El Papa Francisco abre los barrotes chavistas vía España

Es capaz de poner de acuerdo a un asesino politico al que la Historia arreglará cuentas –llamemos a las cosas por su nombre- con un líder del mundo libre

Foto: El Papa Francisco se reúne con el líder cubano Fidel Castro en La Habana. (EFE)
El Papa Francisco se reúne con el líder cubano Fidel Castro en La Habana. (EFE)

¡Ahí le tienen con su pinta de curita de la Pampa arrancando los aplausos por catorce veces del Capitolio USA puesto en pie! Y pocas horas antes consiguiendo que el sanguinario cubano se postrara de hinojos ante Su Santidad.

Lo dicen los viejos cristianos: Dios escribe derecho con renglones torcidos. Hete aquí que un hijo de emigrantes italianos llegados a la tierra de la abundancia que nunca se sustancia (Argentina) está posicionado ya como la principal “autoridad moral” del mundo (Obama dixit y es protestante) y es capaz de poner de acuerdo a un asesino politico al que la Historia arreglará cuentas -llamemos a las cosas por su nombre- con un líder del mundo libre. Algo ha tenido que ver también con el acuerdo de paz firmado en Colombia que permitirá, por fin, hacer que este inmenso país de entrañables raíces hispanas saque los pies del tiesto. Pues bien, en ámbos quilombos y su arreglo ha tenido que ver decisivamente el Papa Francisco con sus zapatos sin limpiar y su particular estilo diplomático de caridad jesuítica.

Han sido claves en ambos empeños personalidades eclesiásticas españolas que en el puro “Vaticano style” se mueven entre bambalinas para repetir en otros países de nuestra cultura el milagro de la reconciliación que no otra cosa fue la Transición. Me lo tiene acreditado el buen colega Rafael Ortega que tras pasar años como corresponsal de RNE en Roma se conoce hasta el último intertiscio del castillo de Santangelo.

En España los sectores más tradicionales de la cosa se llevan las manos a la cabeza cada vez que habla Franciscus y no lo hace a título precisamente “ex cathedra”. Porque en cuestión de dogmas no se ha movido un ápice de los legados dejados por los Papas Karol Woytila y Joseph Ratzinger, no confundir las cosas.

Pero el estilo 'peronista' con el que envuelve sus mensajes –el discurso ante el Congreso norteamericano es para enmarcar por el fondo y la forma- descoloca a una grey que se resiste a cambiar olvidando que el Evangelio es revolucionario.

En nuestro país también se está produciendo ese debate entre propios y extraños. Mientras Bergoglio desarma por sus flancos a los izquierdistas que buscan su identidad arremetiendo contra la Iglesia Católica, simplemente invocando las enseñanzas de Cristo, en su propia grey se preguntan a dónde nos conduce.   

Lejos de la majestad de porte que tuvieron sus dos antecesores en la cátedra de Pedro, el cardenal que enfurecía a los corruptos de su país y ahora le bailan el réquiem, Franciscus es el icono más importante de la cristiandad por un lado, y por otro, el hombre –sin bolsa ni espada-que hace temblar a los poderosos simplemente con su palabra, ejemplo y determinación en las causas más nobles y humanas.

No nos equivoquemos: lo sustancial del Papa es que vive como predica. No como otros.

Palo Alto
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