génova cuestiona al presidente valenciano

Fabra cava la tumba del PP con el cierre de Canal Nou

Cuando Fabra reunió de urgencia ayer a parte de su Gabinete para que le leyeran la sentencia que tumbaba el ERE de Canal Nou, no se lo podía creer

Foto: Fotografía de archivo del centro de Televisión Valenciana en Burjassot. (EFE)
Fotografía de archivo del centro de Televisión Valenciana en Burjassot. (EFE)

Cuando el presidente de la Comunidad Valenciana reunió de urgencia en la mañana de ayer a parte de su Gabinete para que le leyeran la sentencia del Tribunal Superior de Justicia que tumbaba el ERE de Canal Nou, Alberto Fabra no se lo podía creer. Durante los últimos seis meses había asumido a pies juntillas lo que le contaba la directora general de RTVV, Rosa Vidal, hacia quien se dirigen ahora muchas de las miradas acusadoras por lo que en el PP se considera una “tragedia a la griega”: el cierre del gigante autonómico que durante años ha alimentado el granero de votos 'populares' y al que, en el peor momento, se le echa el cierre dejando en la calle a 1.700 trabajadores.

Fuentes conocedoras de las negociaciones de los últimos meses aseguran que el presidente de la Generalitat sólo quiso escuchar a la actual directora general, que le aseguraba que el ERE era legal y que así lo refrendaría la justicia. “Tan convencido estaba Fabra que en la partida presupuestaria estaba consignada y reservada una partida de 35 millones para pagar los días de más que estipulaba el ERE como indemnización” para los más de mil trabajadores afectados.

El origen del problema se encuentra, precisamente, en una decisión de Vidal que repescó a 186 trabajadores afectados por el ERE violando los acuerdos del mismo. “Fabra fue advertido por Garrigues –la consultora que asesoró en el Expediente– de que se estaba vulnerando la legalidad”. Pero el presidente de la Generalitat avaló la decisión y los 186 elegidos se reintegraron en la estructura de la RTVV. Se habían sentado las bases para que la justicia tumbara el ERE.

La gestión de Vidal se sucedió con el plácet de Fabra, con contratos con productoras que han motivado el recelo del sector y que ahora quedan en el aire, mientras que en los tribunales los sindicatos iban a por todas convencidos del error de la directora general y dispuestos a lograr la nulidad total del ERE. “No se creían que pudiera cerrarse el ente, sólo pensaban en echar abajo el expediente”. Ahora, en vez de mil despedidos, serán casi 1.700 los trabajadores en la calle.

“¿Cómo se puede tomar la decisión de cerrar, apenas unas horas después de conocer la sentencia, como si esto fuera Grecia?”, se pregunta un exdirectivo de la RTVV. Quienes siguieron las horas histéricas que se sucedieron tras conocer la sentencia en la mañana de ayer aseguran que Fabra volvió a reunir de urgencia a su gente de confianza del Gabinete a primera hora de la tarde. El presidente de la Generalitat había consultado con sus técnicos la posibilidad de recurrir siempre que hubiese garantías jurídicas de poder sacarlo adelante. La negativa de sus asesores cerró esa vía.

El president de la Generalitat, Alberto Fabra. (EFE)
El president de la Generalitat, Alberto Fabra. (EFE)
Políticamente, Fabra podía lanzar un órdago al ministro Cristóbal Montoro y pedir un margen de maniobra en el objetivo de déficit para asumir el coste de la readmisión de los mil despedidos y las indemnizaciones –72 millones de euros, según la propia Generalitat–. “Pero, para eso, hace falta coraje político”, sentencia una fuente que ha tenido que tratar con el presidente Fabra.

El pesimismo cunde en Génova

Y, efectivamente, Fabra ha preferido tirar por la calle de en medio del cierre antes que abrir un frente con Montoro. “Si antes lo teníamos difícil para poder conservar Valencia en las autonómicas, ahora, sin la televisión, va a ser imposible”, apunta un diputado regional a El Confidencial. RTVV, que llegó a tener hasta tres canales a pleno rendimiento, para mayor gloria de Francisco Camps y Rita Barberá cuando el PP arrasaba y garantizaba la comunidad, las principales ciudades y el granero de votos en las generales, echa la persiana y se irá a negro. Ayer por la tarde, el Gobierno regional informaba de que había tomado esa decisión "con celeridad para no prolongar de manera innecesaria la intranquilidad que supondría para los trabajadores de RTVV" y porque tiene la "obligación" de "priorizar los servicios básicos y garantizar, ante todo, una sanidad, una educación y unos servicios sociales de calidad, universales y gratuitos".

En Génova, la lectura que hacen es bien distinta: están convencidos de que el apagón de RTVV convierte en misión casi imposible intentar frenar la caída en intención de voto. La última encuesta conocida, hace exactamente un mes y publicada por El País, daba al PP una pérdida de 14 de los 55 escaños que obtuvo Francisco Camps en 2011 antes de dimitir por los trajes de la Gürtel y se quedaría con 41. El PSOE, que como en el resto del país sigue a la baja, caería de 33 a 27 escaños; Compromís subiría de 6 a 13; Izquierda Unida de 5 a 13, y UPyD irrumpiría con 5. Es decir, 46 escaños de un hipotético pacto PP/UPyD frente a 53 de la izquierda.

“El cierre de Canal Nou nos va a dar la puntilla”, insisten desde Génova. “Aunque hubiera sido en precario, una televisión autonómica como la valenciana, con el índice de penetración que tiene allí, es un instrumento fundamental cuando se vaya acercando el periodo de precampaña”, asegura un ejecutivo del medio televisivo. Y desde Génova vuelven a poner en la picota a Fabra: “No es la primera vez que le traicionan los nervios. Habrá que buscar una solución a la desesperada…” La vieja idea de tentar a Rita Barberá para que opte a la Comunidad en lugar de Fabra, algo que ya hizo Aznar con Gallardón en Madrid, vuelve a rondar con insistencia en la sede nacional del PP. “Será Mariano el que tenga que convencerla”. Será... o no.

Luna de Papel
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