El tertuliano Carmona, el PSOE y Madrid
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Graciano Palomo

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El tertuliano Carmona, el PSOE y Madrid

Andan en el PSOE tan desconcertados que baste un simple soplo verbal diciendo lo obvio (Susana Díaz) para que algunos crean que han encontrado su mirlo

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Andan en el PSOE tan desconcertados que baste un simple soplo verbal diciendo lo obvio (Susana Díaz) para que algunos crean que han encontrado su mirlo blanco. Lo cierto es que hasta el momento no hay ningún argumento ad hominem que permita afirmar que los posibles aspirantes sean mejor que Alfredo Pérez Rubalcaba, salvo que la edad sea un elemento definitivo para manejar la cosa pública.

Madrid es la madre de todas las batallas en este contexto. Que Bono aspira a ser candidato a la alcaldía no es ninguna novedad (fue publicado en esta misma columna hace dos meses), lo cual no quiere decir que lo consiga. Y quizá las cosas podrían ir más por la orilla del Manzanares, porque Antonio Miguel Carmona, el tertuliano/economista y el economista/tertuliano para todas las estaciones parece decidido a dar un paso al frente después de muchos años calentando escaño fútil en la Asamblea de Madrid y hacer papeles de Economía para Tomás Gómez.

¿Por qué no AMC? ¿Acaso ofrece menos garantías de gestión que Botella? ¿Acaso no es el dirigente madrileño más conocido por sus constantes apariciones en teles de todo color y pelaje?

Carmona quiere introducir elementos claves de renovación, abandonar los viejos demonios familiares de un socialismo rancio y superado, abrirse a la sociedad del emprendimiento y en donde el polvo que produjo la caída del Muro de Berlín continúe siendo el principal argumento de la socialdemocracia española. Empezando por Madrid.

Naturalmente, para la izquierda anti-sistema y devoradora de modernidades, Carmona es un “liberal” o mejor un “socialista a fuer de liberal”, pero no el estilete con las aristas suficientes para mandar al paredón a todo burgués que pulule por la city.

Tengo para mí que si consigue la nominación partidaria el profesor de Economía podría birlar votos hasta en el Barrio de Salamanca y, entonces, en el PSOE sí podríamos estar hablando de “renovación”, alternativa y nuevos horizontes.

Aviso a blogueros y comunicantes: les recuerdo a todos aquellos que tienen la tendencia a referirse a todo nuevo que aspira en político como “chisgarabís” que Adolfo Suárez fue recibido con un “¡error, qué inmenso error!”, Felipe González como una persona que no había gestionado ni un mercería cuando llegó al gobierno; Aznar fue ninguneado hasta que se sentó en Moncloa y ZP, qué decir de ZP, o el mismo caso de Rajoy. al que muchos consideraban una caña movida por todos los vientos.

¡Los tiempos cambian, mis queridos amigos! Y una barbaridad.

Madrid Alfredo Pérez Rubalcaba Susana Díaz