Día 72. Los enigmáticos planes de Fernando Simón para después del coronavirus

Vuelven las terrazas. Es el fin de una era... hasta nueva orden. El futuro ya está aquí

Foto: La escala cromática estilística de Fernando Simón. (EFE)
La escala cromática estilística de Fernando Simón. (EFE)
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Hola amigos. Yo soy Emilio Aragón, y usted no lo es.

Bienvenidos a los diarios de la pandemia.

Madrid pasa mañana a la fase uno. Vuelven las terrazas. Hasta aquí hemos llegado... de momento. Este Diario de la pandemia empezó un 14 de marzo (horas antes de la declaración del estado de alarma) con una advertencia: la saturación informativa iba a acabar volviéndonos locos a todos. Diez semanas después, la situación es la siguiente: la curva de afectados por el covid-19 no deja de bajar, pero la curva del ruido no deja de subir.


Por un lado, los volantazos clínicos bizarros siguen al alza: 1) Donald Trump ha decidido tomar un medicamento que no está claro si mata al virus o mata al hombre. 2) Cuando parecía que había consenso sobre la necesidad de usar guantes, un epidemiólogo dice en un periódico que es más fácil contagiarse con guantes que sin ellos. No digo ni que tenga razón ni que deje de tenerla, solo digo que esto es peor que jugar a la gallinita ciega. Uno ya no sabe qué hacer: un día nos dicen que hay que salir de casa vestido de Chernóbil, y al siguiente, que es mejor salir desnudo e hincharse a pastillas del Doctor Trump.

Por si todo esto no fuera suficiente, hay novedades: un ruido político ensordecedor, pura lucha de bloques, con dos posibilidades. 1) Ataques desgarrados al gobierno. 2) Cierre de filas con las autoridades. Parece un fin del mundo histriónico, pero tiene algo de escenificación y retroalimentación. O la fina línea que separa derribar al gobierno de cohesionarlo.

Pero dejemos los asuntos mundanos y vayamos a los asuntos guasones. Este dietario pandémico pasa hoy de diario a semanal/dominical. Para airear un poco las neuronas. Han sido 72 artículos seguidos. 10 semanas/temporadas con varios personajes recurrentes. Cuando uno acaba una serie de televisión, suele preguntarse: ¿A qué se dedicarían los personajes si la trama siguiera diez años más? Ahora que hacer predicciones tiene más riesgo que hacer 'balconing', voy a tirarme a la piscina desde un balcón en Magaluf. El futuro se escribe así:


Isabel Díaz Ayuso: Convoca elecciones anticipadas en Madrid. Gana con mayoría absoluta. Nombra a Kike Sarasola nuevo consejero de Vivienda. Dice que la pizza es el nuevo cocido. Dice no querer sustituir a Pablo Casado al frente del PP. Arroja a Casado por unas escaleras por error. Se ofrece a sustituir a Casado durante su convalecencia. Dice que Pablo Casado es un juguete roto.

Fernando Simón: El Gobierno abre las playas. Simón va a darse un baño y desaparece sin dejar rastro. Seis meses después: reaparece en secreto en China, en el Templo Shaolin, con una nueva identidad. Solo él lo sabe. Dos años después: 'Ok Diario' le localiza y publica unas fotos de Simón subido a un árbol en posición Flor de Loto. Conmoción nacional. Simón da una rueda de prensa rodeado de monjes. Simón niega ser Simón. Simón dice ser el maestro Ta Mo. Simón dice tener 1725 años. Simón dice que hombre que atrapa mosca con dos palillos ser hombre sabio. Simón dice que solo dos cosas pueden destruir a un hombre: una fuerza exterior y una debilidad interior. ¿Volverá a España? Simón dice que irá allí donde le lleve El Pequeño Saltamontes. España se divide entre simonistas y antisimonistas. Máxima polarización.

Spiriman: El Banco de Sabadell organiza una conversación entre Spiriman y el calcetín de su mano derecha. Spiriman habla de sí mismo en tercera persona durante tantas horas... que olvida cómo se volvía a la primera persona. Ya no hay vuelta atrás. Spiriman se presenta a presidente de su junta de vecinos, pierde y denuncia una conspiración: "La CIA y el vecino del tercero quieren matarme por descubrir la vacuna del coronavirus". Spiriman se va del país. Spiriman monta una empresa de crecepelos en el Cañón del Colorado.

Donald Trump: Acorralado por las críticas a su gestión del virus, Trump lanza declaraciones escandalosas para desviar la atención, pero se pasa de frenada y achicharra el truco. Un día dice que lo mejor contra el coronavirus es el speed de Bilbao... y se mete tres rayas en directo. Los trumpistas se vuelven locos: quieren su speed y lo quieren ya. Euskadi envía 70 toneladas de speed a EEUU por Aliexpress. Trump cambia la fiesta nacional estadounidense: ya no será el 4 de julio, sino las fiestas de Bilbao. Trump pierde las elecciones. Trump acaba de animador de cruceros en el Orinoco.

Buenas noches y saludos cordiales. ¡Chufla o muerte! Venceremos.

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