¿Cómo serían los escaños del 21-D si Tabarnia no estuviera castigada?

Lleida es la provincia más sobrerrepresentada, teniendo más del doble de diputados que por población le correspondería tener y, con un coste mayor por diputado e infrarrepresentada, tenemos a Barcelona

Foto: Un ciudadano deposita su voto en la urna en en colegio electoral de Barcelona. (EFE)
Un ciudadano deposita su voto en la urna en en colegio electoral de Barcelona. (EFE)

Pues ya hubo elecciones en Cataluña y las cosas siguen prácticamente igual. En IdV vemos en la política catalana, entendida por bloques y comparado con la termodinámica, un escenario de dos sistemas cerrados: hay intercambio de energía y calor entre ellos, pero no de trabajo. Es decir, discuten, pero no atraen a nadie del otro bloque. Puede parecer algo curioso o gracioso, pero no deja de ser trágico que una sociedad se encuentre tan dividida.

El resultado es un ganador que no quiere ni intentar gobernar y que, de hecho, se excusa con aquello que criticaba al inicio de 2016; un partido que estaba llamado a ser “la voz de la gente” pero que de tanta gente que quiere abarcar no sabe a quién está hablando; una izquierda republicana que apuntaba más alto que su propia realidad; un partido arrinconado por su flirteo con el poder y otro más arrinconado aún. Por último, un antiguo referente de Cataluña que ahora agradece haber evitado una sangría.

Pero el recorrido de la tragedia (que se puede interpretar como comedia) va más allá: Carles Puigdemont sigue en Bélgica y toma el resultado electoral (que no victoria) como la legitimación de su libertad, exigiendo medidas judiciales que le libren de correr la misma suerte que Oriol Junqueras. No contento con esto exige rectificaciones al rey Felipe VI, reuniones a Rajoy que no sean en España y forzar a ERC a hacerle 'president' independientemente de su ubicación geográfica.

Decía Richard Hooker que vivir sometido a la voluntad de otro es causa de todas las miserias humanas, lo que obliga a acogerse al patrimonio de las leyes, que permite a la gente conocer de antemano sus deberes y las sanciones que comporta su transgresión. Parece un precepto esencial de la filosofía del derecho que tiene a su mayor enemigo en una persona que firmaba leyes (y que aspira a volver a firmarlas).

Pero vayamos a lo que nos preocupa en este blog y es el comportamiento de las encuestas y de los resultados electorales.

Como vemos en el primer gráfico, las encuestas anunciaban esencialmente lo que ocurrió si las tomamos, no como oráculos, sino como descubridoras de tendencias. Al menos esto se cumplió con la mayor parte de los partidos: los que venían bajando, bajaron, y los que venían subiendo, subieron.

Pero, el caso relevante y, con toda probabilidad, la ignición de la reciente actitud de 'expresident', es la superación de todas las expectativas en el resultado de JxCAT. A posteriori siempre se explica todo, pero si tuviéramos que apostar por qué, podríamos afirmar que Convergència (en cualquiera de sus mutaciones) siempre ha sido la formación hegemónica en el nacionalismo/independentismo. El votante de Convergència seguía agazapado, demostrando que el voto oculto no siempre va a los partidos que creemos.

Y es que el votante convergente parece que vive resignado a esa constante mutación y nueva imposición de listas y agrupaciones, aunque si lo único que te importa es la independencia​, ¿qué más da quien lleve la bandera?

Otra cosa que queda clara, aunque puede que más acentuada que lo que se esperaba, es que Ciudadanos se ha llevado el voto pragmático del constitucionalismo, tanto del PSC como del PPC.

Inés Arrimadas ha sabido captar el antiguo voto popular con un discurso firme pero inclusivo y con el socialista no acudiendo a redefiniciones y reposicionamientos constantes.

Por su parte, Iceta ha contenido la pérdida hacia Ciudadanos con la captación de voto que posiblemente estuviera en Catalunya en Comú/Podemos. De hecho, el PSC, solo en Barcelona capital, ha subido en más de 30.000 votos los resultados de 2015 y doblado los logrados en las municipales de ese mismo año, tendencia contraria a la de la formación de Colau en el mismo entorno.

Queda claro que todo sigue más o menos igual a nivel de bloques, así que lo que se ha oído mucho tras las elecciones es un planteamiento que podría cambiar la situación y es reajustar el reparto de escaños por provincia para que Barcelona no quede infrarrepresentada frente al resto.

¿Cambiaría mucho las cosas? Veamos.

Recordemos que el Parlament tiene 135 escaños y que, por tanto, la mayoría absoluta, se logra con 68 diputados. Al mismo número de escaños, si quisiéramos hacer un reparto más equitativo, el dibujo que representaría esta modificación sería el siguiente:

Vemos pues como Lleida es la provincia más sobrerrepresentada en el Parlament teniendo más del doble de diputados que por población le correspondería tener. A esta le sigue Girona, cerca Tarragona y, con un coste mayor por diputado e infrarrepresentada, tenemos a Barcelona.

Si consideramos este cambio el nuevo reparto de escaños sería el siguiente:

Como podemos ver todos los partidos crecen en Barcelona, algo lógico por otra parte, el caso es cuánto. Ciudadanos pasaría a tener 28 (+4), ERC, JxCAT y PSC +3 y CeC Podem, PPC y CUP +1. No parece que proporcionalmente el cambio haya afectado mucho.

Girona mantiene la proporción también en los que más cosechan: Cs, JxCAT y ERC pierden uno, el PSC se queda como está (con lo que técnicamente ganaría) y la CUP, aunque pierde 1, se quedaría sin representación. En Lleida tienen más que perder ERC y JxCAT, menos Ciudadanos, y el PSC vuelve a mantener su diputado. Finalmente, Tarragona mantiene los 5 diputados para Ciudadanos y los 2 para el PSC, reduciendo en 1 a ERC, JxCAT y PPC. Entendemos que van captando la música, pero queremos volver a insistir en la melodía: Cataluña está dividida en sistemas que no se pasan votos.

ERC + JxCAT + CUP perderían la mayoría de la que disponen ahora por dos diputados. ¿Consecuencia? Cec Podem sería quien diera la gobernabilidad

Por abundar, en las regiones más proclives a las posiciones independentistas, CeC Podem no ha sabido sacar un solo diputado, siendo la formación de Domènech, por ejemplo, una solución muy propia de Tabarnia, si lo quieren ver así.

Esto debería ser un punto de atención para cualquier movimiento de pactos o alianzas que los morados quieran hacer. No obstante, y como hemos hecho desde el inicio de la serie de las elecciones en Cataluña, mantenemos a CeC Podem fuera de cualquier bloque. Por tanto, si queremos ver qué supondría el cambio a nivel de bloques, podemos resumirlo en el siguiente gráfico:

Es claro que lo que pierde el bloque independentista (4 escaños) lo gana el constitucionalista, pero se produce una cuestión esencial y es que ERC + JxCAT + CUP perderían la mayoría de la que disponen ahora por dos diputados. ¿Consecuencia? La formación de Domènech sería más poderosa de lo que es ahora, porque sería quien diera la gobernabilidad. ¿A quién?

De acuerdo que la CUP no se ha reunido aún en asamblea y no sabemos si las cuentas que hacemos son demasiado prematuras ya que podría ocurrir que ni tomaran posesión de sus cuatro escaños, lo que nos llevaría al escenario que acabamos de nombrar. Pero Colau, Domènech e Iglesias (sobre todo este último) deberían andarse con mucho tiento en los pasos que dan por dos motivos: uno ya lo hemos comentado y es que CeC Podem es tabarnés. El otro, que un pacto con los independentistas supone un gran riesgo en el resto de España, algo que ya anunció Carolina Bescansa a finales de octubre.

Puede que Iglesias esté desaparecido rezando por que no haya elecciones, ni cambio en el reparto de escaños y pidiendo que la CUP recoja sus actas a la hora de formarse el Parlament.

Intención de Voto

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