¡Vete al médico!
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Juan Soto Ivars

España is not Spain

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¡Vete al médico!

Errejón quería desviar la atención de la ciudadanía con una bobada de ese calibre. Fue una ocasión de oro para echar un poco de pimienta al ruedo y utilizar el derecho a la gracieta parlamentaria

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El líder de Más País, Íñigo Errejón. (EFE)

A Iñigo Errejón lo mandó al médico el diputado del PP Carmelo Romero. El niñato de Más País estaba poniendo el foco del Congreso de los Diputados sobre la epidemia de depresión y demás enfermedades mentales derivadas del encierro, la pandemia y la estrechez económica, y claro, el tema era para reírse. Querer convertir en problema nacional lo que es una minucia propia de débiles mentales, mientras Batasuna y la ETA manejan nuestros destinos y el Gobierno socialcomunista destruye la libertad, es una sinvergonzonería.

Errejón quería desviar la atención de la ciudadanía con una bobada de ese calibre. Fue una ocasión de oro para echar un poco de pimienta al ruedo y utilizar el derecho a la gracieta parlamentaria. El diputado Romero fue valiente y dijo lo que nadie más se atrevía a decir, pero seguro que todos los burros de la cuadra estaban pensando. Convendrán conmigo en que gritar “vete al médico” es lo típico que te pide el cuerpo cuando te sacan el tema de los suicidios y la depresión y tú eres un tío con dos cojones y los pies en la tierra.

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Para el PP, que tiene que disputarse con Vox el cadáver putrefacto de Ciudadanos a base de dar coces a los madrileños, la salud mental de una ciudadanía agobiada por la pandemia es menos importante que el dilema entre comunismo y libertad, y tienen toda la razón. De entrada, si uno tiene libertad, la tiene primero para decidir no estar triste, sino contento, y para dejar de lloriquear como una maricona y ponerse, yo qué sé, a brindar con los amigos.

Para seguir, cuanto más locos y deprimidos estén los españoles más se podrá culpar de todo ello a Pedro Sánchez, y con un poco de suerte se podrá convertir parte de esa tristeza desorientada en furibunda reacción, que siempre viene bien cuando gobiernan los oponentes. ¿Cómo va a estar el PP en contra de los loquitos? ¿Acaso no han visto los ciudadanos a algunos de sus candidatos? Y para concluir, ¡coño!, hay que reírse en esta vida y, al mal tiempo, buena cara.

"Vio un poco tristorro a Errejón y le animó a ir al médico, y encima se quejan"

Además, los mismos que te hablan de salud mental son esos comunistas demagogos que están intentando convertir España en un manicomio. Tiene cojones, vamos. Si tan preocupado estuviera Errejón por la salud mental de los españoles empezaría por retirarse a una cueva oscura, porque basta escucharle cinco minutos para acabar deprimido y furioso. A veces, uno no se puede reprimir ante semejante acto de maldad demagógica.

Foto: Foto: iStock.

Si al oír estas monsergas típicas de buenistas sensibleros no se te ocurren todos los chistes de locos de los repertorios de Eugenio y Arévalo combinados, eres un penas. Como aquel del pirado que pega la oreja a la pared y, cuando el psiquiatra le pregunta qué oye, el loco le responde indignado: “¡Nada, y así todo el día!”. ¡Jo, jo, jo! El problema de la depresión empieza por tomarse a uno mismo demasiado en serio.

De hecho, está mal visto decirlo, ¿verdad, Romero?, pero la depresión es la dolencia típica de las menopáusicas, los adolescentes mimados y débiles mentales. Esas cosas se arreglan echándole a la vida voluntad y, si el pobre depresivo no la tiene y persevera en andar amargando a la gente con sus penas y sus caras largas, siempre nos queda el recurso de pegarle un buen bofetón. Un bofetón dado a tiempo te quita los pájaros de la cabeza.

Y esto es lo que intentó hacer el diputado Romero con Errejón. Para que encima lo crufiquen. El hombre vio un poco tristorro al de Más País y le animó a ir al médico, y encima se quejan. Así son los amargados, siempre encuentran motivos para seguir con el raca raca de que el mundo está en contra de ellos. Desde luego, así no hay quien los anime. Si quieres que alguien te eche una mano empieza por ayudarte a ti mismo. Pon la espalda recta y ordena tu habitación, coño. Y no te me pongas tonto, que a la vida hemos venido a disfrutar, me cago en la leche.

En fin. El pobre diputado Romero acabó pidiendo disculpas en Twitter sin que nadie entendiera la grandeza de su gesto y su voluntad de hacer de España un país mejor, libre de amargados y babas lacrimógenas. Desde luego, la gente es cerril, Romero. ¡Es o no es para deprimirse!

A Iñigo Errejón lo mandó al médico el diputado del PP Carmelo Romero. El niñato de Más País estaba poniendo el foco del Congreso de los Diputados sobre la epidemia de depresión y demás enfermedades mentales derivadas del encierro, la pandemia y la estrechez económica, y claro, el tema era para reírse. Querer convertir en problema nacional lo que es una minucia propia de débiles mentales, mientras Batasuna y la ETA manejan nuestros destinos y el Gobierno socialcomunista destruye la libertad, es una sinvergonzonería.

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