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El error Mayor Oreja
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Graciano Palomo

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El error Mayor Oreja

Que Jaime Mayor Oreja es un caballero andante donde los haya está fuera de toda discusión. Que el guipuzcoano tiene más de 38 años de méritos

Foto: Jaime Mayor Oreja
Jaime Mayor Oreja

Que Jaime Mayor Oreja es un caballero andante donde los haya está fuera de toda discusión. Que el guipuzcoano tiene más de 38 años de méritos acumulados en territorio comanche es algo que se puede describir. Que Jaime ha sido una referencia básica para un sector de la derecha es algo que hasta el más estulto y precario analista conoce.

Pero no es menos cierto que fracasó en su intento de darle la vuelta a la situación en el País Vasco y ahora mismo el partido –que también coadyuvó a refundar- ventea otras latitudes por mor de las nuevas circunstancias.

Mayor es persona de certeros análisis –tampoco exentos de errores-, seriedad en los planteamientos y poco dado a otros confetis que no sean los mediáticos. Goza de estima personal entre sus mesnadas lo que no quiere decir que el viento que sopla desde hace años desde las Rias Baixas y singularmente desde el Tajo le haya permitido vehicularse con expansión y comodidad. En modo alguno.

He leído algunas interpretaciones acerca de la saga/fuga de Mayor que, obviamente, vienen predeterminadas –y mucho- por su cercanía al corajudo vasco. La realidad es mucho más sencilla y a la vez complicada.

Jaime Mayor Oreja intentó forzar una decisión de Rajoy antes de tiempo y al presidente esto no le agrada. Es más, le disgusta extraordinariamente aunque no lo exteriorice. La inquietud de la espera a la decisión del César es lo peor que le puede ocurrir a cualquier mortal. Ya sucedió hace cinco años con ocasión de las listas del PP para Europa.

Con 63 años al coleto, mucha mili en trincheras y algún que otro deterioro físico (accidente en bici y otros deportes a los que siempre ha sido abonado) el exlíder vasco no estaba por imitar al Santo Job. De modo y manera que le planteó abiertamente al jefe qué pensaba hacer con él. Rajoy se fue a Washington con Jaime en la cartera, pero no estaba dispuesto en modo alguno a que el viejo compañero de fatigas que luchó por su puesto le marcara el paso. Tiempo al tiempo. Máxime cuando el sector que le anda moviendo el braserillo deambula permanentemente en torno al vasco. Oreja sería candidato por decantación…Hasta el mes de abril. Punto. Ni siquiera lo que finalmente se produjo –con un cierto desgarro interno, sin duda-iba a hacerle cambiar sus “tiempos”.

La incomodidad en la que llevaba meses moviéndose dentro del gran aparato del partido (ninguneo), amén de lo que está sucediendo en el PP vasco con Arancha Quiroga y Borja Sémper, y la confirmación de que por parte del comandante en jefe no había la mínima consideración a sus inquietudes le llevó a primeras horas de la mañana del lunes 27 a emprender un camino con escasas posibilidades de retorno. En casa a su edad y en sus circunstancias se está muy bien.

El fantasma de la voladura de UCD le perseguirá mientras viva. Oséase que los que quieren que desenvaine para matar a la criatura que él mismo ayudó a concebir tendrán que perder toda esperanza como Dante a la entrada del quinto infierno.

Elemental, querido Jaime, Mariano y sus famosos “tiempos”.

¡Parece mentira, a tus años!

Que Jaime Mayor Oreja es un caballero andante donde los haya está fuera de toda discusión. Que el guipuzcoano tiene más de 38 años de méritos acumulados en territorio comanche es algo que se puede describir. Que Jaime ha sido una referencia básica para un sector de la derecha es algo que hasta el más estulto y precario analista conoce.

Jaime Mayor Oreja