Yihadismo: la diferencia entre Madrid y Bruselas
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Graciano Palomo

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Yihadismo: la diferencia entre Madrid y Bruselas

En Europa ya se habla de un método 'made in Spain'. Por una vez, y sin que sirva de precedente, salgamos del celemín acomplejado

Foto: Varios soldados patrullan en las calles de Bruselas. (EFE)
Varios soldados patrullan en las calles de Bruselas. (EFE)

Si aquí se produjera el espectáculo/carajal o carajal/espectáculo que se produjo la pasada semana en Bélgica hubieran crujido las cuadernas vías. La inutilidad total -eso es un chorroborro en esencia- del primer ministro Charles Michel y su equipo, precisamente en el corazón de Europa, le ha dado una victoria extraordinaria al yihadismo que con sus amenazas ha conseguido paralizar por completo su normal vida.

Inútiles de semejante naturaleza son unos pésimos compañeros de viaje. Tengo información suficiente para poder escribir que las autoridades belgas no paran de dar el 'coñazo' a Madrid -CNI, Ministerio del Interior, Gabinete de Presidencia- en busca de ayuda y, sobre todo, de información de los servicios españoles. ¡Están tiesos! ¡Inermes! ¡Desconcertados!

No sé si será la experiencia en estas lides, el muchísimo dinero gastado en esos menesteres o la mayor perspicacia de los hombres españoles que luchan contra la barbarie. Pero hasta el momento su actuación es impecable. Lo cual en este quilombo no significa nada porque mañana pueden hacen saltar las vías del tren.

Pero objetivamente, tanto el Gobierno como las Fuerzas de Seguridad están dando una lección al resto de Europa y del mundo libre. Me consta que el presidente Rajoy está muy satisfecho con el trabajo que están llevando a cabo Jorge Fernández Díaz como ministro del Interior e Ignacio Cosidó al frente de la Policía española. Las cosas como son, incluso manteniendo alto el listón crítico. El segundo está haciendo méritos para sentarse alrededor de la mesa del Consejo, si es que el PP y Rajoy tienen posibilidad de revalidar su poder.

En algo tendríamos que ser los primeros. Tras sufrir el zarpazo del 11-M -y la pésima gestión del Gobierno de aquel entonces- la maquinaria del Estado se puso las pilas y hasta en los ordenadores de los presos de Segovia se toma nota.

Los expertos consideran que por cada terrorista de esta calaña habría que dedicar 20 policías experimentados a su control para tener la seguridad de que sus intentos de atentado serán baldíos.

Algo imposible. En Europa ya se habla de un método “made in Spain”. Por una vez, y sin que sirva de precedente, salgamos del celemín acomplejado.

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