Palo Alto
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Aznar quiso convertir el PP en una franquicia de CiURat
¡Quién lo iba a decir tan sólo diez años después! Algunos lo saben, pocos, pero aun así es pertinente recordarlo urbi et orbi en un momento
¡Quién lo iba a decir tan sólo diez años después! Algunos lo saben, pocos, pero aun así es pertinente recordarlo urbi et orbi en un momento de máxima tensión institucional y con la secesión de Cataluña en bandolera azuzada por los mismos que antaño eran invitados a Palacio.
Veamos. A José María Aznar, entonces en el esplendor de su gloria terrenal, le había salido bien (1996) la patada en el trasero a los entonces jefes del PP catalán, Alejo Vidal Quadras y Julio Ariza, cuando Jordi Pujol le exigió sus cabezas para darle el pase al Palacio de la Moncloa. Estaba convencido de que sería el estadista español que finalmente terminaría por liquidar el ancestral “problema catalán”.
Una tras otra, la derecha españolista se estrellaba en ese territorio que, ya desde el inicio de la Transición, había elegido en ese segmento liberal-conservador a ese inquietante médico que había fundado Convergencia, y luego se le había unido la democristiana Unió.
Cataluña siempre ha sido un motivo de enorme preocupación para Aznar, que hace unos meses reunió a cenar en su domicilio a sus primeros consejeros en Castilla y León y les avanzó que CiU lanzaría un órdago sin precedentes.
Apunten: que Aznar ofreció a Mas disolver el PPC e integrarse en CiU en una operación similar a la que se hizo con Unión del Pueblo Navarro (UPN). A cambio, CiU apartaría sus veleidades soberanistas y aceptaría que España era su patria de destino en lo universal.
Respuesta de Mas: No.
¡El tiempo todo lo puede!
¡Quién lo iba a decir tan sólo diez años después! Algunos lo saben, pocos, pero aun así es pertinente recordarlo urbi et orbi en un momento de máxima tensión institucional y con la secesión de Cataluña en bandolera azuzada por los mismos que antaño eran invitados a Palacio.