Estimado Pedro

Permíteme que te cuente mis últimas horas, que se parecen muchísimo a las horas y los dolores de miles de ciudadanos. Esos a los que ahora vuelves a mandar a las urnas

Foto: Pedro Sánchez, durante la sesión de control al Gobierno de este miércoles. (EFE)
Pedro Sánchez, durante la sesión de control al Gobierno de este miércoles. (EFE)

Estimado Pedro, me duelen los brazos. Y tú dirás (te tuteo porque somos de la misma generación) "a mí qué me importa, con la que tengo encima". Permíteme que haga un 'flashback' como en las películas, porque me gustaría contarte mis últimas horas y el porqué de mis dolores. Que, por cierto, se parecen muchísimo a las horas y los dolores de miles de ciudadanos. Esos a los que vuelves a mandar a las urnas.

Sonó el despertador a las 6:40. Como sonará el resto del curso que acabamos de empezar. Llevé a la hija al instituto en autobús (porque no conduzco, pero no tengo chófer ni Falcon), la dejé y de ahí me metí en el metro. El mismo metro del que me desalojaron porque una vez más que si las incidencias técnicas y que perdonen ustedes las molestias. Volví al autobús. Y de ahí a otro autobús interurbano para llegar a tiempo a San Sebastián de los Reyes.

Menos mal que tuve un rato muy agradable en la radio hablando de figurantes. De esos que cuanto más discretos y más invisibles, mejor hacen su papel. No creo que te suene, tú eres más de lucirte. ¿Sabías que Pablo Iglesias (agarra la cabeza de ajos, no vaya a ser que) trabajó como extra en 'La casa de los líos' cuando tenía 18 años?

Mi siguiente parada fue la residencia donde vive mi madre. Una residencia privada que afortunadamente mi madre puede pagar, porque mucha gente no puede. Fue una de esas visitas en las que se habla poco y se suspira mucho. La dejé en el comedor y me despedí hasta el día siguiente. Me hubiera gustado que alguien me diera un abrazo al salir, pero tuve que volver al metro. Media línea circular hasta Usera y luego 1,1 kilómetros caminados (palabra de Google Maps) hasta una biblioteca pública en busca de un libro.

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, este miércoles en el Congreso. (EFE)
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, este miércoles en el Congreso. (EFE)

Un libro titulado ‘Mitos griegos’, de Maria Angelidou, de cuyo préstamo dependía la paz occidental y especialmente la de mi hogar. Porque entra en la primera evaluación y “cómo voy a ser la única que se presente en clase sin libro”. Como sabes bien porque eres padre, no hay día sin homenaje a Herodes.

Llegados a la tarde, edité unos cuantos artículos, envié confirmaciones para convocatorias, resolví multiplicaciones de Primaria y dilemas de la ESO. Puse una lavadora y me eché a las calles con el carro. En él eché medio mercado y por mi culpa, y solo por mi culpa y mi irrefrenable querencia a llenar la nevera y la despensa de casa, llegué tarde a rellenar la quiniela de la Champions. Y así me convertí en pura decepción para el pequeño. “¡Te he dicho que iban a cerrar! ¡Igual no tenemos 1.000 euros!”, me sollozó. ¿Te ha pasado alguna vez, Pedro?

Me duelen los brazos por conducir un carro demasiado lleno. También las piernas porque no soy 'runner', sino más bien sedentaria militante. Y tú, mientras tanto, escribiendo cartas, diciendo a todo que nones, preparando tu intervención con la mandíbula tensa pero bien peinado y con esa piel tan tersa con la que has vuelto del verano.

Y todo para decirme que “el país se ve abocado” a elecciones. Que has hecho todo lo que has podido. Y por verte en el telediario y por contener la ira, se me olvidó medir el tiempo del arroz. Y estaba duro. Y la cena fue, como tu investidura y tu capacidad de negociar, un fracaso.

En el libro de los mitos griegos, por cierto, no aparece Narciso. Ese joven de apariencia apabullante que a todos enamoraba pero que a todos rechazaba. ¿Te suena?

Ideas ligeras
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
5 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios