Errejón y el arte de la revancha
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Ángel Alonso Giménez

Los tártaros

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Errejón y el arte de la revancha

Mientras Pablo Iglesias pelea por la supervivencia y entra en los platós y en los estudios a grito limpio y con su retórica del enfrentamiento, Errejón protagoniza los actos B de Mónica García

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Foto: EFE.

"Tú puedes pasar de la política, pero la política no pasa de ti". Así se expresaba el líder de Más País, Íñigo Errejón, el pasado martes durante un acto electoral celebrado en el distrito de Villaverde, uno de los más humildes y poblados de Madrid capital. En su perfil de Twitter puede verse y escucharse, como tantos otros extractos de otros tantos de sus discursos. En las redes, decenas de ciudadanos alaban el mensaje del fundador de Más Madrid, en lo que es una suerte de redescubrimiento, pues lo que se elogia es que asuntos como las depresiones, la ansiedad, el estrés, la infelicidad, la culpa, la precariedad, la vida vaya, formen su ideario. Malasaña y Lavapiés, La Latina y Arganzuela, celebran en Instagram el hallazgo mientras Usera y Alcorcón, Carabanchel y Getafe, empiezan a acercarse a sus actos.

Y así, hablando de lo que nos pasa, de la mierda de vida que tenemos y de la posibilidad "política" de cambiarla, el artífice de ese milagro llamado Podemos está obrando uno nuevo, aún por cuajar, de título Más País o Más Madrid o Más Andalucía o Más... Mientras Pablo Iglesias pelea por la supervivencia y entra en los platós y en los estudios a grito limpio y con su retórica del enfrentamiento, Errejón protagoniza los actos B de Mónica García. El primero aspira a quedar cuarto o quinto el 4 de mayo; el segundo, a superar al PSOE.

Iglesias arrinconó a Errejón en febrero de 2017. Solo uno seguirá en política cuando los reflujos del 4-M acaben.

La prueba de Madrid

No será este artículo una dialéctica de héroe y villano, pero es indudable que la rivalidad entre Iglesias y Errejón es trasunto de la situación actual de la izquierda. En El Confidencial se contó que el ciclo del 15-M, antes que a su fin, ha llegado a una fase de metamorfosis. Podemos se encuentra desmantelada en muchos territorios y el auge del liderazgo ha desaparecido. Por ejemplo, en Aragón, donde su política es un espejo que conviene mirar de vez en cuando, la formación morada está hecha añicos por culpa de mil pugnas internas. De ser decisivo en 2015 ha pasado a ser un grupúsculo sin influencia en los acontecimientos, a pesar de que aparece en el organigrama del Gobierno autonómico.

Foto: Ilustración: Irene de Pablo

En Madrid el riesgo era más grave, pues estaba en juego sencillamente la existencia. Como no hay cuadros intermedios ni líderes (salvo uno), ni partido ni estructura, Iglesias tuvo que lanzarse a una última epopeya. Podemos sobrevivirá, es lo que indican las encuestas, pero por los pelos, quizá con siete diputados, quizá con 12. La noche del 4 de mayo, sin embargo, un partido nacido de la escisión y el desencanto tendrá unos cuantos más, probablemente 20, acaso 20 y pico. Ese partido es Más Madrid, el que creó Errejón.

La comunidad que electoralmente domina Isabel Díaz Ayuso aparece como la plasmación del cambio de ciclo en la izquierda. Los aleteos de Podemos por retener el aire contrastan con el vigor de Mónica García y, en general, con el estilo de su campaña. Resulta sobrecogedora la comparación entre los vídeos de uno y otro partido. Hagan el ejercicio: cojan un vídeo reciente de Podemos y uno reciente de Más Madrid, y reflexionen un segundo, después, sobre las emociones que les han transmitido.

La odisea anterior

'Política, manual de instrucciones' es un documental rodado por Fernando León de Aranoa que escruta la vida de Podemos desde que surge hasta su entrada en el Congreso tras las elecciones de diciembre de 2015. El protagonismo de Errejón es indiscutible. Sus intervenciones, un tanto trastabilladas, ya indican cuál es la prioridad que guía su viaje: crear un espacio social y político en el que instalarse e ir creciendo. Podemos fue eso, de ahí el empeño por armar un relato transversal: igualdad versus desigualdad; justicia versus injusticia.

Casi conmueve ver cómo en el documental Pablo e Íñigo hablaban y hablaban y se abrazaban y abrazan, y comprobar cómo, dos-tres años después, apenas se cruzan la mirada. Después del congreso ciudadano de Vistalegre, en febrero del 17, Errejón fue lentamente degradado y vapuleado hasta que decidió renunciar al escaño en enero de 2019 y meditar un brusco cambio de rumbo.

Foto: El líder de Podemos, Pablo Iglesias, y el diputado de Más País, Íñigo Errejón. (EFE)

Para llegar a donde ha llegado, el líder de Más País ha vivido una odisea. Después de abandonar el Congreso, lugar por el que siente predilección, desapareció de la vida pública hasta que anunció la creación de un invento arriesgado. Más Madrid vino para romper los ejes políticos del momento y sacudir el tablero, en lo que Errejón contó con Manuela Carmena. El resultado dejó un sabor agridulce, ya que ganó en el Ayuntamiento y se quedó algo desfondado en la Asamblea. No pudo entrar en ningún Gobierno.

La repetición de las elecciones, el 10 de noviembre, confundió al hoy diputado. Obsesionado por el espacio político propio, dio el salto a las generales en un estado muy débil. Más País era un título y una ilusión, pero no una estructura, y lo notó. Pablo Iglesias, también herido, retuvo más de 30 diputados y alcanzó su sueño: estar en el Gobierno. Errejón se quedó únicamente acompañado por Inés Sabanés y el valenciano Joan Baldoví. El golpe fue duro.

Más País: realidad y retos

Si la prioridad uno es la ocupación de un espacio político, la dos es la comunicación. Errejón es posiblemente el diputado que más rendimiento saca de las redes sociales y de los recursos mediáticos. Líder de una formación con dos diputados nacionales, más el representante de Compromís, tuitea y retuitea sus vídeos y destaca en las entrevistas dúplex de las televisiones. El rédito es alto, y basta citar dos ejemplos: la semana laboral de cuatro días y la apuesta por atender la salud mental de la población.

Foto: La portavoz de Más Madrid en la Asamblea, Mónica García. (EFE)

Errejón tiene un plan. Una vez asentado el resultado mediático, se ha propuesto la expansión territorial. Antes de las elecciones del 4-M llevaba días organizando viajes a distintas autonomías para medir el estado de ánimo de la izquierda. Ha ido a Valencia en varias ocasiones para sujetar la alianza con Compromís. Tiene ahora a Andalucía en el centro de sus preferencias, ya que los gajos que quedan de Unidas Podemos e IU abrillantan la expectativa sobre Teresa Rodríguez, que ha roto con ambas formaciones y se dispone a dar el salto con una marca novedosa y aires renovados. Errejón dispone ya de una plataforma en esta comunidad liderada por Esperanza Gómez. Puede haber movimientos interesantes aquí durante los próximos meses.

"Hay mucha gente que quiere que le hablen de lo que hace cada mañana y cada noche, y no de fascistas y comunistas"

La idea es captar la identidad territorial y las corrientes progresistas y "confederarse" con ellas, apuntan fuentes próximas al líder de Más País. Sabe Errejón que por sí solo resulta casi imposible, de ahí la interlocución abierta con distintos sellos, algunos de ellos presentes en el grupo de La Izquierda Confederal, que reside en el Senado. Al mismo tiempo, trata de identificar tres fuerzas motrices, que son el medio ambiente, el feminismo y algo tan intangible y apreciado como "el día a día de las clases trabajadoras", es decir, el estado de bienestar.

placeholder El portavoz de Más País, Íñigo Errejón. (EFE)
El portavoz de Más País, Íñigo Errejón. (EFE)

Los ideólogos de Más País han comprobado que hablar de salud mental y ansiolíticos, de ir en metro a las 07:00 de la mañana y de vivir en barrios sin servicios configura un marco mental potentísimo, quizá porque es "real". Resulta que hay mucha gente que quiere que le hablen de lo que hace cada mañana y cada noche, y no de fascistas y comunistas. "Construir una fuerza política verde es ocuparse de los grandes retos del siglo XXI, de las grandes cuestiones y de su traducción en los problemas y preocupaciones de la vida cotidiana. Se trata de construir una fuerza que se preocupa de la salud mental, del tiempo de trabajo y de vida, de los cuidados y la justicia ambiental", relatan en Más País.

En Madrid la apuesta está yendo de fábula, pero el reto será transmitir el mismo dinamismo en Galicia, País Vasco o Cataluña, donde los espacios de feminismo, medio ambiente y progresismo ya están ocupados. Para influir en política nacional, para salir de la órbita del "madrileñismo", Errejón necesitará otros territorios. Quizá por ello se plantean en Más País objetivos modestos: en las próximas generales tener más de cinco diputados. Hasta que llegue esa fase, asisten entre perplejos e ilusionados a la buena marcha de la campaña del 4-M.

Actualmente, Iglesias habla de fascismo y democracia; Errejón, de aquella persona que le contó que, para que el médico le vea un bulto, deberá esperar un año. Uno aspira a sobrevivir en Madrid; otro a superar al PSOE.

Es el principio de su revancha.

"Tú puedes pasar de la política, pero la política no pasa de ti". Así se expresaba el líder de Más País, Íñigo Errejón, el pasado martes durante un acto electoral celebrado en el distrito de Villaverde, uno de los más humildes y poblados de Madrid capital. En su perfil de Twitter puede verse y escucharse, como tantos otros extractos de otros tantos de sus discursos. En las redes, decenas de ciudadanos alaban el mensaje del fundador de Más Madrid, en lo que es una suerte de redescubrimiento, pues lo que se elogia es que asuntos como las depresiones, la ansiedad, el estrés, la infelicidad, la culpa, la precariedad, la vida vaya, formen su ideario. Malasaña y Lavapiés, La Latina y Arganzuela, celebran en Instagram el hallazgo mientras Usera y Alcorcón, Carabanchel y Getafe, empiezan a acercarse a sus actos.

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