Los enredadores del PP

La corte de deudos aznarista -que no son muchos pero sí muy avaros- sabe que, al igual que su jefe, les llega su final. Llevan tiempo preparando un golpe palaciego, algo que también saben en Génova

Foto: El presidente del Gobierno y del PP, Mariano Rajoy (i), junto al presidente de honor del PP y presidente de FAES, José María Aznar. (EFE)
El presidente del Gobierno y del PP, Mariano Rajoy (i), junto al presidente de honor del PP y presidente de FAES, José María Aznar. (EFE)
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    El comunicado oficial del expresidente del Gobierno José María Aznar, remitido desde la administración de FAES -fundación propiedad y bajo la tutela del Partido Popular- cuando todavía estaba caliente el cuerpo del PP, pasará a la negra historia del resentimiento político.

    La secretaria general Cospedal no daba crédito. Porque es ella, en esa calidad, la que firma los talones a final de mes. Y, por fin, el presidente Rajoy se caía del burro respecto a las intenciones de la persona que le cooptó donde está: van a por él. Nunca terminó de creérselo porque no tiene sentido que fuera Aznar quien le eligiera y luego, con ocasión y sin ella, ha sido el que más gasolina ha echado en su carruaje.

    Dicen: ¡Pero si ya es multimillonario! ¡Déjenos en paz! Disfruta de tu casoplón marbellí y otros menesteres, que hemos sido muy generosos contigo. Ni siquiera le recuerdan a Miguel Blesa, a Rodrigo Rato, a Francisco Correa, Jesús Sepúlveda y demás compañeros mártires que nunca hubieran alcanzado tamaña gloria sin su apoyo y arrope cuando mandaba.

    La corte de deudos aznarista -que no son muchos pero sí muy avaros- sabe que, al igual que su jefe, les llega su final. Llevan tiempo preparando un golpe palaciego -algo que no ha pasado desapercibido a los dirigentes de Génova 13- porque, entre otras razones, no van a poder disfrutar de las mamandurrias inherentes a engrosar unas listas electores. Es el caso de Miguel Angel Cortés, el gran enredador, que sólo pisa Valladolid, circunscripción por la que es diputado desde 1989, el día que se presentan los candidatos y que, además, desprecia a unos y a todos. El coleccionista de arte es el que lleva tiempo musitando por cuenta ajena que Rajoy está liquidado y hay que enterrarlo.

    Pablo Casado, uno de los nombres que utilizan los conspiradores, está que fuma en pipa. Tiene su lógica. El muchacho (33 años) tiene su puestecico en Génova 13, sus ambiciones y su vocación. Es íntimo de Aznar -y se notó- pero ello no es óbice para que sea una persona leal a sus siglas y a su actual comandante en jefe. Porque lo es.

    Si yo estuviera en su pellejo -al fin y al cabo tiene los entorchados de vicesecretario general- agarraría por las solapas a los conspiradores (que sabe sus nombres y sus apellidos) y les ajustaría las cuentas porque, además, tienen acreditado que son cobardes, muy cobardes.

    Esto va a ser el llanto y el crujir de dientes. Ya hay diez nombres seguros que no verán sus apellidos en las listas al Congreso ni al Senado. ¡A trabajar!

    Palo Alto
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