Martín Villa, aquel chico que del SEU pasó a Prisa
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Graciano Palomo

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Martín Villa, aquel chico que del SEU pasó a Prisa

La jueza argentina que ha pedido a Interpol que detenga a Martín Villa debería hacer un curso acelerado sobre historia de España. Su intoxicación le hace dar tumbos

Foto: El exministro de UCD Rodolfo Martín Villa. (Efe)
El exministro de UCD Rodolfo Martín Villa. (Efe)

La jueza argentina que ha pedido a Interpol que detenga a Rodolfo Martín Villa, Fernando Suárez y José Utrera Molina, entre otros, debería hacer un curso acelerado sobre la reciente historia de España –incluso el curso se lo podría pagar (billete incluido) la presidenta más corrupta de la convulsa nación argentina que le hace carantoñas (políticas, naturalmente) a Baltasar Garzón- porque su grado de intoxicación le hace dar tumbos.

Martín Villa fue uno de aquellos jóvenes reformistas que provenían del antiguo régimen no democrático y que gobernó y administró la Transición justamente para evitar lo que algunos quieren ahora reeditar: un enfrentamiento abierto entre españoles.

Rodolfo fue, junto a Adolfo Suárez, una pieza sustancial de aquel movimiento inteligente y único que posibilitó el olvido de la Guerra Civil y el comienzo de una gran andadura democrática y en progreso.

Cómo sería ese calibre que hasta llegó a presidente de PRISA/SOGECABLE, multimedia que seguramente la pobre jueza argentina desconoce por completo. Garzón no ha sido un buen cicerone al respecto.

Martín Villa vistió, claro, camisa azul y a los 18 años ya estaba subido en un coche oficial. Pero de eso a fusilar a destajo parece que hay un trecho. Y no estoy escribiendo esto en defensa del hombre de Santa María del Páramo (León), no. Él sabe defenderse solo. Lo que sí me sorprende es que PRISA y su diario ‘El País’, ahora en manos de un tipo solvente, viajado y centrado como Antonio Caño, no ha publicado alguna información para que doñaMaría Servinise entere de algo antes de firmar rogatorias que son el descojono urbi et orbi o, en el mejor de los casos, estériles y vacuas.

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