¿Depresión en Moncloa?

¿Ha tirado ya la toalla Mariano Rajoy? Ignoro lo que pueda cavilar el fuero interno de un personaje tan particular. Pero creo conocerle algo y tengo para mí que dará hasta el final la batalla

Foto: La portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid, Esperanza Aguirre (i), conversa con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (d). (EFE)
La portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid, Esperanza Aguirre (i), conversa con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (d). (EFE)

No le faltan motivos al presidente para preguntarse algunas cosas sobre su presente y su futuro. Entre ellas, por ejemplo, por qué le han tenido que estallar a él una serie de quilombos encadenados que tienen per se un continente histórico.

En primer lugar, la brutal crisis económica que ha sido aún más cuando el atrabiliario Zapatero le había tabulado 3 puntos más del déficit hasta una cifra global de + 27.000 millones de euros. Luego vino el estallido catalán que no es cosa manca; incluso tuvo que gestionar la abdicación de un rey. Todo ello sin detallar el caso Bárcenas -que ha pulverizado deontológicamente la credibilidad del PP y el centro derecha- y un sinfín de líos muy difícil de deglutir por una grey generalmente informada y crítica como es el centro liberal y la derecha democrática.

¿Ha tirado ya la toalla Mariano Rajoy? Ignoro lo que pueda cavilar el fuero interno de un personaje tan particular. Pero creo conocerle algo y tengo para mí que dará hasta el final la batalla. Batalla que básicamente consiste en que el pueblo español le reconozca algún mérito en sus cuatro años al frente del Gobierno, especialmente, de haber salvado al país de una intervención que nos hubiera conducido directamente al abismo. Y luego que se ponga en valor el hecho de que España resulta en estos momentos la nación que más crece económicamente, esto es, haber revertido la situación de manera franca.

Escrito lo anterior no puede dejarse de constatar que el deterioro en su imagen presidencial es muy fuerte. Prácticamente ninguno de los jefes de Estado o de gobierno que se encontró en Europa cuando alcanzó el poder subsisten políticamente con la excepción siempre peculiar de la canciller Angela Merkel.

La canciller alemana, Angela Merkel. (EFE)
La canciller alemana, Angela Merkel. (EFE)

Ese deterioro, más que evidente, incluso físicamente se puede sustanciar o no en las próximas elecciones generales. No todo cuenta en su contra. No todo. Ahora mismo y en lógica democrática su principal aliado se llama Alexis Tsipras con el que ni siquiera se dirige la palabra.

¿Alguien se imaginó España haciendo colas ante los cajeros para sacar 60 euros? ¿Alguien en su sano juicio cree que esta ciudadanía aguantaría sin pestañear las imágenes de pensionistas sollozando porque ya no tienen nada que llevarse a la boca?

De modo y manera que con sus errores -algunos graves, especialmente en el campo de la comunicación y la tecnocracia electoral- Rajoy pedirá hasta el último minuto el favor de sus compatriotas. El último informe del FMI sobre el liderazgo en el crecimiento económico por encima de EEUU , Alemania y Francia podría ser un argumento decisivo en su input pero mucho me temo que una parte de la población o no se lo cree, o no lo entiende o sencillamente le importa una higa.

Si logra después del 13-D formar gobierno empezará a pensar en la retirada. Si, en cambio, recibe una patada el trasero se irá unos días a Sanxenxo y a pensar inmediatamente cómo pasar desapercibido. Tal y como ha sido la tierra prometida de los cuatro últimos años consumidos tampoco creo que le importe demasiado.

Palo Alto
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