La nueva normalidad de la Moncloa: aforo limitado, mascarillas y corrillos 'raros'

Este martes ya había otro ambiente en la archiconocida sala de prensa del Gobierno: más periodistas (pero no todos), medidas de higiene, reencuentros codo con codo y distancia de seguridad

Foto: María Jesús Montero y Teresa Ribera, en rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de este 23 de junio. (Borja Puig | Moncloa)
María Jesús Montero y Teresa Ribera, en rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de este 23 de junio. (Borja Puig | Moncloa)

Fíjense bien en la foto. Si no ven la fecha y no reparan en ella, podrían pensar que es una de tantas instantáneas de la famosa sala de prensa del edificio Portavoz del Gobierno, donde el Ejecutivo da cuenta todos los martes —antes, todos los viernes— de las decisiones del Consejo de Ministros. Pero no lo es. Es la estampa de la nueva normalidad de la Moncloa. Por vez primera.

Los periodistas pisaron por última vez esa sala, sin restricciones, el 10 de marzo de 2020. La pandemia por coronavirus acababa de estallar. Aquel día hubo reunión del Gabinete y luego un Consejo Europeo telemático, tras el que luego compareció Pedro Sánchez, cuando advirtió que su Gobierno haría "todo" lo que hiciera falta para contener la propagación del virus. Después, los 'plumillas' se arremolinaron alrededor de él. En aquellos momentos, poco podía imaginarse de lo que vendría después. A los dos días, se detectó el positivo de la ministra Irene Montero y el Ejecutivo decidió proteger al presidente. Los reporteros comenzaban su confinamiento antes de la fecha oficial, 14 de marzo.

Con el arranque de la desescalada en Madrid, retornaron los periodistas. Era 26 de mayo y solo podían acceder pocos, muy pocos todavía. Menos de una decena. Por turnos. Pero este martes, dos días después de la caída del estado de alarma, entró la nueva normalidad. Con más informadores, iguales medidas de higiene, corrillos 'raros', esponjados... y reencuentros. De los redactores (y gráficos) y de estos con los políticos. Esos reencuentros un tanto ortopédicos que impone el covid-19, con saludos codo con codo o un arqueo de cejas. Nada de contacto, claro.

Por ahora, el aforo, como impone la Comunidad de Madrid, es del 60%, así que solo podían acceder 60 personas: 40 redactores, 10 gráficos y 10 de la SEC


La Secretaría de Estado de Comunicación (SEC) comunicó la víspera a los informadores habituales de la Moncloa que la presencia física de personas en la sala de prensa podía llegar hasta el 60% de aforo, como impone la Comunidad de Madrid, la Administración ahora competente. Es decir, que podían acceder 60 personas —hay 100 butacas—, siempre con mascarilla y haciendo uso del gel hidroalcohólico para la higiene de manos. Como los gráficos suman una decena de personas y el personal de la SEC otras tantas, solo podrían asistir a la comparecencia un máximo de 40 redactores. Los cámaras y fotógrafos siguen el mismo sistema que hasta ahora, el de un 'pool' rotatorio ya organizado.

Sin turnos prefijados

La población de periodistas habituales en la Moncloa es de, según los cálculos de la SEC, unos 65 medios, pero en escasísimas ocasiones coinciden todos a la vez. Entonces, ¿cómo hacer que entraran 40 y solo 40? Pues el sistema implantado por el Gobierno parecía de cajón: se permite el acceso hasta completar aforo. 40 redactores y ni uno más.

Gel hidroalcohólico, micros plastificados... y una decena de preguntas, dos por videollamada. "¡Qué gusto verles por aquí!", exclama la ministra Montero

Pero en este estreno de la nueva normalidad monclovita no hubo problemas. Incluso los más rezagados pudieron llegar y coger sitio. Las butacas libres se disponían de manera alterna, para evitar en todo momento que dos personas se sentaran juntas. Las 'vetadas' tenían adherida una señal de prohibido. A la entrada de la sala, una mesita baja con gel hidroalcohólico, servilletas de papel y agua. Y micrófonos plastificados que eran higienizados tras cada turno de pregunta.

En esta ocasión, no había ya turnos. Se retornó al anterior sistema. O sea, culminada la intervención inicial de las ministras —este martes comparecieron la titular de Hacienda, María Jesús Montero, y la vicepresidenta cuarta, Teresa Ribera—, el secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Oliver, fue dando la palabra. TVE, la SER, 'El Mundo', 'eldiario.es', 'El Español', EFE, 'El País'... Además, preguntaron por videoconferencia —eso sí que no sucedía antes del covid— el medio digital 'Ctxt' y Radio Nacional de Rumanía. "¡Qué gusto verles a ustedes por aquí!", saludó la ministra Montero a los 'plumillas'.

Sonrisas bajo mascarillas

Acabada la comparecencia, nada de lanzarse a por las ministras (como habría sucedido en la vieja normalidad). Ambas se volvieron a poner la mascarilla que ya portaban antes de tomar la palabra y los periodistas les preguntaron manteniendo la distancia de seguridad. No en semicírculo, apretujados. La era poscovid ya proscribe esos corrillos en los que apenas se podía respirar —los que había sobre todo en torno al presidente o el líder de la oposición en las recepciones oficiales— o los 'canutazos' con las alcachofas de teles y radio rodeando al político de turno. ¿A que no han vuelto a ver las imágenes del pasillo del Congreso atestadas de gente? Si las ven, ya saben: son de antes de que llegara la pandemia.

La era poscovid proscribe los corrillos masivos y apretados, los 'canutazos' y esos pasillos del Congreso llenos de gente. ¿A que no los han visto?

Para la mayoría de periodistas, este martes era la primera ocasión en la que volvían a verse desde aquel 10 de marzo. Nada de abrazos, lógicamente. Saludos con los codos y sonrisas debajo de las mascarillas. Hubo varias fotos de grupo antes del arranque de la rueda. Con distancia de seguridad (este confidente da fe).

Pedro Sánchez, con el diputado socialista Felipe Sicilia, el pasado 10 de junio a su llegada al hemiciclo del Congreso. ¿Habían visto alguna vez el pasillo tan despejado cuando pasa por él el presidente? Seguro que no. Cosas del covid-19. (EFE)
Pedro Sánchez, con el diputado socialista Felipe Sicilia, el pasado 10 de junio a su llegada al hemiciclo del Congreso. ¿Habían visto alguna vez el pasillo tan despejado cuando pasa por él el presidente? Seguro que no. Cosas del covid-19. (EFE)

La nueva normalidad —que habrá que ver si dura meses o años... muchos años— trae nuevos hábitos para todos. También para los periodistas y los políticos. Y no es fácil de llevar.

El Confidente
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