Si tanto te molesta que la gente prefiera ser funcionaria a trabajar para ti, ¡reinvéntate!
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Héctor G. Barnés

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Si tanto te molesta que la gente prefiera ser funcionaria a trabajar para ti, ¡reinvéntate!

Los que se quejan del conformismo de aquellos que prefieren un empleo en el sector público a emprender o trabajar en el sector privado, lo tienen fácil: competir mejor

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Foto: Reuters/Sergio Pérez.

El verano comenzó con un susto gordo. Los medios de comunicación locales (primero) y los nacionales (después) nos descubrieron una situación inquietante, como de capítulo de 'The Twilight Zone': los hosteleros no encontraban camareros para este verano. Me preocupé. ¿Habría pasado como en 'The Leftovers' versión castiza y un 2% de la población española, camareros todos, se habría desvanecido de improviso? (Dato: se calcula que en España hay alrededor de millón y medio de camareros, un 3,1% de nuestra población, por lo que el agujero sería aún más grande).

Un fenómeno de difícil explicación, porque a mi alrededor veo camareros por todas partes. Tiras una piedra y le das a uno (no lo hagan, traten bien a los camareros). ¿Dónde están entonces? ¿Forman parte de un contubernio judeomasónico para arruinar el pilar más importante de la economía española, la cañita y la terracita? Además, ya sabemos que "cualquiera" puede ser un camarero, como estos se han hartado de oír como parte del ejército de reserva del capitalismo: hay gente a paladas pegándose por un trabajo, si no te gusta cogeré a otro, etc. Vaya, vaya, a lo mejor no hay tanta gente y quizá la pandemia, los ERTE y el paro han ayudado a muchos a salir del círculo vicioso de los curros mal pagados.

Si nadie quiere trabajar en tu empresa, a lo mejor la competencia ofrece algo mejor

Algunos habrán aprovechado para formarse, tal vez hayan probado suerte en otro sector o, sorpresa, se habrían puesto a opositar. Esta semana, una encuesta publicada en 'El País' daba pie a la enésima polémica sobre la aparente falta de ambición del trabajador español, que uno diría que es consustancial a haber nacido aquí y no producto de determinadas coyunturas. Los resultados mostraban que un 46% querría trabajar en el sector público, como funcionario; un 26%, como asalariado en el sector privado; y un 26%, ser autónomo o empresario.

La respuesta la imaginan. El conformismo, el "mensaje de la izquierda" calando, la pertinaz vaguería de los españoles, etc. Como he pasado años escribiendo en este nuestro periódico artículos de esos que le dicen a la gente cómo conseguir empleo, y nunca he hecho lo propio explicándole a las empresas cómo encontrar trabajadores, he decidido solucionar ese problema e intentar aplicar a las empresas los consejos (y regañinas) que solemos dar a los trabajadores.

Foto: Foto: EFE. Opinión

En primer lugar, lo más importante que deben recordar es que funcionamos según las reglas del mercado, ¿no? Un mercado en el que, de hecho, se suelen beneficiar de los altos niveles de paro, que provocan que muchos trabajadores se vean obligados a aceptar malos sueldos y peores condiciones porque no les queda otra, lo que, al mismo tiempo, genera un círculo vicioso que empeora las cosas. Resumiendo: es necesario hacer autocrítica y pensar que si nadie quiere trabajar en tu empresa es porque la competencia está ofreciendo algo mejor y que, por lo tanto, uno debe estar listo para pelearse por los mejores trabajadores. Tener una empresa tiene ventajas e inconvenientes. ¡No todo van a ser beneficios!

Es una lección básica. Los clientes y los trabajadores se van donde mejores condiciones les ofrecen. No solo salariales, claro. Para entenderlo, no hay nada como imaginarse cual adolescente con el corazón roto. Si te dejan, tal vez es que no has sabido cuidar a tu pareja, tal vez es que ese nuevo pretendiente tenga algo más que ofrecer. Madura. No es una conspiración contra ti: puedes pensar que el amor es ciego y que la gente elige mal, que eso siempre reconforta.

Dice poco de la empresa privada que se prefiera el sector público, si es tan aburrido

Entre todas esas cosas que la gente siempre elige mal se encuentra la preferencia por el sector público, la criptonita del 'entrepeneur'. Esto suele enfadar mucho y conducir a razonamientos muy locos, como que la gente tiene una manía muy fea de querer tener un puesto para toda la vida. Una vez más, animo a aquellos que no encuentran con quién rellenar los turnos de noche que le den la vuelta a la tortilla y no piensen qué pueden hacer sus empleados por ellos, sino qué pueden hacer ellos por sus empleados. ¡Si tan aburrido y fastidioso y conformista es trabajar en el sector público, dice muy poco de la empresa privada que a pesar de ello haya gente que lo prefiera!

Otro tópico es la queja por no encontrar trabajadores con la formación que necesitan. ¿La universidad no forma los empleados que necesitan? ¡Pues que los formen ellos! Ya saben, lo que "natura no da, Salamanca no presta", así que ya está bien de esperar que la universidad nos saque las castañas del fuego. ¡Hay que ser proactivos, y no esperar que esa institución tan anacrónica y desfasada, llena de filósofos e intelectuales (puaj) nos saque las castañas del fuego!

La guía definitiva para encontrar trabajadores

He hecho un poco de 'research', como dicen los horteras, y creo que puedo ofrecer unos cuantos consejos para todos aquellos que no están teniendo suerte en el túnel del amor de los recursos humanos. Un artículo dice, por ejemplo, que si quieres encontrar trabajo, debes convertirte tú en el producto. ¡Genial! Si no consigues captar a trabajadores, tienes que convertirte tú también en un producto para ellos. Conocer tus debilidades y fortalezas, saber qué puedes ofrecerle a la gente. No es solo dinero, claro, qué mal. No nos gusta hablar de dinero, ¿verdad?

Es clave darse a conocer. No puedes simplemente esperar sentado a que los trabajadores llamen a tu puerta. No, hay que ser proactivo. Si no pones suficiente atención y empeño, la gente no sabrá lo que se está perdiendo por no trabajar en tu empresa. Y eso sería una verdadera lástima. Con esas ofertas opacas y llenas de eufemismos cuyo verdadero significado los trabajadores no llegan a descubrir hasta que es demasiado tarde no vas a ningún sitio. Tu empresa vale mucho más, sé transparente y consigue que la gente confíe en ti. Verás cómo te llueven los currelas.

Algo muy, muy, importante es tu reputación en redes. No puedes publicar cualquier cosa en Twitter, y no puedes permitir que se empiece a correr la voz de que las condiciones laborales que has ofrecido no se cumplen en la realidad o que la mala fama te preceda. Hoy en día es más fácil que nunca que alguien busque referencias sobre ti en internet, y tal vez se encuentre con el mensaje de algún antiguo trabajador despechado (maldita sea) que cuente cosas feas sobre tu firma. Imagínate que no sea solo uno, sino dos, tres, cuatro. 100.000 empleados descontentos no pueden estar equivocados, aunque pienses que sí.

¿Podrías dormir pensando que ese talentoso chico terminará opositando?

La última gran pregunta: ¿está tu empresa alineada con lo que necesita el mercado? ¿Puedes responder a las necesidades de tus trabajadores? ¿O la gente simplemente sale por la puerta después de la entrevista de trabajo y no te coge el teléfono? No te preocupes, quizá simplemente no estás a la altura del siglo XXI. Tan solo debes dedicar tiempo, dinero y esfuerzo a identificar qué está mal, a ponerte en forma, a conseguir que la gente te elija a ti antes que al de al lado. ¿Podrías dormir pensando que ese talentoso chico que tanto te ha gustado, pero que quiere más dinero del que piensas pagarle va a terminar opositando para ser auxiliar administrativo? ¡Tu país te necesita!

Ya conozco las excusas. Que si la sobrecualificación de los jóvenes españoles ha hecho que muchos de ellos no estén dispuestos a aceptar "cualquier cosa", que si el sector público es competencia desleal en el mercado, que si los programas sociales como la renta básica lo único que van a conseguir es que las empresas cada vez tengan menor poder de negociación.

Foto: Acusan a Faborit de imponer horas extra 'gratis' bajo amenaza de despido.

Yo lo entiendo, pero me viene a la cabeza la misma respuesta que tantas veces se ha dado a los trabajadores que pedían mejores condiciones o que se llevaban un portazo en la cara: hay que adaptarse. Si jugamos según las reglas, hay que aceptarlas siempre, no solo cuando nos vienen bien. Quizá la gente se haya cansado de contratos en negro, jornadas partidas que en realidad son jornadas a tiempo completo, horas extra sin pagar y despidos salvajes disfrazados de cháchara familiar. Citando a Rodrigo Rato, ¡es el mercado, amigos!

Sector público Funcionarios Rodrigo Rato