COMO FELIPE GONZÁLEZ Y RUBALCABA

Sánchez, del "Salud y República" a tener que defender al Rey frente a Pablo Iglesias

Por tercera vez en el último medio siglo, un secretario general del PSOE tiene que defender la Monarquía. El problema es que, esta vez, el 'enemigo' se sienta en el Consejo de Ministros

Foto: Iglesias saluda a Felipe VI en presencia de Pedro Sánchez en la primera reunión del Consejo de Seguridad Nacional. (EFE)
Iglesias saluda a Felipe VI en presencia de Pedro Sánchez en la primera reunión del Consejo de Seguridad Nacional. (EFE)

La salida de España de Juan Carlos I ha colocado al presidente del Gobierno en una difícil encrucijada, entre un vicepresidente segundo que pide aprovechar el momento para la llegada de la "República plurinacional" y parte de un PSOE que le exige una mayor defensa de la Monarquía parlamentaria. Pedro Sánchez ha tenido que pasar en unos años de saludar en su cuenta de Twitter el 14 de abril con un "Salud y República" a negociar con la Casa del Rey la salida del emérito a espaldas de parte de su propio Ejecutivo. Será la tercera vez que el socialismo tenga que salir en defensa de la Monarquía en el último medio siglo.

El PSOE lleva definiéndose en sus documentos orgánicos desde hace décadas como un partido de "valores republicanos" y, en la práctica -y por obra y gracia sobre todo de Felipe González-, ha abrazado la Monarquía Parlamentaria y, más concretamente, la figura de Juan Carlos I, ese "rey republicano" como le definía el expresidente del Gobierno.

Hace solo unos meses, volvía a insistir en público: "Nunca fui monárquico y, a la altura en la que estamos, no lo seré. Pero prefiero una monarquía republicana como la que tenemos que una republiqueta" como nos quieren imponer. Era un mensaje directo a Pablo Iglesias y a los que, según González, quieren acabar con el régimen del 78, que son los mismos que hace poco le acusaban de tener las manos manchadas de cal viva.

Felipe González: "Prefiero una monarquía republicana como la que tenemos que una 'republiqueta' como las que nos quieren imponer"

Pero no solo Felipe González defendió y defiende dentro del PSOE el papel del rey ahora fuera de España. Sánchez, ya como presidente en funciones, recibía a los reyes eméritos hace dos años en el Salón de Pasos Perdidos de la Cámara Baja. Juan Carlos y Sofía entraron en la sala, se abrazaron a Pilar Goya, la viuda de Alfredo Pérez Rubalcaba, la abrazaron con afecto y se santiguaron frente al féretro, cubierto con la bandera del PSOE y la de España.

Este medio contaba cómo "Don Juan Carlos, achacoso, con los ojos llorosos se aproximó al ataúd para tocarlo. Para darle ese último adiós al hombre que, en 2014, facilitó su abdicación. Rubalcaba era líder del PSOE. Las elecciones europeas habían deparado al partido un desastre en las urnas y anunció su retirada. No se fue de inmediato porque sabía en secreto que el monarca iba a abdicar, y no podía coger el petate y marcharse rápidamente. Él recondujo las aguas internas de un PSOE asfixiado por la presión de un Podemos emergente, con una oposición interna brutal y unas expectativas pésimas, y una marea republicana que había rebrotado. Y logró que la ley de abdicación saliera adelante con el voto favorable de los suyos".

Fue, según narraba José Antonio Zarzalejos en la desaparición de Rubalcaba, "su penúltimo servicio a España, al sistema Constitucional y a la Corona, fue su papel imprescindible en un momento crítico de nuestro país: la abdicación del Rey Juan Carlos en junio de 2014. Si él no hubiese sido el secretario general del PSOE en aquellas fechas quizás el curso de la historia reciente de España no hubiese sido como fue. Gracias a su extraordinaria gestión, el grupo parlamentario socialista votó favorablemente la ley orgánica 3/2014 de 18 de junio por la que se hizo efectiva la abdicación de D. Juan Carlos I".

Tras González en la Transición y Rubalcaba en la abdicación, a Sánchez le toca volver a defender la Monarquía Constitucional como secretario general de un PSOE de "valores republicanos"

Otra vez,.el PSOE tenía que jugar un papel en defensa del régimen del 78 y la Monarquía constitucional, como ya tuvo que hacerlo después del intento de golpe de 1981. Otra vez, un secretario general del PSOE, en esta ocasión Rubalcaba, "con discreción, mano izquierda, capacidad de persuasión" tuvo que convencer a sus diputados "no pocos de pulsión republicana- de que había que dar cobertura a la Corona, respaldar la ley de abdicación y facilitar la sucesión en la persona del entonces Príncipe de Asturias. Apeló a la responsabilidad, al esfuerzo de la transición, a la conciliación entre los españoles, a la integridad institucional. Lo hizo, además, sin ínfulas ni grandiosidades dialécticas. Y no se colgó ninguna medalla", sentenciaba Zarzalejos.

En este agosto, por tercera vez, un secretario general de los socialistas y también presidente del Gobierno, va a tener que defender a la Monarquía constitucional, como hicieron González y Rubalcaba. Al poco de llegar al Gobierno ya tuvo que enviar una 'orden' a todos las corporaciones municipales socialistas para recordarles que no podían apoyar las reprobaciones a la Monarquía que planteaba en muchos ayuntamientos Izquierda Unida.

El problema para Sánchez es que, en esta ocasión, el 'enemigo' se sienta al lado en el Consejo de Ministros. La manera en que Pablo Iglesias, Pablo Echenique o Juan Carlos Monedero se han lanzado a calificar de "fuga" y "huida" una salida "negociada a espaldas de Podemos", "solo con el PSOE" -en palabras de la propia ministra Irene Montero- reflejan no solo dos visiones completamente distintas de lo que supone la Monarquía Constitucional que consagra la Constitución sino otro ajuste de cuentas dentro del Gobierno: entre los 'republicanos' y los 'constitucionalistas'; entre el ala 'social' y la 'económica'; en definitiva, la 'nueva' y la 'vieja' izquierda.

Pedro Sánchez ha tenido que pasar de los tuits de "Salud y República" con los que saludaba el 14 de abril a buscar con Felipe VI una salida para su padre sin que se entere el socio de Gobierno. Carmen Calvo, Iván Redondo y Félix Bolaños han llevado las negociaciones con la Casa, como bien ha contado aquí Zarzalejos. Es lo que tiene la política de Estado. Felipe González y Alfredo Pérez Rubalcaba lo tuvieron muy claro. Sánchez parece que también. De momento, se va a La Mareta a esperar que escampe. El palacio que Hussein regaló a Juan Carlos. Todo un quiebro del destino.

Luna de Papel
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
29 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios