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El presidente tiene otro gurú: Siso Michavila
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Graciano Palomo

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El presidente tiene otro gurú: Siso Michavila

Dicen que va cogiendo una cierta fuerza como gurú donde realmente se manda en España: Moncloa, aunque se facture a Génova 13. Ya me entienden.Se llama

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Dicen que va cogiendo una cierta fuerza como gurú donde realmente se manda en España: Moncloa, aunque se facture a Génova 13. Ya me entienden.

Se llama Narciso (Siso para los amiguetes y compadres) y su apellido coincide exactamente con el de José María Michavila, que fuera ministro de Justicia con Aznar, justamente porque es su hermano. Es comandante de Artillería (escala superior) en excedencia voluntaria. Como uniformado fue, durante la etapa del PP en el poder, responsable de los proyectos estadísticos del Ejército de Tierra (1999-2004) y luego portavoz de la brigada italo-española en Kosovo en 2002.

Entre col y lombarda le dio tiempo a doctorarse en Ciencias Políticas y Sociología y, de paso, fundó la empresa GAD3 de la que es socio-director, y a ejercer como tal, incluso para trabajar como asesor para el PP, el Gobierno y, naturalmente, para todo el que pague, que para eso somos profesionales/liberales.

De esta manera, el presidente y sus principales edecanes ya tienen otras referencias demoscópicas e interpretativas de una realidad más allá del más de veinte años acaparador máximo de esa latitud y que conocemos como Pedro Arriola, con el que mantiene notables diferencias de ejercicio, véase, por ejemplo, que el sevillano no se expone jamás a los focos (salvo en una ocasión con este humilde escribidor, debo recordar para ser preciso).

Los Michavila siempre han sido personas con una cierta deriva mediática. Ya sabe: si no sales, no vendes. Lógico. Natural.

Y, ¿qué dice el gurú al respecto de las cuitas que nos embargan? Lo elemental, querido Siso. Léase que hay divorcio entre las cifras macro y lo que viven las familias; que el debate catalán es de adolescentes (sólo se habla de “emancipación”); que el 70 por ciento de los catalanes lo quiere ser al mismo tiempo que español. Que el PP lo tiene crudo en Valencia y Madrid. Que el desgaste de Rajoy y sus ministros parece haber tocado fondo. Y algunas obviedades obvias, oiga: los resultados para el PP dependerán mucho de la creación de empleo. O que, actualmente, existe un “empate técnico” de cara a las europeas (él sabrá lo que dice, supongo).

El mundo PP de los gurús sociológicos ya es bipolar. Aunque a Mariano Rajoy le gustaría que fuera multi-polar. Pero decidió que José Ignacio Wert fuera ministro. Nadie es perfecto.

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