito en ningún sitio (desde luego, no en el CIS) y depende de muchos otros factores. Pero el CIS deja algunos indicios sobre cómo podrían evolucionar las preferencias de los votantes en el futuro más próximo.

Como Cataluña ha monopolizado la actualidad política durante los últimos meses, es alrededor del monotema catalán sobre el que se abren las principales preguntas: ¿ha ensanchado su apoyo el PSOE entre los votantes más centristas gracias a su apoyo al Gobierno? ¿Se ha escorado Ciudadanos a la derecha por su posición en la crisis catalana? ¿Cómo de grave es el agujero que ha provocado Cataluña en Podemos? Y finalmente, ¿ha reforzado o deteriorado la gestión de la crisis a Rajoy?

Foto: Concentración en apoyo a los miembros del ex Govern encarcelados, el pasado 2 de noviembre frente al Parlament de Catalunya. (EFE)

Empecemos por los ganadores, Ciudadanos y PP. Rivera y Rajoy son los únicos lideres cuya valoración sube comparada con el barómetro de julio. En el caso de Rivera, consigue mejorar su valoración entre los votantes del PP (entre los que pasa de una nota de 5,14 a 5,72) y de su propio partido (de 6,22 a 6,73). Lo más destacado es que su valoración también se incrementa, aunque solo ligeramente, entre los votantes del PSOE (de 3,35 a 3,4). Rivera ha conseguido la cuadratura del círculo: con su discurso beligerante contra el proceso soberanista, ha atraído a votantes tanto socialistas como populares. El único lunar es que, al hacerlo, ha aumentado su rechazo en Cataluña. Por ejemplo, entre los votantes de la marca catalana de Podemos, su valoración se ha desplomado, pasando del 2,07 a 1,03. Es por este motivo por lo que, hace unas semanas, recomendábamos en esta columna a Albert Rivera rebajar su perfil en las próximas elecciones autonómicas catalanas del 21-D, para dar más protagonismo a Inés Arrimadas y a las figuras más 'business-friendly' de Ciudadanos (como Luis Garicano).

Rajoy, como decíamos, también mejora su valoración. Lo más destacado es que este incremento proviene no tanto de los votantes del PP como del PSOE (que han mejorado su valoración del presidente de 1,49 a 1,94) y de Ciudadanos (de 3,32 a 3,71). La valoración de Rajoy incluso crece entre los votantes de Podemos, aunque solo ligeramente.

No debería sorprender que, en una situación de crisis, la imagen del presidente del Gobierno se refuerce. Lo que sí resulta llamativo es que lo haga incluso antes de que el Gobierno hiciese su demostración de fuerza (el trabajo de campo del CIS se cerró 10 días antes de la aprobación del art. 155 por parte del Gobierno) y de la jugada más audaz de Rajoy (la convocatoria inmediata de elecciones autonómicas) que, en general, fue bien recibida.

Uno de los hechos más destacados del CIS es que Pablo Iglesias (con una nota de 2,67) ha pasado a ser el líder peor valorado, adelantando en tan dudoso honor al presidente Rajoy (cuya nota media es de 3,.02). La caída de Iglesias, hace apenas dos años uno de los líderes más valorados del panorama político español, es vertiginosa. Lo más preocupante, tal vez, es que el mayor castigo lo recibe entre sus propios votantes (entre quienes su apoyo pasa del 6,56 al 5,75). En el CIS de julio, Iglesias era mejor valorado entre sus fieles de lo que cualquier otro líder nacional (Rajoy, Sánchez o Rivera) lo era entre los suyos. Apenas tres meses después, la situación se ha invertido por completo, e Iglesias es el líder peor valorado por su propia parroquia. Se puede decir que Iglesias también ha logrado cuadrar el círculo: su política en Cataluña no solo ha derrumbado su imagen a nivel nacional, sino también en Cataluña. Entre los votantes catalanes de Podemos, su valoración ha pasado de 6,86 a 6,17.

La calculada ambigüedad de Podemos en la crisis catalana (que ha rozado el malabarismo político en las manos de Colau) le está pasando una factura considerable en términos electorales. Es cierto que, debido a la aritmética parlamentaria, Podemos puede convertirse en clave para la formación de un Gobierno en Cataluña a partir del próximo 21 de diciembre. Pero también conviene recordar que, debido a las características de nuestro sistema electoral, si Ciudadanos culminase el sorpaso a Podemos en el resto de España, la pérdida en número de diputados entre los morados podría contarse por decenas. Lo ocurrido con Podemos en el CIS de octubre puede catalogarse como una estocada: si es mortal, solo lo sabremos durante los próximos meses.

Lo ocurrido con Podemos en el CIS de octubre puede catalogarse como una estocada: si es mortal, solo lo sabremos durante los próximos meses

Y, finalmente, el CIS deja un sabor bastante agrio para Pedro Sánchez. No solo por su caída en estimación de voto (de siete décimas), sino también porque su valoración como líder también cae (del 3,73 al 3,61): aunque sube, ligeramente, entre los votantes del PP y los de Ciudadanos, este incremento no es suficiente para compensar su caída entre los votantes de Podemos. En mi opinión, no es un efecto de su apoyo al Gobierno durante la crisis en Cataluña (de hecho, como ya hemos visto, los votantes de Podemos son bastante críticos con el comportamiento de sus propios líderes).

El principal problema de Sánchez es que las siglas del PSOE siguen despertando un rechazo muy alto entre los votantes de Podemos. El 'conundrum' político de Sánchez es casi imposible de resolver: durante las primarias socialistas, despertó simpatía entre los votantes de Podemos porque era un candidato 'antiestablishment'. Pero al convertirse en el candidato del PSOE, los votantes morados lo han abandonado rápidamente. De hecho, su valoración entre los mismos (3,49) ya es menor a la que recibía antes de su caída como secretario general socialista en su primera etapa (3,77, en julio de 2016). La principal diferencia es que los puentes que rompió con los votantes más centristas durante su travesía del desierto parecen difíciles de reconstruir.

Foto: El Parlament de Cataluña. (EFE)

Las elecciones del próximo 21-D en Cataluña marcarán (o finiquitarán) el resto de la legislatura. De momento, Rivera y Rajoy se consolidan al mismo ritmo que Iglesias y Sánchez desperdician su capital político. La principal incógnita, en mi opinión, es si Podemos entra en una espiral autodestructiva (en cuyo caso habría que estar atentos a cómo se redistribuyen los votantes morados, lo que puede dar oxígeno a Sánchez) o consigue frenar su sangría y mantenerse en el entorno del 20% de apoyo. Si por algo ha destacado Podemos (y en particular Iglesias) es por su facilidad para dar golpes de volante y sacarse conejos de la chistera. Apuesto a que no tardaremos mucho en recibir alguna sorpresa.

El barómetro del CIS ha tomado la temperatura al escenario político español en el fragor de la crisis catalana: hay un claro ganador (Ciudadanos) y un claro perdedor (Podemos). Al mismo tiempo, entre los partidos tradicionales, Rajoy le gana la partida a los puntos a Pedro Sánchez.

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